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Más de 100 personas entre técnicos y agricultores reforzarán esta semana sus conocimientos sobre el método biointensivo de producción de alimentos durante el primer Encuentro Mundial de Maestros Certificados en Cultivo Biointensivo, indicó Alberto Sediles, vicerrector general de la Universidad Nacional Agraria (UNA), sede de esta actividad.

“Iniciamos (ayer) la semana biointensiva con un encuentro internacional con la participación del norteamericano Jonh Jeavons y con el mexicano Juan Manuel Martínez, quienes juntos han fomentado la aplicación del método biointensivo, que es muy propio de los pequeños agricultores”, dijo Sediles. 

Explicó que las actividades de esta jornada terminan el próximo viernes y en “el  proceso de trabajo  reunirán a unas 100 personas, entre técnicos y productores. Habrá visitas a diferentes centros biointensivos en Nicaragua. Tenemos el desafío de cubrir la demanda de capacitación de pequeños productores”, recalcó el vicerrector.

John  Jeavons, ayer expresó: “para Nicaragua sería importante crear pequeñas comunidades de agricultores donde las unidades productivas no vendan más del 10% de lo que cultivan” como parte de un plan para no desmineralizar los suelos. 

“El punto de este comentario es que en muy poco de tu porcentaje de terreno cultivable, menos del 10%, es posible generar tus ingresos necesarios, pero con cultivos específicos bien seleccionados. Para cada quien será un poco diferente, pero el principio básico primero es preparar los suelos, antes de cultivar alimentos,  y luego lograr rendimientos para vender”, señaló el experto. 

¿En qué consiste el método? 

César Linneo García, ingeniero agrónomo guatemalteco y profesor en la Universidad San Carlos de Guatemala, se graduó en California, Estados Unidos, en la aplicación de este método, siendo alumno de Jeavons. Linneo explicó en qué consiste este sistema. 

“Se trata de lograr más densidad de plantas por espacio cuadrado de tierra y potenciar el rendimiento. El suelo se prepara con 60 centímetros de profundidad o un poco más, con una técnica que se llama doble excavación,  se reciclan los materiales de origen vegetal que hayan en el huerto y estos se convierten en abono orgánico que aplicado en el suelo actúa como una esponja que retiene agua y la libera de forma lenta”, señaló. 

“Entonces,  las plantas tienen acceso a más nutrientes que una planta que está en el suelo preparado convencionalmente, que es preparado solo entre 15 y 10 centímetros de profundidad. Con el método biointensivo el suelo tiene mayor capacidad de retención de humedad y retiene hasta cuatro veces más agua”, explicó Linneo.

Francisco Salmerón, coordinador del programa de doctorado de Agroecología de la UNA, destacó que desde hace cinco años en la UNA se desarrolla este tema en su centro Agroecológico Biointensivo. 

“Más de 50 mil técnicos campesinos se han capacitado en el método biointensivo. Hay  ejemplo de buenos resultados en Condega y Tipitapa, lugares donde, a pesar de estar en el corredor seco, se han establecido áreas que parecen edenes”, aseveró Salmerón. 

El francés Guillaume Craig, director ejecutivo de la organización Blue Energy, señaló que tiene un programa con el cual preparan a la gente a enfrentar el cambio climático y la enseñanza del método biointensivo de producción de alimentos es parte del  mismo. Un total “de 21 familias modelos”  trabajan en este proyecto. 

“El método en mención ayuda a absorber el agua y cuando llegan los periodos secos, los suelos han conservado más humedad y las plantas pueden sobrevivir más tiempo”, dijo Craig. 

“La práctica biointensiva aplicada alrededor de todo un terreno ayuda a la recarga del pozo y por mencionar un caso,  doña Soyla, en el barrio 19 de Julio en Bluefields, en un poquito más de un metro cuadrado logró cultivar 85 pepinos en una temporada, las familias se dan cuenta que con buenas técnica la producción de alimentos y recuperación del suelo es factible”, recalcó