•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Pueda ser que algunos recuerden con exactitud cómo vivieron su primer día de clases, otros quizás tengan vagos recuerdos, pero al final la mayoría de las personas coinciden en que estaban ansiosas, entusiasmadas o simplemente tenían miedo; y es comprensible, había que dejar la comodidad de casa para ir a otro lugar (la escuela) a compartir tiempo de calidad con otros niños, todos con el objetivo en común de iniciar la vida educativa y formarse en el aprendizaje. Ahora bien, la prueba de fuego para los padres era que sus hijos tomaran la situación con calma, que no lloraran y que con el tiempo se adaptaran. Tras cada historia, todo lo anterior sigue siendo igual. Cada inicio de año escolar guarda su magia, pero en especial, los pequeños que asisten al preescolar por primera vez son el centro de atención, justamente por cómo reaccionan.

“El preescolar es un paso fundamental para los niños, porque se empieza a trabajar el desarrollo integral de los pequeños y se les inicia en la vida estudiantil”, expresa la maestra de escuela primaria Vanessa Borge, quien a la vez reconoce que es importante que a los infantes se les integre desde temprana edad a estudios creativos e instituciones académicas, a fin de que estos vayan sintiendo más confianza en otros ambientes, a la vez que esto les ayuda a desarrollar sus sentidos. “Los profesores van a ser quienes se encargarán de su desarrollo social, integral y académico”, puntualiza Borge.

Prepararlos

Tanto para los padres como para los hijos, la experiencia del primer día de clases es una situación difícil, los niños deben “desprenderse” de forma momentánea del regazo de sus papás o tutores. Pero para que el panorama no se dificulte, como consejo, el día de entrada a clases, los padres deben estar tranquilos y deben transmitir confianza a sus hijos, ellos van a sentir alivio y seguridad. La maestra dice que se pueden calmar sus temores diciéndoles: “Yo sé que es difícil porque no conocés a nadie, pero las profesoras te van a cuidar y pronto vas a tener muchos amigos, voy a estar muy orgulloso de vos, portate bien y en casa te vamos a esperar con mucha alegría, vas a aprender mucho y vas a jugar también”, por mencionar algunos ejemplos.

¿Y si llora?

Por otro lado, si el menor llora desesperadamente hay que consolarlo un momento, pero sobre todo darle tranquilidad con una actitud serena. Luego hay que anunciarle que lo irán a buscar al término de la jornada para ir a casa, que todo va a estar bien. La maestra aconseja no quedarse por mucho tiempo, lo mejor es irse cuando los demás padres se van. A su vez, los papás deben hacer a sus hijos comentarios positivos del centro y por nada del mundo, hacer comentarios como: “Si no hacés caso, te van a pegar, ahí te van a poner a raya, te van aquietar o ahí si te van a halar de las orejas”. Lo único que se podría conseguir con esto es traumatizar al menor.

Por último, cabe recordar que si está a punto de inscribir al niño en la escuela, como padre de familia debe preparar con anticipación todo el material de estudio que utilizará el menor y, sobre todo, debe estudiar detenidamente la propuesta del colegio que más le convenga.

En la escuela los niños van a descubrir otras cosas que en casa no van a poder aprender.