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El año pasado Dayeri Alejandra Mercado Estrada perdió tres meses de clases en el colegio Santo Domingo por la muerte de su mamá, Karla Patricia Estrada, la mujer que fue decapitada por un exmilitar en Managua. Estaba en tercer año y pudo pasar a cuarto por la realización de exámenes especiales. 

En días como estos, en los que se aproxima el inicio del año escolar, es inevitable para esta adolescente de 14 años recordar a su mamá. “Ella era la que con su trabajo de doméstica se desvivía por comprar los cuadernos y los uniformes para ir a clases, pero ahora ya no está”, cuenta. 

A cinco días del inicio del año escolar, Dayeri Alejandra aún no contaba con los útiles escolares para el regreso a clases. Desde la muerte de su mamá ella y sus hermanas quedaron bajo la tutela de su abuela y la hermana mayor, quienes no contaban con los recursos para comprar los útiles de la adolescente, la única en la familia que asiste a clases. 

Su situación cambió ayer al formar parte de un grupo de 30 niños, niñas y adolescentes hijos de mujeres víctimas de femicidio, a los que la Fundación Dina Carrión y la organización Católicas por el Derecho a Decidir les entregó un paquete completo con útiles escolares para el regreso a clases. 

“Esta ayuda es clave para que pueda ir a clases porque mis hermanas y yo quedamos a cargo de mi abuela que no tiene de dónde comprarnos las cosas.  Quien cubre los gastos de la casa es el esposo de mi hermana mayor que trabaja en construcción y no habíamos podido comprar mis útiles”, explica Dayeri Alejandra Mercado Estrada. 

Cada combo incluye dos uniformes completos, ropa interior y otras prendas de vestir, dos pares de zapatos, una mochila, seis cuadernos, lápices, cartuchera, estuche geométrico y libros de aprendizaje.

Cantidad de huérfanos crece

El año pasado al menos 74 niños, niñas y adolescentes quedaron en la orfandad producto de los femicidios. Este año ya se contabilizan tres. La entrega de los útiles escolares fue posible por la donación que ambas organizaciones recibieron de “padrinos y madrinas”, que quisieron colaborar con la campaña De regreso a clases. 

“La mayoría de los niños está a cargo de abuelas y abuelos solos que no tienen las posibilidades de cubrir estos gastos. Muchos optan por no enviarlos a la escuela por problemas económicos, porque tienen que mandar hasta cuatro chavalos y, en ese sentido, estas donaciones representan un gran alivio y un respaldo para sentirse dignos”, comentó Aida Carrión, directora de la Fundación Dina Carrión.