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Seis de cada diez estudiantes están de acuerdo, un poco de acuerdo o indiferentes ante la agresividad hacia las mujeres, refleja una investigación aplicada a niños y jóvenes nicaragüenses por la organización Fe y Alegría.  

El 57% de los estudiantes que manifiestan cierta tolerancia a la agresividad contra las mujeres corresponde a un 60% de varones, sin embargo, también el 55% de las menores se mostró tolerante a esta conducta. 

Por otra parte, un 43% de alumnos considera que no es correcto que los hombres hablen fuerte y sean más agresivos que las mujeres, señala dicho estudio. 

El estudio fue realizado en 16 centros educativos de Managua, Ciudad Sandino, Mateare y Somotillo. En el estudio, finalizado en 2016,  participaron más de 8,000 alumnos de primaria y secundaria de colegios de Fe y Alegría, comunitarios y estatales.

A pesar de que en el sistema formativo del país ha introducido en el currículo escolar la educación integral de la sexualidad, en el que se aborda la temática de la igualdad de género, el principal obstáculo para que los estudiantes interioricen este aprendizaje sigue siendo el entorno familiar, afirmó Mario Méndez, coordinador pedagógico nacional de Fe y Alegría. 

“El mayor desafío es cómo los jóvenes van siendo coherentes con todo el proceso (de aprendizaje), pero a veces hay reacciones de estudiantes que muestran que aún hace falta (mejorar), posiblemente el contexto comunitario o familiar se le está haciendo difícil interiorizar todo este tema”, aseguró Méndez. 

Dentro del aula de clase los jóvenes perciben la desigualdad de género, principalmente cuando se usa lenguaje no inclusivo, es decir, se invisibiliza a las niñas y adolescentes; cuando se normalizan los estereotipos de roles de género y cuando se determinan espacios para un solo género, dentro de los colegios. 

De hecho, la investigación también señala que un 67% de los niños, niñas y jóvenes consideran que los docentes utilizan expresiones estereotipadas, y que algunas veces se pone de ejemplo más a los niños que a las niñas. 

Obstáculos en el hogar

Por su parte, el padre Everardo Víctor, director nacional de Fe y Alegría, consideró que actualmente la perspectiva de género se ha posicionado en el sistema educativo nacional. Sin embargo, la cultura misma ha sido un obstáculo para que se pueda desarrollar más ampliamente la perspectiva de igualdad de género en los niños, niñas y jóvenes. 

“Hoy vivimos en un mundo donde podemos recibir información de todos lados, por ahí también se puede educar o no educar. También están las familias, aún hay abuelitos o padres de familia que difícilmente van a cambiar, tienen un esquema cerrado. Estos ambientes limitan que podamos avanzar mucho más”, acotó. 

Víctor también consideró que las escuelas de padres formadas desde el Ministerio de Educación, son esenciales para romper esquemas de género desde las familias. 

“Se inicia rompiendo estereotipos de género, de una cultura dominante, con acciones como romper la separación entre niños y niñas;  y los espacios, que sean espacios comunes para la convivencia y la recreación. También se ofertan a ambos sexos las carreras técnicas que tradicionalmente han sido para varones o mujeres”, subrayó.

Además, Mario Méndez, especialista en educación, refirió que respecto al tema de las expresiones y sentimientos en hombres y mujeres ha sido un proceso desafiante en los 22 centros que atiende la organización Fe y Alegría, en ocasiones, los padres y madres de familia se quejan si se abordan esos temas con los niños, debido a que aún predomina la idea de “solo las mujeres lloran”.

“Cuando un niño se va formando desde la educación integral de la sexualidad se mejora el clima de convivencia, se mejoran las relaciones entre niños y niñas, se deconstruye el machismo. Si se educa desde los tres primeros niveles de educación inicial, que es donde se aborda el tema de la expresión de sentimientos, cuando crezcan serán otro tipo de hombres y mujeres”, expresó Méndez. 

Sexualidad y género

La perspectiva de género debe ser abordada en las aulas de clase desde la educación integral de la sexualidad, donde se incluyen los aspectos biológicos, sicológicos y socioculturales de la sexualidad, añadió Méndez. 

“En el currículo nacional los temas no están tan explícitos. Nos dimos cuenta que muchos contenidos estaban orientados desde una perspectiva muy ‘biologicista’, (pero) no solamente es lo biológico, sino también del conocimiento personal y la perspectiva de género.

No obstante, la igualdad de género, la resolución de conflictos, el manejo del estrés y la expresión de sentimientos deben de ser trabajadas también con los docentes antes de implementarse en las clases”, manifestó Méndez. 

Según el especialista en educación, en dependencia a las edades y niveles educativos que cursen los estudiantes, se debería de incorporar en las aulas de clase cuatro ejes fundamentales: el conocimiento de sí mismo, los aspectos de la sexualidad, la prevención de situaciones de acoso o abuso sexual y el desarrollo de un proyecto de vida a futuro. 

Méndez indicó que estos aspectos son incorporados en las diferentes asignaturas que se imparten en las escuelas, pero también puede ser abordada cuando surge alguna situación en el aula de clases, para no invisibilizarlos. Hablar con naturalidad y utilizar un lenguaje adecuado al nivel de cada niño o niña, podrá lograr un efecto positivo en los estudiantes.