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Frente a las múltiples manifestaciones de incredulidad expresadas en correos y llamadas sobre la denuncia de atentado que hiciera el procurador general de la República, Hernán Estrada Santamaría, sostuvimos con él ayer una conversación que inició cuando el alto funcionario llamó a este rotativo para decir que lo le ocurrió “no fue una fantasía”.

“Esto pasó, fue un intento de asesinato atroz contra mi persona”, fue lo primero que dijo, tras reclamar por las interrogantes que su misma versión dejó en la conferencia que dictó junto a jefes policiales la tarde del lunes.

Estrada atribuyó a lo delicado de la investigación, el hermetismo con que la Policía Nacional ha manejado el tema, y dijo que él, igual que toda Nicaragua, espera que la institución brinde sin demora los resultados de las pesquisas. “Ustedes tienen que recordar que la Policía siempre habla al final de la investigación”, expresó, al agregar que en el lugar del atentado hay muchos testigos que pueden corroborar cada palabra de su testimonio.

Modera primera versión

Doctor, muchos no creen casual que usted responsabilice a medios independientes y a líderes religiosos por lo ocurrido, cuando días antes los obispos de la Conferencia Episcopal están alertando de grupos inconformes con el gobierno que pueden desatar una guerra civil.

Esa es otra manipulación que yo quiero dejar claro. Yo nunca dije en la conferencia nombres, yo dije que sectores religiosos, que bien pueden ser evangélicos, no necesariamente de la Conferencia Episcopal.

Quiero insistir, sí, en lo que yo he denunciado, porque ustedes están desinformando, ustedes como que están intentando decir que nunca existió (el atentado). Vayan al lugar, pregúntenle a la gente, hay testigos de que ese fue un acto con características de atrocidad. Hablamos de que fui víctima de un intento de asesinato real, de características reales... me apuntaron a la cara y me dieron en la nuca.

Yo lo que pido es que se me respete mi derecho, es un golpe a mi persona.

Permítame insistir en que los líderes religiosos hablan de amenazas a la paz social y usted los responsabiliza de un ataque contra su persona...

Ya dije que yo no me refería a ellos, por respeto, te digo que no me refería a ellos. Pero además la misma jefa policial (Aminta Granera) fue clara al decir que no hay tales gentes armándose, que lo que hay son bandas de abigeos.

Tenemos derecho, como lo tenés vos, de andar con tu familia en las ciudades y caminar bajo la paz que vivimos... ahora yo te invito a que vayás al lugar de los hechos y que mirés y preguntés. Hay gente que ahí que te puede decir lo que pasó.

¿Cuántos disparos?

Doctor, un equipo nuestro fue al lugar (en la mañana de ayer) y le aseguro que volveríamos si es necesario, pero usted no puede negar que muchas cosas no están claras en ese incidente, y lo que hemos hecho es plantear esas interrogantes.

¿Cuáles? Decir, por ejemplo, que no están los casquillos, pero si los casquillos ahí están ya en manos de la Policía. Ya te dije que no es fantasioso. Ahora, ahí están los testigos, ya te dije que ahí están, vayan al lugar.

Doctor, usted dijo que fueron cuatro disparos...

Sí, eso dije, y dije que eran dos personas en una motocicleta que vestían deportivo, que parece, sabían que yo hago ejercicios en el lugar.

Discúlpeme por esta pregunta, pero casi a quemarropa --porque así usted lo dijo-- y usted logra esquivar...

¿Qué era esto, tiro al blanco o algo así? Yo lo que te puedo decir es que yo creo que puedo ocupar la paz de la que todos gozamos aquí, y lo que ha pasado es un intento de asesinato atroz.

¿Tiene usted idea de quiénes estarían interesados en hacerle daño?
No quiero especular, eso le compete a la Policía, son ellos los que van a investigar y a llegar al fondo en esto. Yo no tengo armas ni escolta. Sé que me estaban esperando y de cuatro disparos me impacta sólo uno.


La visita in situ
Mauricio Miranda
En una inspección in situ realizada el día de ayer, logramos ubicar el punto exacto del ataque; a orillas de una vía pavimentada que conecta a la Carretera Sur --donde el Procurador tiene su residencia-- con la Carretera Vieja a León. Este camino es el mismo que conduce a la zona residencial conocida como Las Caballerizas, a la altura del kilómetro 11 de la Carretera Vieja a León.

Según fuentes relacionadas con las investigaciones, Estrada trotaba por el lugar minutos antes de las ocho de la mañana. Llevaba puesto un traje buzo color azul oscuro, con rayas blancas en los costados y zapatos deportivos. También llevaba colocado audífonos.

De acuerdo con la versión de una jovencita del lugar, el Procurador fue interceptado por un sujeto que le apuntó con un arma y le realizó un disparo, el cual le causó una herida en el cuello, en la parte baja de la mandíbula derecha.

Sólo oyeron un disparo

La detonación alarmó a los vecinos del lugar, que de inmediato salieron de sus casas para saber lo que estaba ocurriendo. El agresor se dio a la fuga, corriendo hacia la salida que conduce a la Carretera Vieja a León. Luego de escapar unos metros a pie, el individuo abordó una motocicleta, que era conducida por un segundo sujeto, que lo estaba esperando.

De acuerdo con las versiones recogidas por EL NUEVO DIARIO en el lugar, el suceso ocurrió entre las 7:45 y las 8:30 de la mañana de este lunes. En rueda de prensa, el Procurador brindó dos horas diferentes: 6:30 y 7:20 de la mañana.

Tras el atentado, Hernán Estrada buscó la ayuda de los habitantes en el lugar. Según afirmaron algunos de ellos, el abogado del Estado de Nicaragua tenía una herida en el cuello, y el cuerpo y manos manchados de sangre.

Gritos desesperados

Estrada, alterado por los nervios, repetía una y otra vez, sin poder conservar la calma: “¡Me mataron!” “¡Me mataron!” “¡Me tiraron!” Y pedía a las personas que lo socorrieron: “¡Tóquenme detrás de la cabeza, para ver si no salió por allí la bala!”

“Ni siquiera podía decir quién era ni dónde vivía, cuando le preguntábamos, por los nervios”, comentó una de las personas que salió en ayuda de Estrada. “Sólo decía eso: ‘Me mataron, me mataron’”, añadió otro de los vecinos que auxilió al funcionario.

Después de unos 15 minutos, y tras unas llamadas telefónicas, el Procurador fue trasladado en vehículo hasta un hospital.

Indagaciones de EL NUEVO DIARIO revelaron que la Policía realizó investigaciones en la zona, desde que se reportó el ataque, hasta el mediodía de ayer. Una de las pruebas recogidas por los investigadores fue el casquillo del único disparo efectuado.

Corría antes con escoltas

Según afirman algunos vecinos, varias veces vieron al procurador Hernán Estrada trotar por las mañanas por ese mismo camino. Aseguran que durante los primeros días, el funcionario se hacía acompañar por su equipo de seguridad personal, que incluía un vehículo. “Pero desde hace rato que vemos que salía solito a correr”, dijo uno de ellos.

Durante la mañana de ayer, END vio a inspectores de la Policía entrevistando a personas dentro del residencial donde habita el procurador Estrada, ubicado a la altura del kilómetro 11 de la Carretera Sur.