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Hasta octubre de 2017, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) mostraba un déficit acumulado superior a C$457 millones, según datos del Banco Central. Uno de los retos del sector público para el año 2018 es reducir esa brecha.

El economista y expresidente del Banco Central nicaragüense, el doctor Noel Ramírez Sánchez, sugiere en esta entrevista empezar por trasladar al presupuesto del gobierno central los gastos del INSS ocasionados por pensiones a personas que nunca cotizaron o no lo hicieron de forma regular.

Ampliar la base de contribuyentes sería una respuesta correcta, pero sus efectos positivos tardarían, opina Ramírez.

¿Cómo califica la ejecución de la economía nicaragüense durante 2017?

La consideramos positiva, ya que se mantuvo la estabilidad monetaria y por lo tanto la estabilidad cambiaria, que son condiciones necesarias para gozar de un crecimiento económico aceptable y sostenible.  Además, se obtuvo un crecimiento económico, superior al crecimiento de la población y uno de los más altos de la América Latina, aunque naturalmente tenemos que reconocer que hemos venido partiendo de una base relativamente pequeña. Como usted sabe, siempre digo que para conversar sobre estos temas, es importante tener presente las cifras oficiales del Gobierno; es decir, el Banco Central o el Ministerio de Hacienda, y las del Fondo Monetario Internacional. Las cifras son las cifras y al analizarlas cada quien llega a sus propias conclusiones.  Mi conclusión es satisfactoria. ¿Que estos resultados pudieron haber sido mejores? Siempre, todo se puede mejorar. Por otro lado, es importante reconocer que la inflación estuvo controlada, a niveles del 5 al 6 por ciento; que el déficit fiscal del sector público estuvo cercano al 2.5 por ciento y que las reservas internacionales, que son el resultado del manejo macroeconómico, terminaron cerca de los US$2,700 millones de dólares, que equivalen a 5 meses de importaciones, lo cual es superior al mínimo recomendado para garantizar la estabilidad cambiaria, que son 3 meses de importaciones. En cuanto a los sectores que más crecieron, están el comercio con el 9 por ciento, la construcción con el 9 por ciento y el turismo con un crecimiento cercano al 30 por ciento. Por otro lado, si bien el sistema financiero creció a una tasa saludable del 6 por ciento, el crédito creció al 16 por ciento, mientras los depósitos crecieron al 10 por ciento, lo que debería obligar a los bancos a redoblar esfuerzos al analizar la concesión de créditos y la captación de ahorro interno. El hecho de que las importaciones prácticamente no crecieron, nos ayudó a reducir el déficit comercial de la balanza de pagos, pero, recordemos que las importaciones son un insumo importante para el crecimiento de economías como la nuestra que es “pequeña y abierta”, es decir, altamente dependiente de insumos importados.

¿A qué se le debería dar prioridad durante el 2018?

Somos creyentes fervientes de que la prioridad número uno debe continuar siendo la estabilidad macroeconómica, ya que es la condición necesaria para que podamos continuar creciendo. Puedo sonar repetitivo, pero esa es la realidad. Sin estabilidad macroeconómica no habrá crecimiento económico sostenible. Esas son las reglas del juego. Sin embargo, creo que la estabilidad monetaria continuará siendo una prioridad para el Gobierno de la República, ya que los frutos están a la vista. Por eso, considero razonables las proyecciones del Banco Central en el sentido de que para el 2018, el crecimiento de la producción estará entre el 4.5 y el 5.0 por ciento (La Cepal dice que será el 5.0 por ciento) y que la inflación estará cercana al 6.0 por ciento. Esto nos permitirá mantener la política cambiaria, que es el ancla nominal fundamental para conformar las expectativas de los agentes económicos. Sin embargo, recordemos que la economía es un organismo vivo, como el cuerpo humano, y para estar en buenas condiciones de salud debemos alimentarnos sanamente y hacer ejercicios regularmente. Por lo tanto, necesitamos mantener controlado el déficit del sector público, que para el 2018 se estima en un 3.0 por ciento de la producción, es decir, un poco mayor que el del 2017 y debemos asegurar el flujo de la cooperación internacional. Recordemos que las proyecciones son tan buenas como los supuestos que las respaldan.

¿Cómo se puede resolver el déficit del Seguro Social?

En mi experiencia, cuando te enfrentás a una brecha financiera, la primera respuesta es “ampliar la base de contribuyentes”, que puede ser la respuesta correcta pero que en el corto plazo no produce los efectos deseados y los organismos, como el Fondo Monetario, no le creen mucho. Naturalmente, la solución de largo plazo y la solución sostenible es el crecimiento económico que genere más empleo y la mayor incorporación de los asalariados al sistema de seguridad social. Pero en el corto plazo, creo que los gastos provenientes de personas que no cotizaron o no lo hicieron de forma convencional, deberían pasar a formar parte del gasto del gobierno central; en segundo lugar, mejorar la eficiencia en el uso de los recursos de la institución; en tercer lugar, si es necesario, habrá que recurrir a lo que expertos en este campo llaman “reformas paramétricas”, que significa incrementar contribuciones y reducir prestaciones; y finalmente, pero no por ello menos importante, promover la incorporación de los asalariados al sistema. Por lo que hemos escuchado en el pasado, el Gobierno y el Fondo Monetario han conversado sobre la necesidad de realizar un esfuerzo fiscal que represente, más o menos, 1.5 por ciento de la producción, para hacerle frente a este reto.

Se habla de reducir el subsidio a la energía eléctrica y ser más competitivo en este sector. ¿Cómo se puede hacer?  

Los subsidios, si son sanamente financiados y no causan distorsiones en los sistemas productivos, no hay problema con ellos. Sin embargo, cuando ya no se pueden financiar sanamente o afectan la competitividad de la economía nacional, hay que analizarlos y buscar una mejor solución. De nuevo, en este caso, la primera respuesta es que evitemos las pérdidas, los fraudes y cambiemos la matriz energética. El planteamiento conceptualmente es correcto, pero, ¿cuánto tiempo tomará?  Por otro lado, el subsidio cruzado, que es el sistema que tenemos en la actualidad, podría estar causando ciertas distorsiones en el sector productivo nacional y su capacidad de competir. Yo no conozco la estructura de costos de la industria y, por lo tanto, solo te puedo brindar estas reflexiones generales que pueden contribuir a enfocar el problema de una forma diferente. Tampoco automáticamente podemos decir que la solución es trasladar el subsidio actual al presupuesto nacional de la República. Es un reto interesante.

¿Cuál es el potencial de la inversión extranjera directa?

Exactamente, no te puedo decir cuál es el potencial. Mi abuelo decía que debés dudar de la persona que tiene respuestas para todo. Es importante saber decir “no sé”. Lo que te puedo decir es que es crucial para que sigamos creciendo de forma sostenida e incluso podamos acelerar el crecimiento. Además, te puedo decir que nadie está haciendo fila para venir a invertir a Nicaragua, que debemos atraer esa inversión y que la atraemos con seguridad jurídica, con estabilidad de precios y una economía de mercado.

¿Qué pasaría si el Senado y el presidente de Estados Unidos aprobaran la Nica Act, la ley que pretende castigar económicamente a Nicaragua?

Debemos hacer todo lo posible para que eso no ocurra. El pueblo nicaragüense no se lo merece y deseo aprovechar esta oportunidad para desearte y desearles a todos tus lectores una feliz Navidad y lo mejor para el 2018.