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En las elecciones presidenciales de Costa Rica, que se celebrarán este domingo 4 de febrero, “hay una gran nebulosa e incertidumbre de la opinión pública”, considera Luis Haug, gerente general de CID Gallup Latinoamérica. En las encuestas ningún candidato aparece con un amplio margen sobre los demás. Por esta razón, Haug cree que los comicios se decidirán en una segunda vuelta.

Es difícil predecir quiénes serán los dos candidatos más votados, por lo que Haug, quien también ha asesorado algunas campañas presidenciales en Latinoamérica, subraya que serán los indecisos quienes tendrán el poder de elegir al próximo jefe de Estado costarricense.

De hecho, en la última encuesta de Opinión Pública de CID Gallup publicada el 23 de enero, los indecisos representaban más del 20% de los electores costarricenses, mucho más que el porcentaje de intención de votos hacia cualquiera de los candidatos. Y en la encuesta del Centro de Investigación de Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) publicada esta semana, los indecisos se posicionaron en 36.5%.

Independiente de cuál sea el resultado de los comicios, Haug insiste en que la persona que ocupe la silla presidencial tendrá un “gobierno complicado” y se enfrentará a una Asamblea Legislativa fragmentada.

El panorama de lo que podría pasar en estos comicios de Costa Rica se presenta muy confuso, según las encuestas de intención de voto de las últimas semanas. ¿Cuáles son los posibles escenarios que se podrían esperar en estas elecciones presidenciales?

El panorama confuso nos está exponiendo que muy probablemente se estará yendo a segunda vuelta, que ninguno de los candidatos tendrá el 40% más uno necesario para triunfar en una primera vuelta. En este momento, aproximadamente uno de cada cinco costarricenses que quieren ir a votar no sabe por quién votar. Es decir, que ese 20% de indecisos es superior a cualquiera de los candidatos en estos momentos, lo que indica que en realidad cualquier escenario es posible. Hay cinco posibles candidatos que se estarían disputando los dos puestos para pasar a la segunda vuelta: Fabricio Alvarado, que es de un partido evangélico que ha tomado relevancia en el país por su oposición al matrimonio homosexual; un segundo lugar lo comparten Antonio Álvarez, por el Partido Liberación Nacional (PLN), Carlos Alvarado, por el Partido Acción Ciudadana (PAC) y Juan Diego Castro, por el Partido Integración Nacional (PIN). Y en tercer lugar se menciona a Rodolfo Piza, por el Partido Republicano Social Cristiano (PRSC). Algo que ha sido bastante relevante es que no hay ningún candidato en sí que esté gustando plenamente a la opinión pública, sino que esta ha ido poco a poco descartando aquellos que no le gustan o no son tan conocidos, más que decantándose por uno u otro de su entera predilección.Luis Haug afirma que ha llegado el fin del bipartidismo en Costa Rica.

¿Ese porcentaje de indecisos se había visto en elecciones pasadas?

No se había visto un indeciso tan poco inclinado a ninguna de las fuerzas. En la elección anterior, aproximadamente unas tres semanas antes, ya se empezó a ver el incremento de intención de votos para Luis Guillermo Solís. Era entonces un incremento más que todo impulsado por un rechazo ante el PLN, para que no tuviera un tercer mandato seguido, y un rechazo hacia el candidato (José María) Villalta del Frente Amplio (FA). Quedan pocos días para las elecciones y los indecisos van a definir el resultado, el poder lo tienen los indecisos.

¿Y el porcentaje de abstención ha variado con respecto a años anteriores?

Se espera que no varíe más de 5 puntos con respecto a comicios pasados, cuando hubo alrededor de 30 o 35% de abstenciones.END

¿Qué significaría para la conformación del gobierno que uno de estos candidatos ganara con un respaldo tan incierto?

Se prevé una fracción legislativa con participación como mínimo de estos cinco grupos, lo que obligaría al próximo presidente a estar negociando con la Asamblea Legislativa las reformas importantes que considere se pueden hacer. Va a ser un gobierno complicado en momentos complicados. Ya Costa Rica dejó aquellos años donde era un bipartidismo y tal vez la negociación se tenía que realizar con un solo líder de oposición. Hoy, ya van a ser varios partidos con relativa fuerza cada uno. Lo que vamos a empezar a observar es una gran cantidad de diputados nuevos, porque en Costa Rica no hay reelección de diputados, que llegan tras una bandera sin mucha experiencia en la opinión pública a una Asamblea Legislativa fragmentada, que se dice es mucho más difícil de manejar que en una asamblea bipartidista. Por lo tanto, no sería raro ver un descontrol en un primer año mientras cada uno de ellos aprende el teje y maneje de la institución.

