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Carlos Alberto Baquedano, de 26 años de edad, tiene discapacidad físico-motora y nunca ha podido caminar, sin embargo esta condición no ha sido impedimento para incursionar en el apasionante mundo del deporte. 

El joven atleta seleccionado de la disciplina de baloncesto sobre sillas de ruedas fue el abanderado oficial por Instituto Nicaragüense de Deporte (IND), el pasado 9 de enero, para participar en los II Juegos Paracentroamericanos 2018 que se celebrarán en Managua del 21 al 29 de enero. 

Baquedano relata que a los seis meses de nacido los médicos le detectaron fiebre amarilla, desconoce las razones por las que fue sometido a una cirugía en la columna a esa edad, pero los resultados de la operación no fueron los esperados ya que el menor terminó con fracturas en los discos de la columna, privándolo de por vida a caminar.  

“Mi mamá (Miriam Baquedano) me cuenta que a los 6 meses me enfermé, como ella era muy joven, se sintió desesperada y buscó ayuda, ya que era sola. Los médicos le dijeron que el bebé tenía fiebre amarilla, no conocía mucho de la enfermedad, aunque todavía no se explica porqué decidieron operarme pero ella confió en los especialistas”, contó.

Según Baquedano, también le cuenta la mamá que “parte del líquido de la anestesia raquídea se derramó en la columna del bebé y un espacio de la fisura quedó abierta. Los médicos quisieron remediar el daño pero como era muy pequeño al someterme a otra cirugía terminaron fracturándome los discos de la columna. Mi mamá prefirió sacarme del hospital y cuidarme en casa. Así empezó a lidiar conmigo cargándome a todos lados”, relató el atleta. 

No caminaba pero trabajaba

Baquedano, el mayor de 5 hermanos, a pesar de su discapacidad terminó sus estudios de secundaria. En el año 2010 clasificó en la carrera de Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), pero ante la falta de condiciones económicas tuvo que dejar sus estudios y dedicarse completamente a trabajar para  apoyar a su mamá con el sustento de sus hermanos menores.

“A los 7 años tuve mi primera silla de ruedas, me la donaron unos cubanos, eso me permitió estudiar, me bachilleré y clasifiqué en Medicina pero como desde los 14 años estudiaba y trabajaba medio tiempo siempre me pagaban algo simbólico, así que a los 18 años me dediqué a trabajar tiempo completo ya que mi mamá dio la vida por mí, de una u otra manera debo recompensárselo”, expresó. 

Su primer trabajo fue despachador en una ferretería, luego se desempeñó como ayudante de cocina en un comedor, desde los 18 años hasta la fecha trabaja en una empresa que brinda mantenimientos a equipos médicos. 

“Mi discapacidad no es un impedimento, el reto es hacerle entender a gran parte de la sociedad que el estar en una silla de ruedas no es una enfermedad contagiosa, ni es un virus, si bien yo trabajo, estudié hasta donde la condición económica me lo permitió, pero puedo continuar”, señaló.

En el mundo del deporte

Hace aproximadamente 4 años unas personas le comentaron que en el parque Luis Alfonso Velásquez Flores llegaban a jugar baloncesto personas con su misma condición. Le llamó la atención y una mañana decidió ir. 

“Un amigo me comentó que en el parque se reunían personas en sillas de ruedas a jugar baloncesto, yo me preguntaba ¿cómo jugarán?, y me dio curiosidad, aparte que decían que los partidos se ponían intensos. La misma mañana que fui al parque, el entrenador del equipo Thomas Alvarado, me invitó a formar parte de ellos y el resto del equipo me animó a jugar”, recordó.

De esa manera llegó a formar parte de la Asociación Nicaragüense de Baloncesto sobre Sillas de Ruedas (ANDSRuedas). Los primeros dos años para el Atleta fueron de arduo entrenamiento, obtener conocimiento pleno de la disciplina y desarrollar esa pasión que hoy tiene por el deporte. Ha participado en varios partidos amistosos que se han realizado con países de Centroamérica y está será su primera participación en el evento  Paracentroamericano. 

Galardones

Después que formó parte de la Asociación, también recibió invitaciones para competir en carreras sobre sillas de ruedas con distancias de 10 y 15 kilómetros, en las que ha logrado tres trofeos en los primeros y segundos lugares. 

“Ya son 4 años los que llevó con la federación, los primeros 2 años fueron de formación, ahora estoy clasificado para participar en los Paracentroamericanos y con tan solo esa clasificación me siento campeón porque quiere decir que mi esfuerzo se ha notado y personalmente sé que me lo merezco”, destacó.

Su mamá, sus hermanas y hermanos son su principal inspiración, cada vez que sale del país por partidos y/o competencias le muestran su apoyo, al igual que en las carreras  que participa en Managua.

“La primera vez que participé en una carrera, mis fans eran mis hermanos y mi mamá gritaban emocionadas, de premio obtuve una silla de ruedas especial para deporte y carreras, pero las manos me terminaron rajadas y ensangrentadas de tanta pedaleada, que a mis hermanas se les acabó la emoción cuando me vieron. Igual pasa cuando salgo del país, siempre me están haciendo videollamadas, deseándome suerte y apoyando”, manifestó entre risas el deportista.