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Bluefields, RAAS

“Aporten lo que sea, necesitamos diesel para el equipo pesado que está levantando la trocha que nos solucionará la falta de comunicación que tenemos los blufileños con el resto de Nicaragua”, arengó emocionado un activista voluntario ante los micrófonos de una emisora radial de Bluefields, que respalda la construcción de un camino de todo tiempo entre esta ciudad y Nueva Guinea.

Los discursos la vislumbran como la puerta de entrada a la capital de la región suratlántica, históricamente aislada del resto del país por la vía terrestre.

Y es que en los últimos días tomó por sorpresa al pueblo blufileño el anuncio del gobierno de restaurar una antigua trocha de 90 kilómetros para permitir el tránsito vehicular entre la capital caribeña y Nueva Guinea.

Vieja aspiración

La carretera entre Bluefields y Nueva Guinea ha sido una de las grandes aspiraciones de la sociedad blufileña, que está cansada de un alto costo de vida determinado por la condición de vivir en un “territorio cuasi insular”.

Sin embargo, la promocionada vía terrestre se consideraba inviable por el complejo conflicto agrario suscitado en el área donde sería construida. Por un lado, está la demanda del Gobierno Territorial Creole y Rama que exige la demarcación y titulación de su patrimonio territorial antes que comience la construcción del camino de todo tiempo (macadán), anunciado por el gobierno.

Por otro lado, ambientalistas costeños advierten que un camino de todo tiempo sólo es posible drenando los extensos pantanos y levantando grandes terraplenes para evitar inundaciones en épocas de lluvia, lo que representaría un tiro de gracia para un “sitio Ramsar” (humedales protegidos internacionalmente por su amplia y compleja biodiversidad).

Controversia

El taxista Isidro Salinas, uno de los grandes defensores del proyecto de construcción del camino de todo tiempo, argumenta que por fin los blufileños podrán viajar fácilmente a cualquier parte del país a un costo menor del que representan el transporte acuático y especialmente el aéreo. En tanto, el ama de casa Zoraida Acevedo valora que con el nuevo camino el costo de la canasta básica en Bluefields disminuirá en un 50 por ciento.

Pero estos criterios no son compartidos por Lloyd Forbes, uno de los veteranos dirigentes negros de Bluefields, quien considera que el gobierno le está dando una puñalada al Estatuto de Autonomía de la Costa Caribe y a la Ley 445 sobre el Régimen de Propiedad Comunitaria de los Pueblos de la Costa Atlántica.

Vuelve a sonar diputado Sacasa

“Está claro que con esta carretera lo que buscan es beneficiar a grandes terratenientes poderosos, como el diputado Francisco Sacasa, que se han adueñado de muchas parcelas que le pertenecen a los nativos”, denunció Forbes.

También se refirió al descrédito que enfrentará el Estado Nicaragüense a nivel internacional por destruir un sitio Ramsar. “Nuestro país puede ser objeto de sanciones y boicots internacionales por no cumplir con sus compromisos concernientes a la defensa de la biodiversidad”, advirtió.

En tanto, la periodista costeña Ileana Lacayo opina que una carretera bien diseñada es viable para resolver el problema del aislamiento de Bluefields.

“Estuve en Costa Rica y pude ver que la carretera que enlaza a San José con Puerto Limón, atraviesa la reserva forestal ‘Braulio Carrillo’ sin provocar daños”, comentó Lacayo.

Ella valora que una carretera entre Bluefields y Nueva Guinea es necesaria, pero no a costa de destruir el frágil equilibrio ambiental que aún tenemos en la zona, donde un inminente cambio de uso de suelo de vocación forestal por ganadería extensiva sería catastrófico para los ya castigados ecosistemas de la zona.