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Los expertos coincidieron en que las sentencias de la CIJ sobre la delimitación marítima de Costa Rica y Nicaragua no representan un triunfo para ninguno de los dos países, puesto que la línea que traza la delimitación es equilibrada. 

“Ni las pretensiones máximas de Costa Rica ni las pretensiones máximas de Nicaragua encontraron acogida. Esto es sumamente importante, porque la Corte trazó la línea de delimitación con absoluta neutralidad, y en gran medida con gran independencia”, expresó ayer Mauricio Herdocia, experto en derecho internacional.

Herdocia insistió en que el resultado fue “bastante equitativo” y que no corresponde a una “victoria” para ninguna de las partes. 

Con lo anterior concuerda Norman Miranda, también experto en derecho internacional, asegurando que “ninguno de los dos países puede atribuirse el 100% de ganancias en las sentencias de La Haya”. Más bien, afirmó que “Nicaragua ha obtenido satisfactoria ganancia de causa en la delimitación del Caribe y en la indemnización, y salió bastante bien en la delimitación del Pacífico”. 

Para Miranda ambos países resultaron beneficiados, porque ahora “los mares están definidos”, en el pasado los límites se consideraban “derechos aspiracionales de cada país”. ​

Esa delimitación de los territorios marítimos de Nicaragua y Costa Rica permitirá que cada país pueda ofertar bloques de petróleo, destacó Miranda. Y ese mapa de bloques, de acuerdo con el jurista, debe establecerse en la definición de los mares.Carlos Argüello, agente de Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), junto a otros miembros de la delegación de Nicaragua.

Lo que deja la decisión de la CIJ

A criterio del excanciller de Nicaragua, Francisco Aguirre Sacasa, los aproximadamente 145 mil kilómetros cuadrados que se le adjudicaron a Nicaragua representan una “vasta área marítima adicional, más grande que la superficie terrestre de nuestra república”, y en todo ese territorio Nicaragua tiene el derecho exclusivo de explotación económica. 

El también excanciller Norman Caldera, agregó que la decisión de la CIJ sobre la delimitación marítima del Caribe tomó en cuenta “que hubiera salida por la zona económica exclusiva para ambos países”, lo que también es positivo para ambas naciones. Anteriormente, “la línea de Costa Rica cortaba la de Nicaragua y la línea de Nicaragua cortaba la de Costa Rica”, dijo Caldera.

A partir de los fallos de La Haya, debería haber una reforma constitucional para cambiar los límites de Nicaragua, sugirió Caldera. 

“Ahora tenemos límites con El Salvador y Honduras en el golfo de Fonseca, al norte con Honduras, al este con Jamaica, Colombia, Panamá, Costa Rica”, explicó el excanciller, recordando que en la Constitución Política de Nicaragua se refleja que Nicaragua limita al norte con Honduras, al sur con Costa Rica, al este con el mar Caribe y al oeste con el océano Pacífico. Norman Miranda

Además, para Aguirre Sacasa, lo que faltará ahora es “completar el proceso de colocar mojones en la frontera terrestre entre ambos países”, una acción que podría “evitar más malos entendidos a lo largo de la frontera con nuestro vecino hacia el sur”.  

Caldera, por su parte, destacó que la CIJ es “una Corte de equidad y que en ese espíritu parecen muchas veces dirigirse sus decisiones”. Por lo que aseguró que la mayor ganancia para ambos países es “ponerle fin a este capítulo de pleitos y tratar de comenzar con Costa Rica una nueva era de cooperación entre países centroamericanos”.

En ese sentido, el especialista en derecho internacional Mauricio Herdocia señaló que es necesario que ambos países “abandonen los viejos esquemas de negatividad y conflictividad” e inicien “la construcción de una nueva agenda positiva y constructiva”, lo que se lograría según el experto “buscando el diálogo para lograr mejores resultados”.