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La Iglesia Católica nicaragüense propuso durante la Semana Santa un diálogo nacional sin condiciones para superar los problemas que aquejan a la nación.

“El diálogo debe ser sin condiciones, sin cartas por debajo de la mesa”, afirmó el presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Leopoldo Brenes.

El también Arzobispo de Managua dijo que un diálogo bajo condiciones no funciona.

“Si un matrimonio tiene problemas, busca el diálogo; pero si una de las partes pone condiciones, entonces se rompe el diálogo”, subrayó el religioso.

La exhortativa al diálogo fue hecha por el prelado católico, pese a los ataques recibidos por parte del oficialismo a inicios de la Semana Santa, tras un incidente –-aún no aclarado-- en el que resultó lesionado el procurador general de la República, Hernán Estrada.

“No uso ni cortaúñas”

Ante los señalamientos de algunos funcionarios de gobierno que acusaron a los miembros de la Conferencia Episcopal de estar azuzando la violencia por haber advertido de la existencia de grupos alzados en armas en protesta por el fraude electoral durante los comicios municipales de noviembre del año pasado, monseñor Brenes dijo que los obispos no pregonan la violencia.

“Los obispos no somos violentos. No porto ni una navaja, y cuando salgo del país ni siquiera un cortaúñas”, manifestó el líder católico.

Monseñor Brenes señaló que el pueblo nicaragüense vive momentos de tensiones económicas y pobreza, “por eso es necesario sentarse a platicar”.

Iglesia quiere la paz

Durante el vía crucis penitencial del Viernes Santo, la Iglesia Católica, al igual que en los años 80, volvió a reiterar que es la principal promotora de la paz.

“La primera que quiere la paz es la Iglesia”, repitió en varias ocasiones el padre Eylin Castro, Vicario para la Educación y uno de los que dirigía la transmisión de Radio Católica.

Esta misma frase fue dicha por el papa Juan Pablo II durante la primera visita que realizó a Nicaragua en marzo de 1982.

Monseñor Silvio Fonseca, quien tuvo a su cargo la reflexión de la decimosegunda estación, denunció que hay quienes le quieren quitar al pueblo nicaragüense hasta sus más elementales derechos.

Por su parte, el padre Rolando Álvarez, durante la procesión penitencial, reiteró que la Iglesia no utiliza a los más pobres como estandarte, a la vez que abogaba para que en Nicaragua no vuelva a rugir la voz del cañón.