•  |
  •  |
  • END

Caracas / El País

Antonio Ledezma es un alcalde sin despacho y sin presupuesto. El 23 de noviembre pasado, con 52% de los votos, fue elegido Alcalde Mayor de Caracas y encargado de coordinar las políticas públicas de los cinco municipios que conforman la capital venezolana. Pero este martes, Hugo Chávez promulgó una ley que crea el cargo de Jefe de Gobierno de Caracas: una nueva figura administrativa, nombrada directamente por el Presidente de la República, a la que fueron transferidas casi todas las competencias y bienes que administraba Ledezma, incluido su Palacio de Gobierno.

Se trata de otra medida legal promovida por Chávez para sacar del camino a sus enemigos políticos. Desde las elecciones regionales que le otorgaron a la oposición el control de la capital y de cuatro de los 24 estados del país, el Gobierno y la mayoría oficialista en el Parlamento también han decretado la “recentralización” de hospitales, escuelas, puertos, aeropuertos, carreteras y del transporte en aquellas regiones donde los candidatos de Partido Socialista Unido de Venezuela no fueron los favoritos.


¿En qué situación queda la Alcaldía Mayor con la creación de este cargo paralelo?
Estamos siendo víctimas de un desconocimiento de parte del Presidente de la República, que no tolera la disidencia ni asimila el resultado electoral que me convirtió en alcalde de Caracas. Fue una victoria que quizás el Gobierno no esperaba, con una ventaja muy sólida. El Gobierno manipula las instituciones públicas. Ésta fue una ley creada por un Parlamento controlado por el Gobierno y que desconoce la Constitución, pues ésta establece que no puede haber ningún cargo de gobierno local que no sea elegible. Ahora resulta que el presidente nombra a un jefe de Gobierno a dedo con lo cual, además de la violación de la Constitución, se está violando el derecho a elegir que ejercimos en las elecciones regionales del 23 de noviembre y cuyo resultado no se ha respetado. Se ha consumado un fraude post electoral, cuatro meses después de la elección.

El Gobierno les ha ido restando atribuciones a los alcaldes y gobernadores, sin que aparentemente haya un límite legal que lo detenga.

Los Gobiernos autoritarios son ciegos ante los límites. Los gobernantes que tienen límites son los democráticos. Y Chávez ya actúa como un dictador. Un presidente que no respeta la Constitución, que no tolera a la disidencia, que criminaliza la opinión contraria, deja de ser democrático. Los verdaderos Estados democráticos son los que están sometidos al imperio de la ley.


¿Se someterá a referendo la vigencia de la ley que crea el nuevo cargo?
Aspiramos que esa solicitud sea ventilada en el Consejo Nacional Electoral y que sea escuchada la opinión de la gente. Nos apoyamos en el artículo 71 de la Constitución nacional, que dice que podrán ser sometidas a referendo consultivo las materias de trascendencia municipal, parroquial y estatal. Por la vía ejecutiva, ya solicité un referendo por decreto.

No llamará a rebelión

¿Qué respuesta recibió del Tribunal Supremo de Justicia y de la Asamblea Nacional cuando acudió la semana pasada para pedir la revisión de la ley?
Ninguna. La única respuesta que me dieron es que para que yo pueda circular en el centro de Caracas, donde se encuentran las sedes de estas instituciones, necesito un permiso especial del Ministerio de Relaciones Interiores. Es decir, que yo, el Alcalde Mayor de Caracas, para poder ir al Parlamento tenía que pedir permiso. Esto nada más ocurre en Venezuela y en estas circunstancias.


¿Está llamando a la rebelión cuando le dice a las Fuerzas Armadas que no acaten las órdenes del Presidente?
En absoluto. El artículo 328 de la Constitución dice que la Fuerza Armada es una institución profesional, sin militancia política y que está al servicio exclusivo de la nación y, en ningún caso, al servicio de persona o parcialidad política alguna. ¿Y qué hemos visto acá? Chávez pone a los soldados, a los cadetes, a gritar consignas como ‘Patria, socialismo o muerte’.

Eso es ilegal. Y los funcionarios que cumplen órdenes ilegales corren un riesgo, porque el argumento de la obediencia debida ya no es tolerado. Lo que le he dicho a los militares es que ningún gobernador, ni alcalde ni presidente puede darle órdenes ilegales a un funcionario, y que el funcionario no está obligado a acatar órdenes ilegales. No estoy llamando a rebelión ni a Golpe de Estado. Yo no soy golpista. Aquí el golpista es Chávez, que intentó dar dos golpes de Estado cuando yo fui por primera vez alcalde de Caracas.

¿Qué hará con una alcaldía sin sede ni presupuesto ni Policía, casi convertida en un jarrón chino?
Un jarrón chino muy valioso, en todo caso. Esta alcaldía es un paradigma de lucha de lo que tiene que ser la resistencia. Cuando me eligieron estábamos conscientes de que íbamos a vivir todos estos avatares. Estamos preparados para encarar todas estas embestidas.