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El inesperado temporal lluvioso y el frío de principios de enero provocaron una maduración masiva del café en San Juan del Río Coco y otros municipios productores del grano en Nueva Segovia.

Un momento crítico para los productores de la zona baja del municipio de San Juan del Río Coco, según Eugenio Ángel Zeledón Vílchez, porque la maduración coincidió con el momento en que en las zonas secas del departamento de Madriz, la mano de obra para cortar el grano estaba ocupada recolectando las cosechas de granos básicos como maíz, sorgo y fríjol.

“Se nos ha caído bastante café. Hay productores que estiman las pérdida hasta en un 50 por ciento. En mi caso, he calculado pérdidas en 20 y 30 por ciento, porque la maduración aquí (comarca Las Nubes) es más tardía por la altura”, explicó.

El atípico clima también tomó por sorpresa a Héctor Augusto  González Velásquez, productor de 800 quintales oro, quien al momento pico de la maduración necesitaba 120 cortadores, los cuales “sabaneó” por toda la región con escasos resultados.

Zayda Vílchez Zamora, propietaria de 50 manzanas que le arrojan 800 cargas del grano en pergamino, dijo que es la primera vez que se ha dedicado a buscar cortadores por comunidades de Quilalí, Jícaro y Totogalpa. “He ido dos veces, porque el café se está cayendo. He perdido el 20 por ciento”, indicó. Lo tradicional era que los obreros llegaban con su mochila al hombro y solicitaban “enganche” o trabajo en la finca.

Francis González Hernández, administrativa de la Cooperativa José Alfredo Zeledón, con 300 socios coincidió en que el café maduró temprano, a causa de las lluvias, con el agravante de no contar con la mano de obra. Las estimaciones de producción para este municipio es de 100 mil quintales oro, un quinto de la cosecha regional.

La lata cortada es pagada a C$40 y los tres tiempos de comida con un variado menú durante la semana. 

José Marín, oriundo de Susucayán, Jícaro, y que febrilmente corría los dedos de las dos manos por las bandolas, retirando los granos rojos, dijo que “dependiendo de cómo estén los surcos del día. Cuando menos 6 latas, pero en los plantíos buenos me corto más de 10 en el día”, señaló.

Pedro Rafael Valladares Pineda, pequeño productor, dijo que ha visto plantíos que con el golpe de la lluvia “dejan caer el grano como si fueran nancites”.

“Pepenamos el que está bueno, pero el que ya se ha fermentado o secado se queda en el suelo”, comentó.

El grano en el suelo, entre la hojarasca, es también una amenaza para la salud de los cafetos. “Sirve de criadero a la broca”, acotó. Una solución es que una vez finalizada la cosecha, se permite que lleguen habitantes de las propias comunidades o los propios corteros a recogerlo para su propio consumo en la casa.

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