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La productora de café Claudia Lovo, de la comarca Los Planes, municipio de Dipilto, se alzó con el primer lugar de la Taza de la Excelencia del café segoviano, en su edición número 12.

El café de esa productora alcanzó un puntaje de 83, luego de ser sometido al olfato y paladar 11 catadores profesionales de la Escuela Nacional del Café con sede en la ciudad de Ocotal.

En segundo lugar de esa competencia resultó ganador el café del productor Róger Zepeda Ríos, de la comarca El Carrizal, municipio de Ciudad Antigua, propietario de la finca La Luz, cuyo grano tostado llegó a los 82.5 puntos.

El ganador del tercer lugar también fue de Ciudad Antigua. El café del productor Amado Calderón, de la comarca La Sacatalosa, obtuvo 82.2 puntos.

Veinte muestras de café participaron en esa competencia, las que según Esperanza Paniagua, instructora de catación de la Escuela Nacional del Café, eran principalmente variedades caturra y catuaí, ambas de la familia arábiga. 

Paniagua dijo que el concurso se realiza con el mismo formato que se utiliza en los certámenes nacionales e internacionales.

Pequeños productores

El certamen creado por la Cooperativa Santiago del municipio de Jícaro, ya es una tradición.

Según Ramón Abener Méndez Rodríguez, directivo de la cooperativa, tiene la finalidad de promocionar la calidad del café que cosechan sus 250 socios, en más de 800 manzanas. 

La mayoría son pequeños caficultores que se han certificado como productores de café orgánico.

“Este es un evento para generar conocimiento y mejorar los negocios de los pequeños productores desde una manzana”, dijo Méndez Rodríguez.

La competición se realiza como parte del programa de las fiestas tradicionales dedicadas a la Virgen de Candelaria.

Escasez de mano de obra

Durante el evento de premiación, los caficultores jicareños expresaron que la escasez de mano de obra para levantar la cosecha fue uno de los mayores obstáculos que enfrentaron este año.

Benjamín Zeledón, dueño de cuatro manzanas, cultivadas con variedades de catimore y lempira dijo que perdió casi la mitad de la cosecha. “No tengo mano de obra familiar, porque solamente soy yo y mi esposa. De 20 corteros que necesitaba, solo me llegaron 10”, especificó.

Méndez Rodríguez propuso como estrategia fomentar en las fincas mejores condiciones para los corteros, porque en la actualidad, “quieren que se les vaya a traer y a dejar a sus casas y no todos los productores tienen vehículos”, comentó.

Asimismo, propuso realizar una campaña de sensibilización entre los trabajadores para que no emigren, “que se queden ganando bien y cerca de sus familias; además de sentirse más seguros en el país”.