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Mayela Cerda Hernández, una mujer de 26 años originaria de Masatepe, fue trasladada de emergencia al hospital Humberto Alvarado de Masaya, luego de recibir seis cuchilladas en diferentes partes de su cuerpo, supuestamente por parte de su cuñado Leopoldo Aguirre.

El hecho ocurrió a las ocho de la noche del sábado frente a una gasolinera de Masatepe y nadie intervino para ayudar a la mujer. El supuesto victimario fue detenido dos horas después por la Policía Nacional.

Las heridas recibidas en su cara y pechos provocaron que la joven fuera sometida a intervención quirúrgica de emergencia en el hospital de Masaya.

“Ellos estaban platicando, pero el hombre estaba como inquieto y nervioso, él quiso abusar de ella, pero como no se dejó, sacó el cuchillo y empezó a enterrárselo. Quisimos salir a auxiliarla, pero todo fue rápido y cuando llegamos ya estaba ensangrentada en el suelo”, relató Andrés Alonso Chávez, testigo de la agresión.

“Ella andaba solita. Al verla en ese estado la trasladamos (al hospital) en un carro particular porque tenía heridas en varias partes del cuerpo”, agregó el testigo.

La víctima habita en la comarca Cruz Verde de la carretera Masatepe-Jinotepe y se encuentra fuera de peligro.

Magaly Quintana, activista de derechos humanos y directora de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) explica que en este caso la mujer se salvó de milagro, “pero este hombre tenía todas las intenciones de matarla”.

“Es un claro ejemplo del dominio que algunos hombres ejercen sobre el cuerpo de las mujeres. ´Si no me complacés, te mato´”, dijo Quintana.

Femicidios frustrados

El año pasado, al menos 79 mujeres escaparon de la muerte en Nicaragua tras ser agredidas por sus parejas, exparejas u otros agresores, según el Observatorio de Violencia de Católicas por el Derecho a Decidir.

El informe final de CDD indica que 42 mujeres escaparon de la muerte tras sufrir agresiones con arma blanca, 13 golpeadas y siete fueron heridas de bala. A otras intentaron matarlas con diferentes objetos.

“En estos casos todas fueron a parar graves al hospital. Creo que debemos profundizar y analizar más los femicidios en grados de frustración porque hay casos en los que, aunque no hayan muerto, sí las violaron. Lo peor es que la mayoría de agresores están prófugos”, comentó Quintana.