Además, varios de estos partidos no son los tradicionales…

De los cinco candidatos fuertes, tenemos a tres que pertenecen a partidos tradicionales: Antonio Álvarez, Rodolfo Piza y Carlos Alvarado. Estos tres ya han estado en la palestra pública por bastante tiempo. Pero Fabricio Alvarado y Juan Diego Castro son de partidos no tradicionales. En Costa Rica se ha estado dando que cada vez hay menos adherencia partidaria, y de allí el renacimiento de estas figuras en agrupaciones anteriormente minoritarias. La gente se está yendo más por la figura. En Juan Diego Castro es más por la persona, que es un abogado que ha tenido bastante atracción por su lucha contra la delincuencia y la corrupción. Su partido no tenía sillas en la Asamblea Legislativa, únicamente tuvo una hace aproximadamente veinte años. Y en Fabricio Alvarado, más que por la persona, la gente se fue por su posición a favor de la familia tradicional.

Juan Diego Castro ha hecho declaraciones bastante fuera de lo común. ¿Cómo le ha afectado que su campaña electoral se saliera del tono que normalmente tienen las campañas electorales en Costa Rica?

Muchos dicen que esos comentarios, que señalan como fuera de lugar, son los que lo han ido poco a poco relegando en las encuestas. Aunque todavía no se le quita la posibilidad de segunda vuelta, lo ubican ya fuera de los primeros dos lugares, muchos señalando que fueron ese tipo de comentarios, junto con la gran campaña que él tuvo en contra de los medios de comunicación que le combatían, las distintas frases o acciones que él había realizado. Hace unos meses, su firmeza con respecto a algunos temas como la delincuencia y la corrupción era lo que lo había puesto en la palestra nacional con un alto porcentaje de opiniones favorables.

¿Y Carlos Alvarado está arrastrando la imagen del gobierno de Guillermo Solís?

Carlos Alvarado arrastra un gobierno negativo de Luis Guillermo Solís. En estas últimas semanas ha estado tratando de resaltar ciertos logros que ha tenido esta administración, que son vistos como pequeños cuando se sale de las fronteras de Costa Rica, son muy simbólicos a lo interno de la población, como es el famoso puente de La Platina, en la autopista General Cañas, en donde un puente no había podido ser arreglado por dos administraciones previas. Ese es uno de los logros que Carlos Alvarado está sacando a relucir, así como una inflación y un nivel de desempleo relativamente bajos. Ante la poca atracción de los otros candidatos, esto le ha dado peso para tener un porcentaje de 10 a 15 puntos en estos momentos, que se vuelven significativos.

Fabricio Alvarado ha dicho que, de ser elegido presidente, sacaría a Costa Rica de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para no tener que aprobar el matrimonio homosexual. ¿Cree que esto es un ascenso del conservadurismo en la sociedad costarricense?

No creo, sino más bien que este (conservadurismo) ha estado allí y se le brindó una oportunidad de salir a expresarse. Muchos han dicho que en la sociedad costarricense no exponemos nuestras ideas, pero muchas veces las hablamos adentro de las casas. Esta fue una oportunidad para que una gran parte de esta sociedad saliera a comunicar sus sentimientos.

¿Los católicos están apoyando a un candidato evangélico?

Sí, lo que pasa es que él encontró un tema común para las distintas religiones cristianas que están a favor del matrimonio entre hombre y mujer, y en contra del matrimonio homosexual. Por lo tanto, el candidato Fabricio Alvarado dejó de ser candidato evangélico para pasar a ser el candidato que está defendiendo los valores de la familia tradicional.

Algunos dicen que la aprobación del matrimonio igualitario desplazó a los problemas como corrupción, delincuencia, costo de la vida. ¿Cree que este va a ser el tema decisivo en estas elecciones?

No lo creo, lo está impactando directamente. Previo a la marcha por la familia y en pro de la familia tradicional, nadie sabía ni el nombre de Fabricio Alvarado. Yo, en lo personal, no lo sabía, y eso que estoy en esto. Definitivamente hubo un impacto, se calcula que esta marcha reunió a más de un millón de personas, es la marcha más grande que ha existido en Costa Rica en su historia. Puso al matrimonio igualitario en el plano político. De allí que Fabricio Alvarado esté hoy ocupando una de las posiciones que posiblemente lo coloque en la segunda ronda.

¿Qué tema tiene más peso en estas elecciones? ¿El matrimonio igualitario, la corrupción del gobierno o el alto costo de la vida?

De allí surge la fragmentación que se está dando. Para los seguidores de Fabricio Alvarado, el matrimonio igualitario tiene mayor relevancia. Para los seguidores de Juan Diego Castro, la lucha contra la corrupción y la delincuencia es lo que más está pesando. Y para los simpatizantes de Antonio Álvarez o Carlos Alvarado, es más el costo de vida y la situación económica en lo interno de los hogares. Entonces, esa división está permeando en todos los niveles de la población. En una segunda vuelta, depende de la combinación de candidatos que se dé, allí ya estaremos viendo la relevancia de uno u otro problema para que los votantes escojamos.