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Alcanzar estados de felicidad continuos depende de que mantengamos una mente positiva, explica la maestra budista Kelsang Sangzin. Pero esto no sucede habitualmente, afirma la monja, porque reaccionamos de forma negativa ante situaciones adversas y las convertimos en problemas. 

“Buda dice que todos los seres humanos tenemos un potencial virtuoso en nuestra mente. Lo que pasa es que tenemos más familiaridad con las mentes negativas de enojo, de celos, de orgullo, de apego”, asevera la maestra, quien destaca que se debe aprender a “cultivar” las mentes positivas. Y esto se logra, antes que nada, deseando cambiar de forma genuina. 

¿Por qué las situaciones cotidianas nos hacen infelices?

Porque creemos que todo lo que está afuera de nosotros es causante de nuestra infelicidad. Creemos que nuestra felicidad depende de las personas o de las condiciones cotidianas. Y si las cosas no nos salen bien, y si sufrimos, pensamos que es porque las condiciones externas no nos hacen felices. Todos los días nos encontramos con situaciones difíciles. Y ante cualquier situación que no nos gusta decimos: tengo un problema. Y reaccionamos de forma negativa ante esa dificultad de la vida cotidiana. 

Por ejemplo, vos querés llegar a tu trabajo y se te poncha una llanta. Decís: tengo un problema. No voy a llegar al trabajo, me van a regañar. Vemos en la situación el causante del problema. Pero la situación externa se convierte en un problema cuando yo reacciono de forma negativa. Es decir, que el problema lo tiene mi mente. 

¿Un problema es entonces solo un malestar creado por la mente?

Claro, es una reacción de mi mente a una situación externa. Si yo tengo una respuesta positiva, no voy a tener esa sensación desagradable ante la misma situación. En la misma situación de antes, vos podrías decir: sí, se ponchó la llanta, pero voy a estar tranquila. Me voy a atrasar, pero no pasa nada, me van a entender. La respuesta viene de mí, de mi mente, de adentro de mí. 

El problema es la molestia cuando se te poncha la llanta. ¿De dónde viene esa sensación de molestia: de la llanta o de adentro de mí? Es necesario hacerse esa pregunta, porque cotidianamente ni siquiera lo pensamos, decimos: la llanta. “Yo estaba bien antes de la llanta”. Así pensamos. Tenemos que empezar a identificar de dónde surge el problema. Mi problema surge de adentro de mí. La sensación de malestar viene de mi mente. 

Pero, ¿por qué siempre reaccionamos de forma negativa?

Porque nosotros los humanos nos aferramos a todo y generamos apego. Vamos detrás de nuestros deseos siempre. Nuestra mente egoísta, junto con el apego, son los que guían nuestra vida. Creemos que somos nosotros los que decidimos lo que queremos hacer, pero en realidad son nuestros deseos. Seguimos nuestros deseos como el perrito sigue un hueso. Y si no se cumplen nuestros deseos, ya estamos enojados. Y así de esta manera, estamos expuestos a vivir en un estado de sufrimiento permanente. Un día por una cosa, otro día por otra cosa.

Kelsang Sangzin. Oscar Sánchez/END

Lo que decía del apego me recuerda a las personas que ven en su pareja su propia felicidad. ¿Aplicaría a esa situación?

Por supuesto, aplica a todas las situaciones. ¿Qué pasa cuando la pareja no quiere estar conmigo pero yo quiero a esa pareja todavía? Mi apego es tan fuerte de estar con esa persona porque creo que me va a hacer feliz. 

¿Por qué vemos tantas actitudes negativas de gente haciendo daño a otros, hombres matando a sus parejas? Porque la gente solo sigue su mente negativa. Cuando ya no quiera estar conmigo esa persona, pues prefiero matarla, hacerle daño. Esa mente negativa la transforman en odio, y después de odio en rencor, y allí la voy guardando hasta que exploto y esa explosión implica tal vez matar una persona. 

Uno no puede controlar que la pareja lo quiera siempre, por ejemplo. Uno solo puede controlar su propia emoción, sus propios sentimientos. Más bien nuestros pensamientos negativos nos controlan a nosotros y nosotros siempre los seguimos.

¿Cómo se tiene una mente positiva para no reaccionar de forma negativa ante situaciones que nos molestan?

Buda dice que si queremos solucionar nuestros problemas debemos aprender a transformar nuestra mente. En realidad, tenemos que pensar de manera diferente de lo que hemos estado acostumbrados. Pensar que no es lo que sucede lo que me hace feliz o infeliz, sino cómo yo respondo a esa situación.

