•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Un coro peruano interpretará mañana la Misa Campesina en quechua ante el papa Francisco, anunció la embajadora nicaragüense en Perú, Marcela Silva. La presentación está prevista a realizarse muy temprano, en las afueras de la Nunciatura, en Lima, mientras el pontífice sale rumbo a la ciudad de Trujillo.

El cantautor Carlos Mejía Godoy, autor de la Misa Campesina, estará presente en la actividad, por lo que ayer viajó al país sudamericano. 

La Embajada de Nicaragua en ese país fue la que impulsó la traducción del canto al quechua, lengua de los incas que aún se habla en América del Sur. 

Según informó la embajadora Silva, el Nuncio Apostólico en Perú, monseñor Nicola Girasoli, invitó a la Embajada de Nicaragua a rendir homenaje al Papa.

Según un post publicado el jueves por Silva en su cuenta de Facebook, en la presentación participará el coro peruano Egresados de San Marcos, el que estará acompañado por los maestros Kike Espinoza, Hugo Bravo y Armando Becerra Málaga. 

La embajadora escribió que “solicitará al Papa la bendición para el pueblo de Nicaragua, mientras las notas de la Misa Campesina nicaragüense, interpretada con los coros en quechua ante la presencia de su autor, Carlos Mejía Godoy, saludarán al primer Papa” americano y “le llevarán el abrazo” de Nicaragua.Carlos Mejía Godoy participará también en una recepción que el cuerpo diplomático, acreditado en Perú, ofrecerá al papa Francisco hoy por la tarde.

Carlos Mejía Godoy participará también en una recepción que el cuerpo diplomático, acreditado en Perú, ofrecerá al papa Francisco hoy por la tarde.

Estreno en el teatro 

El próximo jueves 25 de enero la Misa Campesina se cantará en el Teatro Municipal de Lima, en su versión con los coros  en quechua.

La traducción al quechua contó con el auspicio del Gobierno de Nicaragua. El maestro Armando Becerra Málaga se encargó de enriquecer las melodías nicaragüenses con sonoridades andinas en los arreglos musicales para orquesta de cámara, que ejecutará bajo su dirección el Ensamble de Instrumentos Tradicionales del Perú, de la Escuela Nacional Superior de Folklore José María Arguedas.El cantautor Carlos Mejía Godoy, autor de la Misa Campesina, estará presente en la actividad, por lo que ayer viajó al país sudamericano. 

Según una nota de prensa emitida por la Embajada de Nicaragua en Perú, los coros han sido traducidos al quechua por la soprano ayavireña Edith Ramos y revisados por el etnomusicólogo y quechuista Leo Casas. 

Al proyecto se suman las voces de Marcela Pérez Silva, Magali Luque y Consuelo Jerí, quienes entonarán los cantos en castellano, además de dos lenguas amerindias: el miskito y el quechua.

“Gracias a la iniciativa de la cantautora peruana y actual embajadora de Nicaragua en Perú, señora Marcela  Pérez Silva, se está grabando en estos días una versión bilingüe de la Misa Campesina, mitad en nicañol y mitad en quechua, la armoniosa lengua indígena que está viva en Perú, Bolivia, Ecuador y otros países de los Andes”, expresó Carlos Mejía Godoy.

Según el cantautor, en la nueva versión incluirán instrumentos clásicos como violín, violoncello y guitarra, e instrumentos indígenas, entre los que señala quena, zampoña y charango.

“Comparto con todo mi querido pueblo de Nicaragua esta emocionante vivencia, recordando que el verdadero autor de esta misa es nuestra gente sencilla del campo y la ciudad. Ellos me dieron las herramientas eficaces para poder armar, verso a verso esta modesta obra, escrita con el sudor, la sangre y las lágrimas de esta patria linda, de la cual me siento cada vez más orgulloso. ¡Dios los bendiga!”, exclamó.

Testimonio 

El cantautor compartió con El Nuevo Diario algunos aspectos importantes sobre la génesis y difusión de la Misa Campesina.

Él señala que en los años 60, cuando la Iglesia católica recibió un aire gratificante con la llegada de Juan XXIII, a la sombra del Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal de Medellín, Colombia, se fundan las  Comunidades Eclesiales de Base, que tenían –como propósito esencial– la opción preferencial por los pobres.

