•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Claribel Alegría descansará para siempre al lado de su esposo, el escritor norteamericano Darwin J. Flakoll. Y no solo espiritualmente. Las cenizas de la poeta, fallecida el pasado jueves, fueron combinadas con las de Flakoll, quien murió en Managua hace 23 años. 

Una parte de las cenizas de Alegría y Flakoll fueron enterradas en una urna en el cementerio de Las Sierritas, en las afueras de Managua, ayer por la mañana. Diplomáticos y personalidades de la literatura y de la cultura acudieron a despedir a la poeta, ganadora del Premio Reina Sofía en noviembre de 2017. Familiares y amigos dieron el ultimo adiós a la poeta alegría.

“Otro puño de sus cenizas se va para El Salvador, donde le van a hacer un pequeño monumento”, dijo Erik Flakoll, hijo de Alegría, quien resaltó que su madre deja un legado lleno de alegría, como su apellido, “pues fue una mujer que siempre le sonrió a la vida”.

Quería un entierro alegre

Karen Flakoll, también hija de la poeta, aseguró que su madre le decía que cuando muriera “quería un entierro alegre, sin lágrimas, con música y danzas” y destacó que era su deseo ser enterrada junto con su esposo, “con vista hacia el Momotombo y el Momotombito”.Según su hija, Claribel Alegría “murió como ella quería, rodeada de sus cuatro hijos”.

También aseguró que su madre solía decirle “lo bella que había sido su vida, que había sido mimada con padres maravillosos, un marido fuera de lo común, hijos que la adoraban y también le sacaban las canas. Amigos entrañables, muchos de los cuales estaban ya del otro lado”.

Según su hija, Claribel Alegría “murió como ella quería, rodeada de sus cuatro hijos”.

A sus honras fúnebres asistieron cientos de personas, luego que se le ofreciera una misa en la iglesia Las Sierritas, en Managua, con la presencia de amigos, poetas, cuerpo diplomático y familiares, en un ambiente de nostalgia y recuerdos sobre la poetisa.