• Rivas, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Impresa

Los tradicionales muñecos usados la noche del 31 de diciembre para despedir el año viejo se han convertido desde hace siete años en una aventura comercial para las gemelas Martha y Marlene Arias Pasos, de 51 años.

Aprovechando sus habilidades manuales, las mellizas se han dedicado en la ciudad de Rivas, a confeccionar estos muñecos para comercializarlos entre las familias rivenses, que mantienen la costumbre de quemar estos monigotes como una muestra de despedir el año viejo y dejar todo lo malo atrás.

“Nosotras iniciamos a elaborar estos muñecos de año viejo, cuando mi papá Julio Arias (q.e.p.d) estaba al frente del Cuerpo de Bomberos de Rivas. Ahí los poníamos a la venta para buscar ingresos a la institución. Tras su partida tuvimos la iniciativa de confeccionarlos por cuenta propia, para conseguir una nueva fuente de ingresos con mi hermana Martha y mi hija Marlene Rebeca Cerda”, explicó Marlene.

Tras aventurarse a este negocio temporal, las mellizas ubicaron su puesto de venta en un punto estratégico que se localiza de la rotonda de Rivas 50 metros al sur, sobre la carretera Panamericana.

“La mayor venta de los muñecos de año viejo se registra entre el 29 y el propio 31 de diciembre, pero nosotras los iniciamos a elaborar previo al 24 de diciembre porque hay mucha demanda de Rivas y San Juan del Sur y hasta nos hacen pedidos. Otros los quieren ya rellenados de pólvora, pero es prohibido”, señalaron las mellizas.

Los muñecos ofertados en 200 córdobas son elaborados con ropa usada, gorros, bufandas, corbatas y tras armar las piezas los rellenan con hojas secas de chagüites y papel, según sus creadores.

A la fecha han elaborado 70 y en la confección de cada uno de los muñecos tardan dos horas, y según Martha este ajetreo extra lo ven como parte de sus labores artesanales, “ya que trabajamos con manualidades y decoraciones de eventos sociales como casamientos, 15 años u otros”, destacó.

Aparte del Cuerpo de Bomberos de Rivas, las mellizas son las únicas que se dedican en esta ciudad a ofertar los muñecos de fin de año, lo cual es percibido por ellas como una oportunidad de conseguir dinero extra.