“Con la renovación, la misa deja de celebrarse en latín y cada país realiza la eucaristía en su idioma local. En ese contexto, empieza a surgir una apasionante creación musical, conservando la estructura tradicional. Así nace la Misa Latinoamericana, que tiene su más alta expresión en la Misa Criolla, del compositor argentino Ariel Ramírez. Igualmente, nacen las misas étnicas: en África y en Asia”, apunta.

Mejía Godoy reconoce que en la década de los 70, en una Nicaragua signada por la lucha contra la dictadura, un grupo de sacerdotes y religiosas, que impulsaban una dinámica social a favor de las clases marginales, propusieron una misa enraizada en los ritmos populares.

“Y así nace, en el seno de la parroquia de San Pablo Apóstol, la Misa Popular Nicaragüense. Yo soy invitado por el padre José de la Jara a participar en dicha experiencia; sin embargo,  no me siento aún muy claro de mi rol cristiano-revolucionario y declino esa oferta, para madurar mi posición frente a este importante compromiso. A raíz del terremoto surge el llamado Grupo Gradas, en el que me inserto con el mayor entusiasmo. Esta vivencia, en contacto directo con la población, que se moviliza contra el poder y es duramente reprimida, crea en mí un acercamiento con los sectores más progresistas”, recuerda.

Proceso creativo

El cantautor reconoce que “lo primero que se me ocurrió fue hacer una convocatoria, en el marco del llamado Taller Sonido Popular, para hacer una tarea colectiva que recogiera la síntesis del sentimiento y el imaginario de todo el país”.

“Me reuní con los jóvenes de los barrios orientales de Managua, la gente del Open 3, la Pastoral del Norte, los sectores del Atlántico, (con la colaboración del P. Gregorio Smutko) y viajé a Solentiname, para vivir la experiencia de las misas celebradas por Ernesto Cardenal, recogiendo lo que yo llamo “la teología descalza”, en las frases de los campesinos y pescadores del archipiélago. Ahí, en la humilde iglesita, reunido con los muchachos que años más tarde atacarían el cuartel de San Carlos, fuimos armando los cantos, que espontáneamente estrenamos, para irle dando forma al proyecto, que finalizó en el año 75 en Managua”. 

Estreno en Managua

Mejía Godoy recuerda que las comunidades de base se movilizaron con enorme entusiasmo, cuando anunciaron que  cantarían por vez primera la Misa Campesina en la Plaza de los Cabros, del barrio Open 3.

“El padre Fernando Cardenal se presentó a celebrar la eucaristía. El Ballet Folclórico de Irene López ensayó una hermosa coreografía del Ofertorio. A las cuatro de la tarde más de 3,000 personas, llegadas de diversos puntos de Nicaragua, confluyeron en la polvorienta placita, que los pobladores arreglaron con matas de chagüite y chirriones de sacuanjoche. Pero, en el momento de iniciar el canto de entrada, patrullas de la guardia somocista, los temibles Becat, rodearon el sitio fuertemente armados y con un megáfono estridente nos obligaron a suspender el evento. Un grupo de artistas intentó dialogar con el oficial, pero este ordenó nuestra captura y a punta de culata nos introdujeron a sus vehículos y fuimos detenidos y llevados a la cárcel”, señala el artista oriundo de Somoto.

No obstante, asegura que “a pesar de las amenazas y de la represión, y aun cuando la Iglesia jerárquica la rechazó por utilizar un lenguaje irreverente, que choca con la liturgia católica tradicional”, la Misa  Campesina penetró con éxito en todos los sectores del país y rápidamente se proyectó a muchos países de América Latina y de Europa”.

Ha sido traducida al inglés, sueco y francés

En 1977 Carlos Mejía Godoy viajó a España para participar en el Festival OTI y para grabar su primer LP en Europa, donde le sorprendió saber que en diversas parroquias de ese país se conocía la Misa Campesina.

“La CBS, que fue mi disquera durante tres años, me ofreció hacer una versión sinfónica-pop. Eso significaba hacer concesiones, cambiando muchas palabras netamente nicaragüenses por palabras castizas, para que el público entendiera los textos. Vale decir: una misa escrita en “nicañol” sería vertida al español. Yo digo que esa fue la primera traducción de esta obra, que años más tarde fue interpretada en portugués, francés, inglés, sueco y noruego. Además me satisface saber que diversos cantos de nuestra misa han sido cantados por sectores de la Iglesia bautista, luterana, episcopal y metodista, lo que la convierte en una misa ecuménica”, finalizó.