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Del domingo 9 de noviembre a la fecha, han pasado 5 meses y 9 días, y desde entonces hay quienes todavía no olvidan lo que ocurrió ese día de elecciones municipales. El Embajador de Francia en Nicaragua, Thierry Fraysse, parece ser uno de ellos.

Ayer, al ser consultado sobre algunos aspectos de las negociaciones de los países centroamericanos con la Unión Europea, en torno al acuerdo de asociación y cooperación económica social, el diplomático galo dijo que le gustaría que Nicaragua regresara a la mesa de la que se levantó hace dos semanas.

“Es una mesa de diálogo, esperamos, es nuestro deseo que Nicaragua vuelva a la mesa de negociación”, dijo al respecto, antes de que los periodistas le preguntaran sobre el destino de la cooperación que la Unión Europea suspendió a Nicaragua a raíz de las denuncias de fraude electoral en las elecciones municipales de 2008.

Al respecto, el embajador francés dijo que desconocía la existencia de una fecha para revertir la decisión colectiva de varias naciones de Europa, pero agregó que entendía que existía un diálogo al respecto.

“No hay una fecha para restablecer la ayuda, hay un diálogo, y las posiciones que hicimos públicas a nivel de la Comisión Europea y de la Presidencia Francesa de la época, siguen vigentes”, dijo a preguntas de los periodistas, en un evento donde se firmó un acuerdo de cooperación con el Ejército de Nicaragua en la comandancia de las fuerzas armadas.

El asesor presidencial Bayardo Arce habría anunciado hace dos semanas que el gobierno había iniciado contactos con miembros de la Unión Europea, fijado mesas de diálogo y fijado el 10 de junio próximo como fecha para revertir la decisión de los cooperantes.

Al embajador Fraysee se le insistió: ¿Siguen las dudas del proceso electoral? Y repitió: “Se mantienen vigentes”.

Sectores de la oposición al gobierno del presidente Daniel Ortega, grupos religiosos, activistas de derechos humanos y agrupaciones de la sociedad civil, denunciaron nacional e internacionalmente que el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), coludido con el Consejo Supremo Electoral, había cometido fraude en esos comicios.

El gobierno aún rechaza las acusaciones y sostiene que el proceso fue limpio, a pesar de la negación del órgano electoral a observadores electorales independientes.