•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El Índice de Desempeño Ambiental 2018 (EPI, por su siglas en inglés), creado por la Universidad Yale, señala que Nicaragua pasó del puesto 115 al 97 a nivel mundial en los últimos dos años. 

El más reciente informe fue presentado el pasado 24 de enero en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. 

En la región latinoamericana, el país se ubica en el puesto 14 de 20 países. En el índice de 2016 ocupó la posición 26 de 31 porque se incluía al Caribe. 

Sin embargo, algunos expertos en temas ambientales aseguran que esta noticia no significa que el país esté bien en el área, pero sí es una señal de que se hacen algunos esfuerzos.  

El Índice de Desempeño Ambiental clasifica a 180 países a través de 24 indicadores de desempeño ambiental dentro de diez categorías, que a su vez se dividen en dos objetivos: Salud Ambiental y Vitalidad de los Ecosistemas. 

En Salud Ambiental están las categorías: calidad del aire, metales pesados y agua y saneamiento. Para Vitalidad de los Ecosistemas se analizan las categorías de: agricultura, contaminación del aire, biodiversidad y hábitat, clima y energía, pesquería, bosques y recursos hídricos. ​

Según el estudio de la Universidad Yale, la evaluación se construye a partir de los datos más recientes de los 24 indicadores de desempeño ambiental de cada país, evaluado por puntos; 0 significa el peor y 100 el mejor rendimiento. 

En este sentido, según los datos del EPI, el país mejoró en la categoría de contaminación del aire, ya que actualmente tiene 30.65 puntos, en comparación a los 25.15 que recibió en el índice de 2016. Aunque en términos generales la evaluación no es muy buena.

La categoría de contaminación del aire está relacionado con los indicadores de emisiones de los gases de efecto invernadero, óxidos de nitrógeno (NOX) y dióxido de azufre (SO2). 

Otra de las categorías en la que Nicaragua mejoró fue “clima y energía”, la puntuación actual es de 58.63, mientras que en 2016 fue de 40.62. Esto tiene que ver con la emisión de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O). 

El EPI refleja, además que el país mantiene una buena puntuación en la categoría de pesquería, actualmente tiene un puntaje de 67.97, en comparación a los 67.11, en el anterior índice. Para esto se analizó el estado de la población de peces y el índice trófico marino regional, es decir, la cadena productiva del mar. 

El naturalista Jaime Íncer Barquero opinó que hay esfuerzos para la producción de camarones y moluscos a través de empresas acuicultoras, pero aún persiste el  problema de los pescadores que bombardean a las especies marinas a lo largo del océano Pacífico. 

En otro segmento del informe se indica que la categoría de calidad del aire ha mejorado su puntaje y actualmente recibe 72.09, en comparación a los 69.98 que alcanzó en 2016. Esta categoría analiza el indicador de las partículas en suspensión menores a 2.5 micras, como polvo, cenizas, etc. y determina que el país aún no tiene problema en este aspecto. 

Íncer Barquero argumentó que, aunque puede haber menos quema, el aumento de vehículos puede haber influenciado la pureza del oxígeno. 

Finalmente, en la categoría de agua y saneamiento, el estudio también da un mejor puntaje de 41.69 en comparación a los 31.37 en 2016. En esta categoría se evaluó el agua potable. 

A criterio del ecólogo Arnulfo Medina Fitoria, esto es un ejemplo de que los temas ambientales a los que les presta importancia tienen un buen desempeño, por ejemplo, en el tema de la contaminación del aire. 

“No emitimos dióxido de carbono (CO2), no estamos industrializado para emitir una importante cantidad de gases de efecto invernadero”, afirmó.

Hábitat y biodiversidad

El estudio de Yale indica que la categoría de hábitat y biodiversidad tiene un buen puntaje, de 85.68, debido a que los indicadores como protección de biomas, es decir, ecosistemas, nacional y global y el resguardo de especies, están bien calificados. 

No obstante, en comparación al índice de 2016, el puntaje bajó, ya que en ese año era de 91. Medina Fitoria está de acuerdo con que no ha mejorado, ya que la pérdida de cobertura de hábitats no es positiva. 

“Por ejemplo, en todo el Pacífico solo existe el 2% del bosque y el Caribe también se está perdiendo”, sostuvo. 

Categorías a mejorar

Así como el EPI señala las categorías de desempeño ambiental en que Nicaragua ha aumentado la calificación, también refleja las que deben mejorarse. En este caso, la calificación más baja fue para recursos hídricos, con cero puntos. El indicador que se evaluó fue tratamiento de aguas residuales.  

A continuación está la categoría de bosques, con solo 5.73 de puntaje, debido a la pérdida de cobertura, señala el estudio.

Íncer Barquero señaló que, en caso del bosque, su situación se debe a la poca protección para las reservas de biosferas, como Bosawás e Indio Maíz, Río San Juan. 

En la categoría de agricultura, la calificación es a penas de 16.44 por el uso ineficiente del nitrógeno. Este mismo puntaje se obtuvo en el índice de 2016. 

¿Cómo se hace el índice? 

El EPI es realizado desde hace 20 años y se ha basado durante mucho tiempo en dos objetivos de política: Salud Ambiental, que mide las amenazas a la salud humana, y Vitalidad de los Ecosistemas, que mide los recursos naturales y los servicios de los ecosistemas.

Los datos para el EPI 2018 provienen de organizaciones internacionales, instituciones de investigación, instituciones académicas y agencias gubernamentales.

Finalmente, a través de una serie de ecuaciones complejas determinan el puntaje de desempeño ambiental de cada país.