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Hoy se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, enfermedad que en Nicaragua  fue la principal causa de muerte en el 2017, desplazando a los infartos, según el Mapa de Padecimientos de la Salud 2017 del Ministerio de Salud (Minsa).  

El documento oficial detalla que el año pasado, 2,713  fallecieron por tumores malignos, desplazando a un segundo lugar al infarto agudo de miocardio, el cual provocó  2,687 decesos. El tercer lugar lo ocupa la  diabetes mellitus, ya que se reportan  2,225 muertes por esta causa. 

Las estadísticas nacionales del Minsa reflejan que en el año 2017 el total de fallecidos fue de 22,851, lo que representa una tasa de mortalidad de 35.7 por cada 10,000 habitantes; en cambio, en el año 2016 fallecieron 23,099 personas, lo que representa una tasa de mortalidad de 36.5 por cada 10,000 habitantes.

Cortesía/END

El cáncer más agresivo con la salud de la población y que arrebató más vidas a nivel nacional en el 2017 fue el tumor maligno del hígado y de las vías biliares intrahepáticas, con 340 nicaragüenses, 174  eran hombres y 166 mujeres. En segundo lugar está el tumor maligno del estómago con 289 decesos y en tercer lugar el cáncer del cuello del útero con 244 muertes. 

Factores de riesgo

El doctor Sergio López Tórrez, cirujano oncólogo y hepatobiliar, manifestó que existe tendencia a que un tumor maligno aparezca sobre un hígado que ha estado enfermo,  o sea  que el paciente tiene que tener un factor de riesgo al haber contraído algunas enfermedades como cirrosis hepática, la cual ocurre por consumo de alcohol; infección crónica por virus de hepatitis b y c;  así como desórdenes metabólicos propios del hígado, como el exceso de hierro en la sangre o la deficiencia de una sustancia que se llama alfa - 1 antitripsina.  

 “Recientemente también se ha asociado la aparición de cáncer de hígado en pacientes con obesidad, diabetes  y síndrome metabólico, así que personas que nunca han tomado licor ni se han enfermado de hepatitis pueden tener antecedentes de diabetes u obesidad y tienen predisposición a desarrollar tumores malignos del hígado”, dijo López.

Cortesía/END

Añadió que hay otros factores como el tabaco; el consumo de sustancias contaminadas en los alimentos, una de ellas se llama aflatoxina, que es un tipo de toxina producidas por ciertos hongos en cultivos agrícolas como el maíz y el maní; y el estilo de vida que no es saludable con bajo consumo de frutas y verduras, y poca actividad física. 

 “En Nicaragua podemos ver que el carcinoma hepatocelular (cáncer de hígado) es el que más ha crecido en los últimos veinte años en más del 200 por ciento y se espera que continúe creciendo.  Los pacientes tienen que convivir y tratar estas condiciones”, apuntó López.

Clasificación de los pacientes

López Tórrez explicó que en la clasificación del cáncer de hígado se consideran tres aspectos muy importantes: el primero es el estado general del paciente, el segundo las características del tumor o tumores, el tamaño, la cantidad y la distribución de este, así como el compromiso que tienen  los principales vasos sanguíneos y la vía biliar del hígado;  y por último la función del hígado.

Añadió que en estadio  A o muy temprano es cuando hay un tumor muy pequeño con menos de 2 centímetros  y buen estado del paciente. En este estadio el tratamiento sería la cirugía o ablación por radiofrecuencia; y la probabilidad de vivir unos 5 años es entre 70 y 90 por ciento, 

En el segundo estadio es un paciente que tiene un tumor de entre 2 y 5 centímetros, estos pacientes pueden estar con las pruebas del hígado normales o alteradas, el tratamiento puede ser el trasplante de hígado, aunque este momento no se realiza en el país u operar el hígado para hacer la recepción del tumor. Las probabilidades dependen del trasplante y si se logra hay un 50 a 70 por ciento que sean cinco años.

Cortesía/END

De igual forma expresó que el tercer estadio es el intermedio y ocurre cuando el tumor mide más de 5 centímetros y el paciente tiene un estado general aceptable, hay  una función hepática aceptable. “En Nicaragua cuando tienen un tumor único entre 5 y 10 centímetros y buena función hepática se operan o se realiza una terapia que se llama quimioembolización”, dijo el especialista.

 Añadió que en estos estadios intermedios la cirugía proporciona la probabilidad de vida de 3 a 5 años  y de 14 a 45 meses la quimioembolización. 

El estadio avanzado con pacientes con tumores que comprometen la vascularidad del hígado, es decir la enfermad ya sale del hígado, conlleva que el estado general de salud esté más comprometido y ya no hay forma de ofrecerles un tratamiento ni trasplante ni quimioembolización. También  está el estadio terminal cuyo tratamiento es paliar los síntomas del paciente.  En etapa avanzada la expectativa de vida no supera los seis meses.

Sin responder a tratamientos

El cirujano oncólogo y hepatobiliar destacó que ni quimioterapia ni la radioterapia han demostrado beneficios en este tipo de pacientes. 

Finalmente recomendó  que para tener impacto positivo en el tratamiento de esta enfermedad maligna se debe considerar un programa de escrutinio o  tamizaje temprano a pacientes con factores de riesgo y realizar ultrasonido cada 4 o 6 meses. Una vez detectados los casos una forma de mejorar la sobrevida de los pacientes es enviarlos a un centro nacional de referencia, en este caso es el Hospital Escuela Manolo Morales. 

Además se debe estudiar desde el punto de vista científico las características de los pacientes del país y los tumores que presentan, es decir, hacer una investigación para poder encontrar una razón hepatológica del porqué ocurre más frecuentemente este tipo de afectación en Nicaragua.