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Con mucho potencial para el turismo, la pesca y la agricultura, los humedales son uno de los principales recursos naturales con que cuenta el país. Con el recién publicado Mapa Ambiental de Nicaragua, el Gobierno los destaca como uno de los primordiales sitios de interés ecológico para la conservación. 

Cada 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales y los nicaragüenses tenemos nueve con categoría Ramsar, la más importante distinción en el planeta para este recurso.

El Refugio de vida silvestre Los Guatuzos, la Reserva biológica Cayos Mískitos, el Delta del Estero Real y Llanos de Apacunca, el Refugio de vida silvestre Río San Juan, el Sistema de humedales de la bahía de Bluefields, el Sistema de humedales de San Miguelito, el Sistema Lagunar de Tisma, el Lago de Apanás-Asturias, el Sistema Lacustre Playitas, Moyuá y Tecomapa, aparecen en el sitio web de la Convención Ramsar. 

En Centroamérica, los humedales Ramsar de Nicaragua ocupan el tercer lugar en extensión con 406,852 hectáreas, superado por los de Guatemala y Costa Rica. 

En 2016 algunos de estos humedales desaparecieron a causa de la poca lluvia que cayó en años anteriores. El secamiento total del Sistema Lagunar de Tisma, entre Masaya y Managua fue uno de los más emblemáticos casos, ya que la población que pescaba fue afectada. 

Tisma tiene vida otra vez

A 36 kilómetros de la capital, el Sistema Lagunar de Tisma, uno de los más importantes del mundo tiene agua otra vez, luego de que se secara por completo en 2016. Actualmente El Nuevo Diario constató que Tisma ha recuperado el manto hídrico. 

La laguna de Tisma como se le conoce, tiene la categoría de Reserva natural y es administrada por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena). 

Alrededor de estas, bordeando sus costas, hay pequeñas casas hechas de plástico o láminas de zinc. También se observan muchos botes de madera sobre la orilla. 

Manuel Alemán Martínez y María Ortiz viven en una de esas viviendas improvisadas en las que las columnas que sostienen las paredes de lata son ramas de nim. Ellos sobreviven de la pesca en la laguna de Tisma, desde hace 5 años cuando se instalaron a la orilla de la misma. 

“Cuando se secó la playa en 2016 nos fuimos, porque Manuel tenía que ir largo a pescar, por el paso de Panaloya”, dijo Ortiz, quien relató que el humedal se secó tanto que pudieron instalar su choza casi en medio de la laguna. 

“El año pasado se volvió a recuperar y el agua nos sacó de en medio. Después nos dieron de vivir en otro lado mientras bajara el nivel y ahora estamos en la orilla”, describió. 

Martínez confesó que cuando se secó tenía que ir a buscar peces al fondo, unos kilómetros más cerca del paso de Panaloya. “Esta laguna es muy importante, aquí viene todo mundo a pescar”, declaró. 

Ortiz añadió que en la zona la pesca es la única fuente de trabajo. “En el campo o haciendas pagan poquito y la gente no va a  estar trabajando de gratis para el patrón, por eso buscamos el pescado, de lo que nos mantenemos”. 

A pesar de que en la entrada del municipio de Tisma hay un aviso que dice que la laguna es circuito turístico, los pescadores que viven a la orilla aseguran que este sitio casi no es visitado por turistas. 

Martínez afirmó que en este humedal  pueden pasear a la gente en sus botes por 50 córdobas y al mismo tiempo los llevarían a pescar con ellos y les enseñarían a usar las redes. 

En la laguna de Tisma se encuentran peces como la mojarra, el guapote, la guabina y la tilapia. Otro importante atractivo turístico es el avistamiento de aves migratorias y residentes. 

En las orillas de este humedal se pueden ver los pelicanos, gaviotas y patos que vienen desde el norte de América, además de monjitas, garzas y caracara, un halcón que caza en estas zonas. 

El pescador Manuel Martínez asegura que pesca para consumir y vender las piñas de 4 mojarras, tilapia o guabina a 40 córdobas. El guapote los da a 50, porque son más escasos. 

Problemas de los humedales

El movimiento Quetzalli Nicaragua, conformado por biólogos, realizan cada inicio de año monitoreo de aves acuáticas en algunos de estos humedales Ramsar. Esta organización colabora con Birdlife International, institución conservacionista de Estados Unidos. 

Salvadora Morales, miembro de Quetzalli Nicaragua, aseguró que las aves son un indicador de la salud de los humedales. Afirmó que este año han visitado los humedales Estero Real, Los Guatuzos y Tisma y han constatado que se han recuperado de la sequía que los afectó años atrás. 

“Los niveles de agua de estos humedales se han recuperado, pero hay años en que la presión sobre ellos es súper fuerte”, declaró. 

Morales indicó que desde 2011 realizan los censos de aves y ha determinado que la variabilidad climática que causa la disminución de lluvias es una de sus grandes amenazas, y la deforestación y uso irracional de sus aguas lo hacen más vulnerables todavía.