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La población de murciélagos del Parque Nacional volcán Masaya se encuentra en un estado normal, luego de que el Programa de Conservación de Murciélagos de Nicaragua (PCMN) lo determinara a través de un conteo realizado en diciembre pasado. 

A pesar de la cacería furtiva y la deforestación del bosque del volcán para uso de leña, la cantidad de estos animales que son indicadores de la salud de un hábitat, demuestra que este lugar aún alberga importante fauna. 

El IV Conteo Navideño de Murciélagos fue el evento en el que se monitoreó a los murciélagos del volcán Masaya. Esta actividad que se efectuó del 15 al 17 de diciembre, también fue un espacio de educación ambiental donde participaron niños, jóvenes y adultos. 

Los chiropteros o mano alada, como se les conoce en el mundo de la ciencia a los murciélagos, son el grupo de mamíferos mejor representados en el país con el 54% de las especies terrestres, de acuerdo con el libro “Los Murciélagos de Nicaragua”, publicado en 2014.  

En este conteo de diciembre se capturaron 762 individuos de 12 especies, afirmó Octavio Saldaña, director del PCMN. Indicó que esto corresponde al 11% de los registros de las especies nacionales, que son 110. Detalló que solo el Parque Nacional Volcán Masaya tiene 23 especies. 

Cacería de vampiros

El  escenario donde se hicieron las capturas de murciélagos fue el bosque seco que rodea el volcán. Según Saldaña, durante los tres días que duró el conteo, participaron 84 personas entre estudiantes de Biología, Veterinaria y grupos de jóvenes y niños. 

El primer día se hicieron charlas educativas, por la mañana y la tarde, sobre los murciélagos. Al caer la noche se realizaron las capturas de estos mamíferos voladores. 

En uno de los puntos de muestreo ubicado a 500 metros del museo del parque nacional, los expertos del PCMN capturaron un murciélago vampiro (Desmodus rotundus) con una  red que mide entre 2 a 3 metros de alto y 3 de largo. 

De acuerdo con Maynor Fernández, biólogo colaborador del PCMN, hay tres tipos de trampas: las redes de niebla, redes triples, más alta que la primera, y la trampa de arpa. La última se utiliza en cuevas por la cantidad de individuos que hay. Los murciélagos chocan contra las cuerdas y caen en una lona donde son capturados, explicó Fernández.  

Dichas trampas tienen un costo de US$170 y 200, y se necesita un permiso de las autoridades para usarse, porque los cazadores las utilizan para atrapar aves, aseguró Fernández.  

Saldaña afirmó que el murciélago vampiro es víctima de un sinnúmero de mitos y el único que es verdadero es que puede transmitir rabia. El experto explicó que esta enfermedad la adquiere a través de la sangre que consume de los otros animales del bosque. 

El murciélago vampiro, al igual que otros de su especie, es un indicador del estado de conservación de un hábitat. Yuri Aguirre es biólogo del PCMN y se encarga de desenredar a los animales que caen en las trampas. 

Expresó que los murciélagos no pueden estar mucho tiempo entre las redes porque se estresan y pueden morir. Aguirre indicó que el Desmodus rotundus o murciélago vampiro se alimentan de la sangre de venados, aves, zorros, mapaches y otros animales que habitan en el volcán Masaya, “e incluso puede visitar las casas y alimentarse del ganado”. 

Explicó que este animal, que no es más grande que la palma de la mano de una persona adulta, en su boca tiene un censor con el que pueden percibir en qué vena es que pasa el mayor flujo de sangre. Luego hacen un corte en dicha vena con sus colmillos incisivos, la sangre brota y comienza a beberla con su lengua. 

“Las víctimas no sienten nada y pueden ir a alimentarse diario con el mismo animal y en la misma herida”, detalló Aguirre. Resaltó que una vez que capturan a los animales son marcados para no atraparlos otra vez. 

Otro de los puntos de captura fue en el sendero de Los Coyotes, cerca de la laguna de Masaya. En el segundo día del conteo se capturaron varias especies de murciélagos: frugívoros, insectívoros y nectarívoros, como el murciélago orejudo que come insectos y vive en hábitats preservados, explicaron los expertos. También se atraparon más murciélagos vampiros.  

Algunos de los murciélagos capturados se guardaron en pequeños sacos y los colaboradores del PCMN los midieron, pesaron y examinaron, con el resultado de que estos mamíferos se encuentran normales dentro del Parque Nacional Volcán Masaya. Saldaña afirmó que el número de individuos que se contabilizaron es parecido al de los otros dos años anteriores en que se ha realizado el monitoreo.

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