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SAN JUAN DEL SUR
Los litigios por la posesión de las lomas ubicadas frente a la bahía de San Juan de Sur, y a las cuales desde hace años se les conoce como las Lomas de “Pancho Sandino”, al parecer serán conflictos que nunca acabarán, y cada día que pasa surgen nuevos nombres en los conflictos.

En esta ocasión se ve involucrado el propietario del Canal Ocho, Carlos Briceño, quien disputa cinco manzanas con 303.75 varas cuadradas, con el sanjuaneño Víctor López Aguilar de 58 años. Este último mostró a las cámaras de EL NUEVO DIARIO documentos que demuestran que la propiedad le fue adjudicada en 1987 por el INRA (Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria), y luego por la alcaldía en el período de Gerardo Miranda se la donó.

La propiedad colinda al norte con el hotel Pelican Eyes y Olas, al sur, con Roberto Palacio, al este con Esteban Ortiz y Leonidas Herrera, y al oeste con José Sevilla. La misma propiedad es reclamada por Briceño, quien aseguró habérsela comprado a López Aguilar.

No obstante, López Aguilar y su esposa, María Elena Alvarado, aseguran que la venta de la propiedad nunca se hizo efectiva, porque Briceño incumplió al compromiso de pago que se estableció en la promesa de venta hace nueve años, cuando sólo entregó mil dólares, aunque la venta definitiva era por 63 mil dólares.

Sin embargo, Carlos Briceño aseguró que fue López Aguilar quien incumplió con el compromiso de venta, por lo que entabló una demanda en el Juzgado Sexto Civil de Managua, dónde una judicial ordenó la venta forzosa de la propiedad a favor de Briceño, y éste depositó 60 mil dólares en la cuenta de la Corte Suprema de Justicia, para que López Aguilar los retirara.

No obstante, López Aguilar prefirió elevar el caso a casación, donde se encuentra en la actualidad, y por ende se queja de Briceño por que éste no le permite el acceso al área en litigio. A la vez, detalló que cuando se hizo el compromiso de venta, lo que poseía era una autorización para gestionar la legalización de la propiedad.

En este sentido, manifestó que Briceño le ofreció comprársela y que él se encargaría de legalizarla, y fue así que recibió los mil dólares de parte del empresario de televisión, “pero como no pagó en el tiempo acordado el resto del dinero, mi esposa y yo decidimos no venderla” concluyó.