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La Fundación Teletón (Funte) y la Asociación de Padres de Familias con Hijos con Discapacidad “Los Pipitos”, anunciaron ayer que acordaron repartirse los seis centros de atención a la niñez con discapacidad que estaban en disputa desde mayo pasado y que ahora cada organización seguirá trabajando por separado, lo que pone fin a un conflicto público que duró casi ocho meses. 

Los Pipitos habían anunciado el 3 de mayo de este año el rompimiento de relaciones con Funte porque no estaban de acuerdo en la cantidad de recursos de la colecta anual que Funte destinaba para gastos administrativos y pidió la devolución de seis centros de atención. 

El acuerdo anunciado ayer tras un proceso de mediación en el centro de arbitraje de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua indica que “los centros construidos en terrenos donados a Funte le quedan a Funte; y los centros construidos con fondos de la colecta anual en terrenos de Los Pipitos, le quedan a Los Pipitos”.

Los centros 

A partir del 2 de enero del 2018, según el acuerdo, Funte administrará directamente los centros regionales de su propiedad: Chinandega, Ocotal y Juigalpa, continuará con el mismo personal existente ejerciendo la labor de diagnóstico, rehabilitación y de capacitación especializada para la que fueron construidos. 

Funte entregará a Los Pipitos los centros de Rivas, Villa Reconciliación y Ciudad Sandino, incluyendo todo el equipo mobiliario en ellos existentes. 

“Cada organización renuncia irrevocablemente a cualquier derecho que tuviera o creyera tener sobre los inmuebles cuya posesión se retorna a Funte, o sobre los cuales Funte traslada el dominio a Los Pipitos, así como mobiliario y equipo”, establece el acuerdo.

Leonor Gutiérrez, presidenta de Los Pipitos, considera que este acuerdo pone fin a la controversia y “nos permite enrumbarnos acorde a nuestro modelo a brindar una atención integral a nuestra niñez”.

Para Leonel Argüello, quien fue director de Fundación Teletón desde al 2001 hasta febrero del 2016, la decisión el acuerdo al que han llegado “es justo y equitativo”, sin embargo, lamenta que el conflicto haya sido de dominio público.

“Le doy gracias a Dios que hayan llegado a ese acuerdo porque me ha dolido demasiado la actitud que tuvieron de llevar al público un tema que debió haber sido resuelto amigablemente.  El trabajo que había hecho con la niñez con discapacidad hasta que me jubilé, sentí que lo habían destruido. Que se hayan arreglado es lo más inteligente que pudieron haber hecho”, comentó Argüello a El Nuevo Diario. 

Nuevas metas

A partir del 2 de enero, cada organización continuará con su labor de apoyo a la niñez con plena independencia de la otra. Sin embargo, Funte deberá seguir suministrando los fondos de la colecta 2017 a Los Pipitos hasta el 31 de marzo del 2018, tal como lo establece el contrato vigente. Ruth Elizondo, tesorera de Los Pipitos, detalló que ellos van a proceder a recaudar fondos directamente “en un esquema transparente que permitirá a los donantes saber qué programas y qué centros están apoyando”.

La meta proyectada para el 2018 por esta organización es de US$650,000, para atender los centros que ahora quedan bajo su resguardo y los otros 40 centros con los que ya contaban. 

José Evenor Taboada, presidente de Funte, explicó que en el evento Teletón de este año se recolectaron C$28 millones, pero para el 2018 se tendrá que fijar una nueva meta. 

“Es posible que sea menos porque realmente gran parte de la carga ahora la asumen ellos (Los Pipitos) y tendrán que resolver el problema de esa carga”, dijo Taboada. 

Funte indicó que hará una colecta en el año para mantener los centros que quedan bajo su resguardo y apoyar a otras organizaciones como Los Mimados de Managua, que rehabilita con la técnica de equinoterapia y los centros Corazón Contento y Psicoballet Nicaragua. 

“El compromiso nuestro es seguir brindado a la totalidad de la población el servicio especializado en los centros que conservamos. Confiamos que así como la población nicaragüense y el sector privado ha canalizado recursos a través de Funte para esa función, pueda seguir siendo suficientemente motivadora para que logremos esos recursos que nos permitan ayudar a la niñez”, señaló Taboada.

Recuperar confianza 

Sin embargo, Leonel Argüello, expresidente de Funte, considera que tras el escándalo la confianza de la gente se ha visto fracturada “y ya se ha visto reflejado con otras colectas que no han podido llegar a la meta”. 

“Ahora el trabajo será más duro y le tocará a ambas organizaciones y a su gente dedicar más tiempo para poder obtener recursos. No es tan fácil después de una situación como la que se ha vivido que se puedan obtener los mismos resultados de años anteriores. Desgraciadamente esta situación se prolongó demasiado y los perjudicados van a ser precisamente los niños con discapacidad”, afirmó Argüello.