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El haber salido de la vida militar, llevó a Javier López Lowery a hundirse en una vida desordenada que incluía el alcoholismo y otros problemas, situación de la que asegura haber sido rescatado por Dios, para llegar a convertirse en pastor evangélico, y ahora emprende desde su posición un evento que apunta a reconciliar a las personas que han estado envueltas en los conflictos bélicos.

La vida de López Lowery tuvo un giro total, porque después de ser un laureado militar del que fuera el Ejército Popular Sandinista y de la Policía Sandinista, donde ocupó altos cargos, se vio involucrado en una vida civil sin sentido --dominada por los vicios-- y en una profunda depresión.

El también fundador de la Policía Nacional y abogado y notario público, asegura que su conversión fue parte de un llamado que le hizo el Señor, para posteriormente llegar a ser ordenado Pastor en 2005.

El ex militar está ahora a cabeza de la organización de un evento que busca la reconciliación de los nicaragüenses que se han visto envueltos en los conflictos armados de las últimas décadas.

Se trata del “Primer Encuentro Nacional de Combatientes Unidos en Cristo por la Nación”, que se llevará a cabo en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, núcleo de Managua, el sábado 16 de mayo de 9 a 12:30 de la mañana, en el Auditorio “Fernando Gordillo”, de dicha Alma Máter.

Recuerdos bélicos

López Lowery recordó que además de fundar el Ejército y la Policía, participó en las tropas que combatieron en los barrios orientales y en el frente interno contra la Guardia Nacional.

“Toda esa vida que al comienzo uno dice que son convicciones, que era necesario hacerlo, pero cuando va pasando el tiempo, uno se va dando cuenta de que hay cosas que fueron más allá de lo que pudiera ser comprensible. Y fuimos agregando otros elementos personales, de desorden personal, de infidelidad, una carrera alcohólica, aunque nunca nos consideramos alcohólicos”, recordó.

Pese a la contradicción que pareciera existir entre alguien que lleva una vida militar que quita la vida de otros, para luego estar a la cabeza de una Iglesia que predica el amor de Dios, López Lowery dice que esto sólo puede ser posible porque existe el perdón.

Y citó el ejemplo de Pablo en la Biblia, quien al inicio persiguió a los primeros cristianos y luego se convirtió en un seguidor de Cristo.

Sobre la posibilidad de volver a participar en una guerra, señaló que es una posición sumamente complicada, porque las cosas que sucedieron fueron parte de la historia de este país.

Dijo que la nación debe tener cambios profundos en sus valores y que todo mundo juega a tenerlos, pero que generalmente es hipocresía, y que se puede observar con claridad entre los políticos y hasta entre los religiosos.

“Si nos ponemos a pensar en eso, todo va a ser en el campo de la especulación, porque habrían sido necesarias otras condiciones, como por ejemplo, que hubiera gente creyente que tuviera otros valores, otra cosmovisión de la vida, que pudiera haber guiado de otra manera, porque aquí falló la alianza entre las iglesias, es decir, como colapsó todo el sistema fue que ocurrió la confrontación armada que hemos conocido, y no solamente en Nicaragua, sino en América Latina, en el mundo entero, que está dividido entre derecha e izquierda, y a veces te cuesta reconocer dónde está la izquierda y dónde la derecha, que se parecen tanto. No sabés cuándo son valores de derecha dichos por uno de izquierda, o valores de izquierda dichos por uno de derecha”, expresó.

Rechaza la violencia

Los nuevos tiempos traen noticias de grupos armados descontentos con el actuar del gobierno, sin embargo, para López Lowery la violencia ya no tiene razón de ser y la rechaza totalmente.

“Para mí son noticias muy tristes. Lo decimos abiertamente, con la violencia nada tenemos que ver. La violencia nunca resuelve. La violencia lo que hace es generar violencia. Este pueblo está hastiado de violencia, pero no puede parar la violencia, porque se te escapa”, apuntó.

Dice que la violencia pertenece al mal, y que para frenarla no se puede combatir con otra violencia, sólo haciendo el bien, y hacer el bien significa llevar a cabo reflexiones profundas para tomar decisiones muy difíciles y complicadas, aunque se corra el riesgo de que lo señalen de que se vendió, de que traicionó, de que se volvió un débil ideológico, “pero no importa, vamos a ver los frutos en el largo plazo”.

Encuentro de combatientes

El pastor López Lowery no dio una cifra precisa de cuántas personas esperan reunir en el Primer Encuentro Nacional de Combatientes Unidos en Cristo, pero consideró que el auditorio de la UNAN-Managua se quedará pequeño.

Al mismo convocaron a ex guardias nacionales, ex contras, ex compas, ex policías nacionales y ex militares en general, así como a desmovilizados del Servicio Militar, para “testificar los cambios que Jesús ha hecho en nuestras vidas”.

Añadió que han recibido llamadas de diferentes regiones del país, de interesados en participar en el encuentro, por lo cual, considera que rebasarán las expectativas.

Dijo que se ha planteado la necesidad de que participen altos funcionaros del gobierno y de partidos políticos, pero no quieren que se ocupe el evento como una tribuna política.

También esperan la participación de altos militares de Centroamérica, de Colombia y de Estados Unidos.

El pastor dijo que una de las expectativas que él tiene es que al encuentro llegue Edén Pastora, porque es como un icono, ya que ha peleado contra todos, contra Somoza, contra los sandinistas, y fue víctima de acciones vandálicas después de las elecciones municipales.

“Queremos a través de este evento decirle a la gente que hay una manera de reconciliarnos de verdad, y es a través de Jesucristo, porque nosotros ya lo logramos y queremos llevar ese testimonio”, puntualizó.