•   Matagalpa, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Dos adultos y dos niñas de 10 y 9 años de edad fueron encontrados muertos la mañana de ayer viernes, en su casa de habitación, ubicada en la comunidad el Martillo número uno, del municipio de Río Blanco. Se sospecha que hubo mano criminal en la muerte de las cuatro personas, según declaraciones de Juan Escoto, papá de uno de los fallecidos.La policía investiga las cuatro muertes en el martillo.

Valeriano Escoto Garzón, de 42 años, su esposa  Adela Guzmán, de 40, su hija de 10 años y su sobrina de 9 son las cuatro personas que a las seis de la mañana del viernes fueron encontradas asesinadas. Los cuerpos de los dos adultos estaban en la sala de la casa, mientras que las niñas estaban afuera de la vivienda.

“A las seis de la mañana me avisó un hijo mío que iba a trabajar, quien pasó por la casa de su hermano y me dijo que los había hallado muertos a mi hijo, a mi nuera y a las dos niñas, señaló donde don Juan Escoto, padre de Valeriano y abuelo de las dos menores.

Don Juan asegura que hay mano criminal en la muerte de su hijo, ya que a la orilla de los cuerpos estaba un garrote lleno de sangre, por lo que él cree que a su hijo lo mataron a garrotazos, ya que tenía heridas y había abundante sangre. A las dos personas que estaban adentro las mataron a garrotazo y a las niñas no se sabe hasta que el forense diga con qué las mataron, señaló Escoto.

Datos preliminares señalan que el día anterior, Valeriano, quien era diácono de una iglesia evangélica en la comunidad el Martillo, ubicada al norte del poblado de Río Blanco, había bajado al poblado a vender unos quintales de café y andaba en la cartera cuarenta mil córdobas, los que no fueron encontrados cuando revisaron el cadáver.

“Mi hijo no tiene nada en la cartera, por lo cual, lo mataron para robarle ya que el andaba como 40 mil córdobas de la venta de café”, señaló el padre de Valeriano, que espera que la policía dé con el paradero de los criminales para que paguen por el asesinato de su hijo, de su nuera y sus dos nietas, concluyó.

La policía se hizo presente al lugar para realizar las investigaciones y estaban a la espera que llegara el forense de Matagalpa para que examinara los cuerpos y determinar el tipo de arma que fue utilizada en la muerte de las cuatro personas, incluyendo a dos menores, levantar los cadáveres y entregárselos a los familiares para que le dieran cristiana sepultura.