•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Las especies de mojarras que habitan en varias lagunas cratéricas del país son familia de las que hay en el Xolotlán, donde se presume que tienen su origen y han desarrollado una mayor agudeza visual debido a la poca luz que hay en ese cuerpo de agua. Esa es la tesis de un grupo de investigadores de la universidad alemana de Konstanz.

Los científicos, que desde inicios de esta semana realizan una indagación sobre esta especie en las lagunas y lagos del país, recorrieron ayer las costas del lago Xolotlán, específicamente en la zona cercana al municipio de Mateare.

“Nosotros lo que hemos encontrado es que la mojarra que originalmente está aquí en el lago Xolotlán es la población fuente, y que desde acá han salido las mojarras que han colonizado las lagunas de Apoyeque, Xiloá, Asososca, Tiscapa y Masaya, inclusive, son todos peces que vienen desde aquí”, afirmó el biólogo Julián Torres Dowdall.

El científico agrega que las especies originarias del lago Xolotlán son muy diversas  en términos de morfología (colores y formas), pero existe mucha diversidad genética entre estas y las que habitan en otros cuerpos de agua.

“Cuando uno aprecia (las mojarras), ve que existen variaciones en la morfología, en el color, pero en las lagunas cratéricas nosotros vemos mojarras alargadas que han formado poblaciones independientes y separadas, que ahora nosotros las llamamos especies por tener el cuerpo más profundo. Entonces esa variación viene de las mojarras que nosotros encontramos aquí en el Xolotlán”, señala Torres Dowdall.END

En el caso particular de la laguna de Apoyo la colonización fue realizada por mojarras provenientes del Gran Lago de Nicaragua, sostuvo el biólogo.

La mortandad de peces en el río Lempa enciende alarmas en Centroamérica

¿Qué pasó?

La también bióloga Melisa Olave refiere que hay una serie de hipótesis que sugieren cómo pudo haber ocurrido la colonización de las mojarras del lago Xolotlán en los otros cuerpos de agua mencionados.

Algunas de ellas  mencionan que un ave o algún habitante de la época precolombina pudieron haber transportado las mojarras, “pero eso es aún un tema debate, todavía no hay nada certero, son ideas que han surgido hasta ahora”, menciona Olave.

La especialista agrega que en el lago Xolotlán habitan dos especies mayoritarias: Labiatus y Citrinellus. 

La primera se caracteriza por poseer escamas con pigmentaciones claraoscuras y un patrón de barras horizontales de color negro en los costados; mientras que la segunda posee variaciones de pigmentaciones claras en sus escamas, doradas o colores blancuzcos. 

“De momento están descritas estas dos (especies) en los otros puntos. En Apoyo son seis especies y en Xiloá son cuatro especies más, después en Asososca hay una especie, o sea de acá, la Citrinellus es la que todavía lleva el nombre en las distintas lagunas”, declaró Olave.

Especie adaptable

Por otro lado, Torres Dowdall explica que las mojarras han debido experimentar un proceso de adaptación al entorno en el que se encuentran. Por ejemplo en el caso concreto de las que habitan en el lago Xolotlán, han tenido que desarrollar una mayor agudeza en sus ojos para poder ver en aguas con poca luz. 

De acuerdo con el biólogo, una de las características de los grandes lagos es que las aguas son turbias, y eso hace que los peces deban adaptarse teniendo que cambiar sus pigmentos visuales en sus ojos. En este sentido el científico explica que los pigmentos visuales están formados por la proteína llamada opsina  y una molécula sensible a la luz que se llama cromóforo. 

“El cromóforo absorbe luz, y la proteína lo que hace es modificar la longitud de onda a la cual ese cromóforo es más sensible, los humanos tenemos 3 pigmentos visuales que nos permiten ver colores y uno que nos permite ver en la oscuridad, las mojarras en particular tienen el potencial de tener siete pigmentos visuales distintos sensibles a la luz brillante, es decir pueden distinguir colores y esta diversidad que tienen ellos las utilizan para adaptarse a las distintas condiciones”, explicó Torres Dowdall.

El trabajo que los especialistas realizan en el país tiene como objetivo averiguar también de qué manera esta capacidad de adaptación en aguas oscuras puede funcionarle a las mojarras en zonas mucho más profundas, tanto en el lago como en las lagunas.

Los investigadores realizaron análisis de las aguas del Lago Xolotlán.

Procedimiento

Olave explicó que a cada especie capturada tanto en los grandes lagos como en las lagunas se les toma una muestra de ADN con el propósito de construir la evolución genética de la especie.

“Gracias a esas juntas (toma de muestras) de tejido que extraemos de los peces de los distintos lagos,  podremos obtener el ADN y con esa información reconstruir la historia de la evolución de las especies, eso es lo que nos lleva hacia atrás en el tiempo, a creer que este es el lugar original de las mojarras en Nicaragua”, afirmó.

Alto nivel de oxigenación

Durante la visita que los científicos efectuaron al lago Xolotlán, midieron también los niveles de oxígeno presente en el cuerpo de agua. Los resultados del análisis practicado indicaron que la presencia de oxígeno alcanza cerca del 98%, lo que permite entre otros aspectos que se pueda mantener una cantidad considerable de la especie.

“El viento mantiene todo mezclado, en la superficie del agua había 98% de oxígeno, a cinco metros de profundidad la cantidad de oxígeno era todavía del 90%. La luz era como esperábamos, no hay mucha porque el agua es muy turbia, a un metro de profundidad hay muy poca luz y a tres metros casi no hay nada de visibilidad”, señaló Torres Dowdall.

¿Estas mojarras son aptas para el consumo humano?

El biólogo Julián Torres Dowdall, investigador de la universidad Konstanz de Alemania, menciona que aunque las mojarras que se extraen del lago Xolo-tlán desde el punto de vista físico no se les ve dañadas, sino todo lo contrario, la investigación que ellos realizan no contempla el análisis químico del pez, por lo que no puede aseverar o descartar que sean aptas para el consumo humano. 

“No se les ve dañadas, se les ve saludables y con las condiciones normales, pero sí tienen contaminación o algo, por lo que se hablaba de la contaminación del lago, yo no sé, no le podría decir nada al respecto, nunca hemos estudiado la composición química de la mojarra para saber si hay contaminación”, afirmó Torres Dowdall.

Sin embargo, en la zona costera de Mateare los zarpes y vueltas de pequeñas embarcaciones pesqueras es una imagen común, y uno de los peces que con mayor facilidad capturan los pescadores en su faena son mojarras, algunas de ellas destinadas para el autoconsumo o para el acopio, refirió uno de los jóvenes pescadores, quien además compartió que por esa labor obtienen 100 córdobas.