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Unas 2,760 hectáreas que eran pastizales y potreros en Camoapa, Boaco, equivalente a 18 kilómetros cuadrados, la superficie del municipio de  La Paz, en Carazo, actualmente son plantaciones forestales, la mayoría de teca, una madera preciosa. 

Norteak, una empresa de capital noruego que comenzó a sembrar este árbol en 2008, en San José de Murra, estima que el bosque natural de esa zona del país fue eliminado hace 70 o 100 años, cuando Camoapa era frontera agrícola. 

Ahora este lugar alejado en el centro del país aspira a convertirse  en ejemplo de uso sostenible del bosque y en una zona industrial forestal. 

A más de 100 kilómetros de Boaco y 60 del municipio de Camoapa, se encuentra la comarca El Escobal. German José Rodríguez, de 45 años, habita en este lugar y en 2010 empezó a trabajar en la empresa Norteak, que invierte en la siembra de teca en el país desde 2008.

Rodríguez dijo que casi toda su vida trabajó como peón en las haciendas ganaderas y en ocasiones iba cortar café a Jinotega.  Ahora se encarga de podar las ramas de las tecas sembradas en la hacienda forestal Camboya, ubicada a un par de kilómetros de su comunidad. 

“Antes aquí era un potrero, ya no había ni ganado”, indicó Rodríguez. Para él encontrar este empleo significó descubrir que el bosque tiene más valor cuando se le da un uso razonable. 

Ove Faurby es un danés gerente de Norteak, con más de 20 años trabajando en el área forestal de Nicaragua. Aseguró que no cortan árboles para establecer teca, aunque los bosques en esa zona sean secundarios o intervenidos. 

Su política es plantar la teca solo en áreas que fueron potreros o pastizales. Explica que la disposición de dichos espacios fue uno de los motivos por el cual establecieron plantaciones forestales  en Camoapa, además porque los suelos también son adecuados, principalmente para la especie teca. 

German José Rodríguez además de cortar las ramas de teca, también se dedica al recorte de la maleza. Tiene una esposa y dos hijas y asegura que gana 2,600 córdobas quincenalmente. Considera que está listo para irse a trabajar a otra plantación forestal.  

“Lamentablemente como peón cortábamos los árboles para hacer potreros y no importaba si estaba cerca de un ojo de agua, esa es la mentalidad”, afirmó. 

Faurby asegura que su política no les permite hacer lo que quieran con el bosque. Las plantaciones de teca que establecieron están comprometidas con el Forest Stewardship Council (Consejo de Administración Forestal, FSC) que le exige que la madera que producen haya sido obtenida respetando el medioambiente y los derechos de los trabajadores. 

El bosque se protege usándolo

Según el gerente de Norteak, a 9 años de iniciar las operaciones en Camoapa, sus plantaciones forestales abarcan 2,760 hectáreas, de las cuales 1,351 son de teca, 81 de coyote, otra especie de árbol de madera preciosa y 17 de diferentes tipos. 

Faurby sostiene que con las operaciones han logrado adquirir más tierras y expandir las plantaciones. En 2016 decidió apartar 804 hectáreas para áreas protegidas, de las cuales una importante parte fue declarada en dicho año, reserva natural.   

Este espacio es un bosque natural totalmente conservado, que resguarda los vestigios de la naturaleza que una vez imperó en ese lugar. Frondosos árboles de pochote, ceiba y caobas se encuentran en ese pequeño reducto.

Faurby asegura que expertos en fauna han hecho investigaciones en este lugar y registran 319 especies de animales entre mamíferos, aves y reptiles. No obstante, manifiesta que el principal aporte al medioambiente lo hacen todas las plantaciones forestales  que poseen, ya que desde el 2008 han extraído de la atmósfera 48,000 toneladas métricas de dióxido de carbono (CO2) uno de los gases de efecto invernadero. 

“Los recursos para cuidar el bosque salen del mismo bosque, dándoles ese valor se conserva”, afirma Faurby, quien espera impulsar más investigación en la reserva. 

Norteak genera más de 100 empleos directos. San José de Murra es otra de las comunidades donde hay una plantación forestal de teca, Donald Francisco Cerna habita ahí y trabaja para dicha empresa. 

Él se desempeña en el aserradero armando productos con la madera de teca. Antes de que entrara a trabajar en Norteak en 2010, era ordeñador en la finca que lo aceptara. “No pensé que el bosque me fuera a dar trabajo formal”, asegura Cerna. 

San Jose de Murra y El Escobal fueron corredores por donde transitaron las tropas contrarrevolucionarias y el Ejército de Nicaragua durante el conflicto de los años 80. Bayardo Duarte, otro trabajador de Norteak, dijo que hace muchos años las minas que quedaron por la guerra eran un riesgo para los que transitaban por el campo. 

Duarte afirma que los trabajadores en las plantaciones deben ser habitantes que viven cerca de estas.

Importancia de la teca

La teca es una madera muy cotizada por ser utilizada para fabricar partes de autos de lujos y yates. Faurby asegura que su principal mercado es la India, que compra los timbers o bloques de teca. El precio de exportación es de US$7 y en Nicaragua es US$5. 

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