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La comerciante Esther Guerrero Martínez tiene más de 30 años de comercializar aves en el sector Los Chocoyos del mercado Oriental. Años atrás su tramo estaba ubicado al lado de un molino que funcionada desde las 5:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, pero por afectaciones en la salud de su esposo se vio en la obligación de venderlo para alejarse del ruido. Actualmente está ubicada a 4 tramos de distancia, sin embargo, todavía asegura sentirse afectada. 

De igual forma la comerciante Aleyda Guillen Soza, manifiesta sentirse perjudicada por las vibraciones permanentes que genera este negocio en donde funcionan alrededor de 15 molinos. Como resultado de las fuertes emisiones, varios comerciantes han sufrido afectaciones en la salud como: migrañas, dolores de cabeza, nerviosismo y pérdidas de la audición, entre otras complicaciones, confirmaron los afectados. 

“El tramo vecino donde está el molino era mío pero lo tuve que vender porque mi esposo resultó con pérdida de la audición, dejó hasta de trabajar en el mercado. Aun así, el ruido y las vibraciones de ese negocio son tan fuertes que hasta aquí las siento y eso que me alejé un poco”, expresó Guerrero. 

Los comerciantes apuntan que el problema se da más cuando funcionan todos los molinos al mismo tiempo, ya que las emisiones sonoras se vuelven más fuertes y duran casi una hora.

“Ese molino no cuenta con las condiciones adecuadas para funcionar dentro del mercado. Tenemos años de quejarnos y las autoridades del mercado hacen caso omiso”, comentó Guillén. 

Efectos negativos

La contaminación acústica hace referencia al ruido ocasionado por las actividades humanas que producen efectos negativos sobre la salud auditiva, física y mental de las personas, se vuelve contaminación ambiental, si el nivel de sonido sobrepasa los 85 decibeles dependiendo de la actividad y del tiempo que dure, refirió Doraldina Zeledón Úbeda, abogada y experta ambientalista. 

“Las principales fuentes de contaminación acústica del medioambiente son los equipos industriales o la construcción. El ruido generado por la actividad humana como la música fuerte, conciertos, eventos, gritos o máquinas cortadoras, entre otros, no solo dañan la salud, sino también los derechos humanos. Yo como ciudadana tengo derecho a concentrarme en mi trabajo, a que se respete mi tranquilidad como vecina, a vivir en una ambiente saludable”, expresó la abogada.

A la vez opina que no es correcto que funcionen molinos en los mercados, excepto que el local preste las condiciones para la debida actividad. 

Propietario se justifica

Eduardo Delgado, propietario de Molinos Los Chocoyos, reconoce que el ruido que producen los molinos de su local es incómodo, a pesar de ello tiene más de 15 años de ganarse la vida de esa manera en el mercado Oriental.

“En el mercado siempre hay ruido, las personas exageran con los sonidos del molino, me extraña si llevó más de 15 años con este negocio, no lo hago con la intención de molestar, sino porque este es el sustento de mi familia”, dijo el propietario.

El negocio cuenta con 5 molinos eléctricos, 5 manuales y 3 de planta eléctrica. Estos últimos tienen motor y funcionan con gasolina, son los que generan más ruido y solo se ocupan para moler cantidades grandes como medio quintal de cacao, maíz u otros productos y lo menos que dura es media hora, máximo una hora, detalló Delgado.

“No es  correcto, pero por lo visto es permitido.  Para que un molino esté enmedio de tanta gente debería el negocio tener estructura cerrada completamente de concreto, no pegar los molinos a la pared, forrar el lugar con material antirruido y preferiblemente tener cielo raso o bien reubicarlo a un lugar donde no hayan muchas personas a su alrededor”, consideró Zeledón. 

La abogada recomienda que los afectados ante este caso deben presentar una denuncia formal por escrito a las autoridades del mercado o bien a la Alcaldía de Managua que trabajan con la ordenanza municipal. 

Según la Ordenanza Municipal, Daños y Multas Ambientales del Municipio de Managua, en su Art. 11 Contaminación con emisiones sonoras (ruidos), indica que todas aquellas personas que contaminen el medioambiente con emisiones sonoras y/o ruidos perturbando la tranquilidad diurna y nocturna de los ciudadanos, utilizando equipos de sonidos, conjuntos musicales, amplificadores, entre otros, sin contar con la infraestructura adecuada, ni el aval ambiental correspondiente. Se les aplica una multa de entre los 2,000 y 35,000 córdobas. 

El Nuevo Diario trató de contactarse con el gerente de Commema en el mercado Oriental pero se informó que se encontraba en una reunión, por lo tanto no podía atendernos.

Daños a largo plazo

La doctora Karen Mojica Álvarez, especialista en otorrinolaringología, explica que el sonido o ruido de un molino es mayor de los 110 decibeles (nivel con el que se mide el sonido) y cuando se da el sonido a ese nivel, puede producir daños especialmente en el nervio auditivo. 

El timbre de nuestra voz o de una conversación normal se estima entre 30 y 40 decibeles, eso no repercute a la audición, es el nivel normal. La membrana timpánica es capaz de tolerar entre 60 a 65 decibeles, no produce daños, ni causa molestias a ese nivel de sonido, pero ya un sonido mayor de los 85 decibeles por más de los 11 segundos puede ocasionar daños, indica la especialista.

“Es evidente que el ruido de un molino pasa los 110 decibeles, en el caso de los comerciantes yo creo que la mayoría de ellos ya tienen un trauma acústico que significa perdida de la audición. Cuando la célula se daña, se transmite en un síntoma que se llama Tinnitus que es el zumbido del oído. Este síntoma es más perceptible durante la noche cuando se van a dormir porque en el día el ruido ambiental te enmascara ese zumbido pero ya acostado que no hay ruido a tu alrededor incrementa más el Tinnitus o zumbido”, explicó. 

También agregó que los traumas o daños auditivos no se perciben en el momento, en un futuro no muy lejano va a provocar daños o bien los afectados hasta ahora lo están percibiendo. Al igual las vibraciones provocan también alteraciones que pueden ser estado de ansiedad a nivel emocional. 

“Las personas siempre se quejan del ruido que es molestoso y perturbador pero nunca presentan una formal denuncia, yo invitó a la población que estudien el Código Penal, art.534 Perturbación del Sosiego Público, para que demos a valer nuestros derechos como ciudadanos”, recomendó la especialista ambiental. 

Sanciones

La Ley no.534 del Código Penal, perturbación por ruido, indica  que quien utilice  medios sonoros, electrónicos o acústicos de cualquier naturaleza, tales como altoparlantes, radios, equipos de sonido, alarmas, pitos, maquinarias industriales, … que produzcan sonidos a mayores decibeles que causen daño a la salud o perturben serán  sancionado con diez a treinta días multa, o trabajo en beneficio de la comunidad de diez a treinta jornadas de dos horas diarias, y además de la suspensión, cancelación o clausura de las actividades que generan el ruido o malestar.

La Ley también contempla que actividades tales como campañas evangelistas masivas realizadas al aire libre en plazas, parques y calles requerirán la autorización correspondiente. Se exceptúan las actividades de las congregaciones religiosas dentro de sus templos, tales como cultos, ayunos congregacionales diurnos y vigilias nocturnas.