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Los adolescentes consumen mucho más licor y más rápido, a diferencia de los adultos, quienes tienen un mayor control sobre la cantidad de alcohol que consumen, aseguró el doctor Eric Wagner, sicólogo estadounidense especializado en temas de adicciones y adolescencia. 

El consumo de alcohol en menores impacta en su desarrollo, su bienestar físico y su entorno social. “Es importante ver esto como una afectación global porque los muchachos están en una edad muy sensible, en que deben crecer, todavía no están completamente desarrollados”, declaró Wagner este lunes durante una conferencia a jóvenes y padres de familia en un hotel de la capital.

La estadística de la Organización Mundial de la Salud (OMS) más reciente, de 2014, indica que en Nicaragua se consumen anualmente 5 litros de alcohol puro por persona mayores de 15 años.

En ese entonces, la institución sanitaria alertó sobre la nociva dependencia generada por el consumo excesivo de alcohol, relacionada también con el aumento de la violencia.

Además, el consumo excesivo de esta sustancia aumenta el riesgo de desarrollar más de 200 enfermedades, incluidas la cirrosis y algunos tipos de cáncer, y hace que las personas sean susceptibles de desarrollar enfermedades infecciosas, como la tuberculosis y la neumonía.

Efecto social

Aunque en Nicaragua no existe un registro actualizado de la cantidad de jóvenes que consumen alcohol, David Stadthagen, director del Centro de Especialidades en Adicciones (CEA) de Nicaragua, afirmó que la cantidad de menores entre 13 y 18 años que solicitan servicios de esta organización continúa creciendo. 

El especialista Wagner advirtió también que el abuso de alcohol tiene también afectación a nivel social, debido a que usualmente el adolescente “se refugia” en el licor para sobrellevar situaciones adversas. 

“Encuentra una salida fácil a su emoción que es una pérdida. No va a llegar a nada, pero es una manera fácil de lidiar con una emoción triste o de preocupación”, manifestó. 

En países en vías del desarrollo, como Nicaragua, el alcohol es utilizado porque genera una sensación de bienestar. “El hecho de ser pobre y de sentirte que no tenés alternativas, que no tenés opciones de vida, hace que al rechazar tu vida, que no estés contento quién sos o dónde estás, uses el alcohol como un escape”, agregó Wagner.  

Por su parte, la doctora Greyling Rojas, siquiatra clínica, explicó durante su participación en la conferencia que los padres de familia deben de estar atentos ante las variaciones en el comportamiento de sus hijos, puesto que en muchas ocasiones los adolescentes abusan del alcohol cuando experimentan depresión o ansiedad. 

Rojas subrayó que la intervención de los tutores es oportuna cuando hay un cambio en la rutina del menor, para evitar que utilice el alcohol o las drogas como “un tratamiento” a sus problemas. 

El adolescente “utiliza el alcohol para sentirse mejor o para librarse de los ataques de pánico, porque es alguien que no le gusta hablar en público, que tiene miedo a perder el control”, indicó la siquiatra.

Estigmatización

David Stadthagen, director del CEA, indicó que existe un subregistro en el país de menores de edad que abusan del alcohol y otras sustancias. Ellos no son detectados por un estigma social por parte de los padres de familia y “no aceptan que necesitan ayuda”.

“No necesita haber una adicción para que haya un problema, hay indicativos de algo que no está bien y necesita atenderse, cuestiones como si las notas comienzan a caer, si su sociabilidad comienza a cambiar, hay nuevas amistades en el panorama, que comience a trasnochar, sus hábitos de comida cambian o su temperamento se altera; todo eso indica que algo está pasando ahí”, precisó Stadthagen. 

Fiorella Castro, sicóloga logopeda, añadió que los padres evitan afrontar este tema porque sus hijos tienen problemas similares y es además una causa de vergüenza, denominada también como castigo social, por el temor a que sean señalados como “borrachos o drogos”. 

Y aunque los adultos muchas veces reconocen los problemas, se abstienen de buscar ayuda por miedo a las represalias sociales, a ser vistos como raros y peligrosos y, sobre todo, a no ser aceptados, aseguró Castro.  

Más mujeres consumen bebidas embriagantes

ADICCIÓN• Eric Wagner, sicólogo estadounidense especializado en temas de adicciones y adolescencia, considera que cada vez se incrementa más la cantidad de adolescentes mujeres que consumen licor de forma excesiva. 

En todo el mundo, hace veinte años había una diferencia entre la cantidad de hombres y mujeres que consumían licor, sin embargo, aunque el comportamiento de varones se ha mantenido, la cifra de mujeres ingiriendo alcohol ha crecido considerablemente, expresó. 

Wagner opina: “Ahora, debido al entrecruzamiento de los géneros, a que la mujer está trabajando, que tiene más acceso a la educación, contradictoriamente, sale más y tiene más oportunidades de consumir. Un punto a tener en cuenta es que las muchachas que tienen novios que consumen alcohol, inmediatamente tratan de alcanzar los niveles para sentirse que están al nivel de ellos, y que ese consumo tan rápido causa mucho más daño”.