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Un hombre de 46 años fue condenado ayer a la pena máxima, 30 años de prisión, por los delitos de violación agravada y explotación sexual en perjuicio de una niña de 11 años, que era su hijastra. La madre de la víctima fue sentenciada al mismo castigo, tras ser procesada por iguales delitos en calidad de cooperadora necesaria. 

El Código Penal establece que el cooperador necesario debe cumplir la misma pena impuesta al autor de un ilícito. 

En la sentencia condenatoria dictada por la titular del Juzgado Especializado en Violencia de la capital, Henriette Casco Batres, se indica que los sentenciados terminarán de cumplir sus condenas el 6 de octubre del año 2047.

Ambos fueron condenados a 34 años de prisión, sin embargo, la Constitución establece como pena máxima 30 años de privación de libertad.

En la sentencia, la jueza Henriette Casco condena a la pareja a 25 años por violación agravada y  nueve por explotación sexual en perjuicio de la niña, quien fue abusada sexualmente en distintas fechas, en un período de tres meses.

Los hechos 

De acuerdo con la acusación presentada por el Ministerio Público, la violación agravada ocurrió entre julio y octubre de 2017 en la casa de habitación de la víctima, ubicada en Managua. 

En principio, los condenados obligaron a la niña a que observara cuando ellos sostenían relaciones sexuales. 

Según la acusación, en septiembre los acusados nuevamente obligaron a la menor que presenciara el momento en que ellos tenían relaciones sexuales y luego el hombre la violó. 

El abogado defensor, Arturo Arévalo, apeló la sentencia ante la Sala Penal Especializada en Violencia de la capital, alegando que la jueza de primera instancia no tomó en cuenta como atenuante el hecho de que se declararon culpables.

El defensor señala que la admisión de hechos por parte de un reo debe ser tomada por el juzgador como una “atenuante muy calificada”, es decir, que debe servir para aminorarle la condena.