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En el barrio Sadrach Zeledón, de Matagalpa, hay una casa que se distingue entre las demás porque está construida con botellas. Ahí vive una mujer con sus dos hijas y un hijo. 

Ana del Carmen Herrera Díaz, de 38 años, recuerda que antes de tener esta vivienda habitaba en una casa de plástico. 

“Me mantenía en un charcal, la casa se me mojaba y se me metía el agua, por eso siempre le pedía al Señor que me diera un solar ya que ahí no era mío”, relató Ana del Carmen. 

Pese a tener el terreno no poseía ingresos para levantar la construcción. Cuando Juan Carlos Rizo, un maestro de obra, se acercó a ella para decirle que iba a levantarle una vivienda usando plástico, le contestó con una interrogante: “¿Para qué quiero una casa de plástico si era de plástico la que tenía? 

“Me explicó que sería con botellas, así que comenzamos a llenar botellas. Solo le dije al Señor: ‘si es tu voluntad que mi casa sea así de botellas, solo te pido que me des la fuerza para llenar hasta la última’”, cuenta.

“A veces nos quedábamos sin arena y sin botellas, pero a poco las íbamos recogiendo, la gente me traía, los muchachos que comenzaron a hacer la casa iban al río a sacar la arena y la traían y yo me encargaba de recibir los materiales y llenarlas”, agrega.

Cuando el proyecto comenzó, llegaba mucha gente a ayudarle a llenar botellas, incluso estudiantes de los colegios. En dos meses llenaron 8,000.

Ella tiene una discapacidad en su pie izquierdo y sus dos hijas también padecen una discapacidad.

Para terminar la vivienda se precisaba también de otros materiales como cemento y hierro. La Alcaldía aportó el material faltante, la casa está construida con 16,000 botellas de gaseosas, lleva hierro, cemente y zinc. Su construcción demoró cinco años, ya que pasaron dos años llenando botellas y tres levantado la vivienda.

El constructor

En el barrio El Tambor, contiguo a Enabas, vive Juan Carlos Rizo Herrera junto aa su esposa y dos niñas. Él fue el constructor de la vivienda y cuenta que todo comenzó cuando junto a otros jóvenes llegó al basurero y vio a los niños comiendo de los desechos.

“Yo comencé con  una actividad con los niños del basurero, me los traje a Tip Top, fue un evento muy lindo, y a la semana tuve un sueño donde vi a una madre discapacitada y con dos niñas con discapacidad también. Miraba que a las niñas las operaban durante el proceso y veía cuando yo le estaba entregando las llaves de la casa a la señora”.

Expresó que cuando se contactó con Ana del Carmen sintió que era la persona que había visto en el sueño.

No es arquitecto ni ingeniero civil, pero desde los 19 años se ha dedicado a la construcción junto a otros familiares.

Durante la construcción de la casa de las botellas, Juan Carlos y el grupo de chavalos que lo acompañaron en la obra no recibieron remuneración. 

Especialistas valoran casa de botellas

La ingeniera Gema Matute y el arquitecto Federico Matus coinciden en señalar que siempre y cuando la estructura de botellas empleada, sea usada como un mecanismo de cubrimiento, es decir como una pared divisoria, no habría riesgos para quienes habitan la vivienda.

Matute, coordinadora de la carrera de Ingeniería Civil de la Universidad Americana, explica que en el Reglamento Nacional de la Construcción se establecen  clasificaciones de acuerdo con el tipo de suelo que hay en los departamentos del país.

“De acuerdo con el tipo de suelo, la zona más crítica, en donde se tiene que tener mayor rigurosidad a la hora de construir, es la que está clasificada como alta, que es la que está en toda la franja que corresponde a Managua, León Chinandega, todo el Pacífico. Ya la parte central del país es clasificada como media y la baja corresponde al sector del Caribe”, sostiene Matute.

A consideración de la ingeniera, la propuesta de la casa de botellas se puede utilizar pero tiene que tomar muy en cuenta la clasificación de la zona donde está ubicada y las amenazas que podrían ocurrir.

“Los soportes de una casa son las vigas y las columnas,  y las paredes que son las que cubren no hacen ninguna función estructural, entonces si estas botellas están siendo utilizadas únicamente como un cerramiento para bloquear el paso del aire y tener una privacidad en la vivienda, sí se pueden utilizar, pero como parte de la estructura no”, explicó Matute.

Matus, catedrático de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), agrega que en el pasado algunos arquitectos plantearon una alternativa similar, solo que era empleando botellas de vidrio, pero siempre como elementos de cerramiento sin involucrar las estructuras.

“Las botellas de vidrio cuando se desarrollaron tenían más un sentido estético, las salientes de los picos de las botellas y los traslucidos que generaban hacia el interior de las viviendas, el brillo de la luz pasando a través de los grosores del vidrio y el espacio de la botella al interior”, dijo Matus.