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El presidente del Colegio de Contadores Públicos de Nicaragua, CCPN, Luis Corea Hernández, afirmó que la mejor Contraloría es la uninominal, en la que la independencia política y económica debe prevalecer, y suma como elemento fundamental, que el titular del ente fiscalizador debería ser en definitiva un Contador Público Autorizado, CPA.

Corea Hernández, quien trabajó durante el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro como asesor del contralor Guillermo Potoy, dice que la politización de la Contraloría resta credibilidad al trabajo que realizan, y que uno de los énfasis que están haciendo en el CCPN, que hoy cumple 50 años, es la importancia de la independencia de los profesionales de la contabilidad y de la auditoría en su quehacer, al margen de las presiones del poder político y económico.

“El ejercicio de la profesión del contador es propia, y son los contadores públicos los que tienen que actuar con unos de los mayores valores que tiene la profesión contable que es la independencia mental, es decir, la imparcialidad es fundamental, independientemente de que estés auditando a un amigo, a un enemigo o a quien sea”, dijo Corea, quien ha presidido en tres ocasiones el CCPN.

Y enfatiza esas afirmaciones, porque la experiencia que les ha tocado vivir a él y a centenares de contadores que forman parte de los casi 2,500 profesionales de esa rama afiliados al CCPN, se ha vuelto más difícil cuando personajes de la política o empresarios influyentes, se ven relacionados en actos irregulares, y los medidores de cuentas por hacer su trabajo sufren consecuencias.

El caso Ibarra

Para ello ejemplifica con su caso y con el del contralor Potoy, quien fue destituido del cargo por haber aplicado la ley al viceministro de la Presidencia de Doña Violeta, Antonio Ibarra, quien malversó dinero del Fondo de Ayuda a los Sectores Oprimidos, FASO, y por ello le impusieron una presunción penal.

“Lo más difícil de ser contador público es cuando la gente que ostenta el poder se resiste (a que la revisés) y tenés que pagar consecuencias, nosotros lo sentimos en carne propia”, señaló.

Y son precisamente ejemplos como ese los que le transmiten en el Colegio de Contadores a todos los que se deciden por dedicarse a la contabilidad, porque no se trata de medir cuentas, sino de enfrentarse a los poderosos con temple.

“Los mayores obstáculos que hemos tenido que atravesar en los 50 años, tienen que ver con asuntos de tipo político que influyen en la parte económica, y eso de alguna manera no deja de afectar la profesión”, indicó Corea.

“Este CCPN es apolítico, sin credo religioso definido; hay católicos, evangélicos, creyentes y no creyentes, sandinistas, liberales, conservadores y sin partido, y por eso es que consideramos uno de nuestros éxitos como institución”, añadió.

¿Tienen comunicación con la Contraloría?

Tenemos permanente comunicación. Cuando van a sacar las Normas de Auditoría Gubernamental, Nagun, nos toman en cuenta; contribuimos con nuestros puntos de vista en el sentido de hacer más eficiente y de calidad el trabajo.


¿Cómo observa el trabajo de la Contraloría, tomando en cuenta eso que me dice?
“El manejo político de la Contraloría no debe existir, no puede ser que los contralores sean puestos y elegidos por los partidos políticos. Por el contrario, deberían ser propuestos por una terna que salga de los organismos profesionales, como el Colegio de Contadores y la barra de abogados.

No hay que darle (a la Contraloría) ese carácter político, porque aunque tal vez los contralores estén actuando de buena fe, ya el hecho de que sean nombrados por partidos políticos les resta independencia, por el contrario, se ve como que tienen o pueden tener cierta inclinación.

La obligación de la Contraloría es fiscalizar el buen uso de los recursos públicos, no tengo suficientes elementos para decir si cumplen o no con su labor, pero a veces son percepciones que se originan precisamente del origen de quienes la dirigen, por el asunto político, porque podrían estar haciendo un buen trabajo, pero la ciudadanía ve que como son nombrados por partidos políticos, les restan credibilidad”.


¿Usted se apunta a la Contraloría colegiada o a la uninominal?
Yo creo que es preferible un solo contralor, porque ya varios estamos hablando de diferentes criterios, más si algunos no son ni contadores ni abogados, sino de otras profesiones y eso lo vuelve más complicado.


¿Características que debería cumplir el contralor uninominal?
En primer lugar, el contralor debería ser un contador público, asesorado por abogados y especialistas de cada tema, y debe ser probo, con altura moral y ser apolítico.


Los niveles de transparencia en el uso de las cuentas públicas, ¿cómo la mira en el caso del gobierno del presidente Ortega?
“La Contraloría es la más indicada para decir el grado de transparencia con que trabaja el gobierno actual, pero hemos visto algunos procedimientos de exclusión que no son lo mejor y que no deberían darse, porque sólo tendrían que darse en casos sumamente emergentes y no convertirlos en algo cotidiano”.


Hace unos meses el gobierno les regaló un terreno para construir la sede del CCPN, ¿no influirá eso al momento de hacer su trabajo?
El CCPN es una entidad sin fines de lucro, sus miembros son pasajeros, los bienes son del organismo; de nadie en particular. Cuando nos vamos vienen otras generaciones, y el hecho de que el gobierno nos haya completado la donación de un terreno que comenzó durante la administración de Arnoldo Alemán, no nos compromete en nada, vamos a seguir haciendo nuestro trabajo.

¿Cuál es el mayor aporte que le ha dado el CCPN al país?

Somos una organización que agremia a los profesionales ya titulados, se encarga de seguir su programa de educación continua, porque la profesión contable --como todas-- es cambiante, y nuestros profesionales cuando salen de la universidad necesitan actualizarse, y nosotros les proveemos de lo último del ramo a través de seminarios y conferencias.


¿Cuál es el mayor desafío ahora que el CCPN cumple 50 años?
El mayor reto que tenemos es la estandarización de las normas internacionales, tanto de contabilidad como de auditoría, porque en todos los países se están adoptando y aplicando esas normas, por tanto tenemos que capacitar a todos los contadores miembros y no miembros del Colegio, acerca de las mismas, para que en la profesión contable se hable el mismo idioma en todos los países.

Cada país tiene su propio Colegio y pertenecemos a la Federación Interamericana de Contabilidad, y tenemos relación con todo el mundo, a través de los órganos rectores de la contabilidad a nivel mundial.