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A eso de las 9:00 a.m. de este domingo 7 de enero, fieles católicos devotos de San Sebastián patrono de los diriambinos, se citaron en la basílica menor que lleva su mismo nombre, para presenciar la tradicional bajada de la imagen, con las que se dan por iniciadas las fiestas patronales en la ciudad.

La imagen de Guachancito salió en procesión hacia las principales calles de la ciudad, acompañada de San José y la Virgen María, al son del pito, tambor y chischiles de su inseparable baile de El Toro Huaco.

Antes de su salida, los más de 600 devotos, corearon el Himno de San Sebastián Mártir y la campana especial empezó su son, misma que solo suena para estas festividades.

El párroco de la basílica menor de San Sebastián, Orlando Mendoza, hizo el llamado a la toda la feligresía a vivir con mucho fervor, paz, respeto y tranquilidad las festividades patronales.

“Pedimos al pueblo diriambino que todo se realice con su debida calma, con respeto, pero sobre todo con fe, sabemos que nuestras fiestas patronales en honor a San Sebastián  son bien concurridas, por eso pedimos respeto y paz”, alegó el sacerdote.Momento de la tradicional “bajada” del santo en Diriamba.

Para este 19 de enero se espera que a eso de las 1:00 p.m., se realice el  tope de santos en el atrio de la iglesia María de los Dolores, en la ciudad de Dolores-Carazo, escenario que por más de cincuenta años ha sido el punto de concentración de católicos de Jinotepe, San Marcos y Diriamba.

Tradición

Miles de fieles católicos y turistas colmaron las principales calles de Diriamba, al sur de Managua, para presenciar la llamada bajada de San Sebastián, en la parroquia central, y algunas de las danzas tradicionales nicaragüenses más reconocidas como El Güegüense y el Toro Huaco.

Dichas danzas atraen por la colorida vestimenta de los bailarines, quienes usan máscaras de conquistadores europeos o de burros, y bailotean en las calles usando chischiles (cascabeles) en sus manos, con trajes de la época colonial, hechos con llamativos colores en telas satinadas, y coronados con sombreros de plumas de pavo real.

El Güegüense, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, se baila al ritmo de melodías lentas y rápidas interpretadas con pito, tambor y violín.

La música del Toro Huaco destaca por ser suave y penetrante, al ritmo del tambor y la flauta de un único intérprete, que lleva atuendo de bovino y dirige la marcha danzante.