Lo primero que hay que hacer es conocer nuestra mente. Nosotros somos expertos en conocer el mundo externo, pero nuestra mente casi nadie la conoce. Lo positivo solo lo aprendemos a cultivar en meditación. Meditar no es escuchar una música y relajarme, o ver un punto fijo en la pared. Para nosotros la meditación es un instrumento que nos sirve para transformar nuestra mente de un estado de infelicidad a uno de felicidad. Pero no es una cosa que vamos a hacer en un día, porque hemos vivido una vida entera practicando mentes negativas.

¿Qué pasa cuando uno tiene una mente positiva?

Una mente positiva es una mente que está tranquila, que no se agobia por lo que está pasando afuera. Tengo como más claridad para resolver adversidades: sí, se fregó la llanta, pero busco cuál es el lugar más cercano para resolver eso, llamo a mi jefe. Todo lo hago con una actitud positiva de que voy a encontrar una solución y estoy tranquila. Nuestra vida humana sería mucho más fácil si nosotros no tuviéramos esa sensación desagradable en cada momento que nos enfrentamos a una situación difícil. 

Las enseñanzas de nuestro guía espiritual, Gueshe Kelsang Gyatso, nos dicen que si deseamos que nuestra felicidad dure, tenemos que hacer dos cosas. 

Primero debo de dejar de buscar mi felicidad afuera: en las situaciones y circunstancias externas. Dejar de esperar que todo el mundo me alabe, que todo el mundo me trate bien. Y dejar de culpar a los demás si las cosas no salen como yo quiero. ¿Qué control tenemos nosotros de que las personas no te griten, no te choquen los carros, podemos controlar eso? No. Como no podemos controlarlo, empezamos a echar la culpa a los demás y empezamos a sentirnos  mal, a estar molestos.

Lo segundo es buscar mi felicidad en mi propia mente.

Kelsang Sangzin, una maestra budista. Oscar Sánchez/END 

¿Cómo se puede cultivar esa mente positiva?

Hay varias maneras. Podemos empezar a observar nuestra mente. Decir: ahorita tuve una sensación desagradable, pero no voy a seguir esta mente. Es ser capaz de reconocer tus pensamientos negativos, tus pensamientos que se convierten en enojo, en odio. Porque si vos dejás que eso avance, no lo vas a poder controlar. 

Otra cosa es que una vez que identificamos y reconocemos la sensación desagradable, la dejamos ir. Como una ola del mar que va y viene, la dejo ir. Es cambiar nuestra manera de pensar. Decirnos: nada va a tener el poder de destruir mi día.

¿Se puede tener una mente positiva aun cuando se está rodeado de otras mentes negativas?

Así es. Pero eso depende de nuestro entrenamiento. No es de la noche a la mañana, pero si entrenamos lo vamos a lograr ver. Tu determinación es lo que cuenta, dejar de ser una persona negativa, porque eso solo te lleva a sufrir. Es un proceso: poco a poco recibir enseñanzas, meditar, generar el deseo de cambiar.

¿Qué tan difícil es para las personas empezar a poner en práctica estos consejos?

Creo que lo más importante es tomar la determinación de que tengo que cambiar mi manera de pensar, que la felicidad no está afuera de mí ni las situaciones externas son las culpables de mis molestias. Además, meditar y experimentar esa sensación de paz. 

Necesitamos experimentarlo porque no es solamente un discurso. Aquí en el centro Budista Kadampa Bodhichita guiamos a la gente en una meditación en la respiración. Después reciben enseñanzas sobre nuevas maneras de pensar para ser feliz. Hay que recibir enseñanzas para cambiar nuestra manera de pensar. La información por sí misma no nos cambia, es la meditación, poniéndola en práctica la que nos cambia. Es sentirlo, es desearlo. Necesitamos generar ese deseo virtuoso porque te lleva a la felicidad. 

Enseñanzas para la paz interior

El centro Budista Kadampa Bodhichita impartirá dos enseñanzas con la maestra Guen Kelsang Sangden, directora espiritual de los centros budistas kadampas de Nicaragua, México, Colombia y Chile. Una de las enseñanzas es “Mi vida sin estrés”, que se realizará hoy lunes en la Mansión Teodolinda. La otra enseñanza es “Cómo encontrar paz en tiempos difíciles” y se dará el miércoles 31 en la Ola Verde. Ambas actividades serán a las 6:30 p.m. Para más información consultar la página en Facebook Meditar en Nicaragua.

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