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Cuando concluía su carrera de Diplomacia y Relaciones Internacionales en la Universidad Americana (UAM), a Renán Guevara le llegó la oportunidad de su vida. En febrero del 2016 aplicó a una beca completa para estudiar en Taiwán. Cinco meses después la confirmación llegó y aceptó. 

Viajó en agosto de ese mismo año para luego tomar durante doce meses un curso intensivo de chino tradicional. Eso representó para el nicaragüense de 26 años el reto más difícil. “El chino es considerado uno de los idiomas más difíciles del mundo, no solo por su complejo sistema de escritura, con más de 6,000 caracteres”, explica. 

En septiembre del año pasado, luego de terminar el curso de chino tradicional en Taipéi, Guevara ingresó a la Universidad Nacional “National Chengchi University” para comenzar una maestría en Estudios Internacionales. 

Dentro de su vida académica inició a practicar taekwondo y ha acumulado desde entonces importantes logros, pero también ha representado la cultura nicaragüense en las diferentes actividades que realiza la Embajada de Nicaragua en Taiwán.

Su primera competencia de taekwondo fue en noviembre del 2016 a nivel nacional. Cinco meses después consiguió por primera vez una medalla de oro, destacando entre grandes y experimentados oponentes asiáticos, que ven esta disciplina como una de sus predilectas. 

Lo que más le ha impresionado de ese país asiático que mantiene fuertes relaciones con Nicaragua es la acogida de la gente y el desarrollo que han alcanzado. “Taiwán es un país desarrollado, con un nivel de seguridad muy alto. Conjuntamente ofrece servicios públicos de alta calidad y eso lo he aprovechado al máximo”, dice.  El regreso de Renán a Nicaragua está previsto para finales de 2019.

Antes de tu viaje a Taiwán, ¿cómo fue tu vida académica en Nicaragua?

A través del Ejército de Nicaragua, en su programa de asistencia estudiantil que ofrece el Instituto de Prevención Social Militar (IPSM), logré ser parte del cuerpo de estudiantes de la carrera de Diplomacia y Relaciones Internacionales que ofrece la Universidad Americana (UAM). 

Mi paso por la UAM fue exitoso; fui parte de la delegación de la Facultad de Diplomacia ante El Modelo de la Asamblea General de la OEA (MOEA) en Arequipa, Perú, en el 2014; igualmente en la visita del VII Congreso Centroamericano de Ciencia Políticas (2015) en la Universidad de Costa Rica. Finalmente logré graduarme con la mención honorífica Cum Laude.

¿Cómo conseguiste estudiar en Taiwán?

A finales del 2015 concluí mi plan de estudio y era un egresado más de la carrera de Diplomacia y Relaciones Internacionales. Recuerdo sentirme ansioso por poder poner en práctica mis conocimientos académicos en el entorno profesional, sin embargo, los espacios eran muy limitados. 

El tiempo siguió y mi inquietud de superación incrementaba. En febrero del 2016 tomé como curso de titulación un posgrado en Cooperación Internacional para el Desarrollo. En ese mismo mes la Embajada de Taiwán en Nicaragua visitó la UAM con la intención de dar publicidad a su programa de becas.

Entonces me explicaron que había dos opciones de cobertura completa. La ICDF, que consiste en un beca para estudio de posgrado, y la Beca Taiwán (MOFA), para pregrado y posgrado, esta última demanda estudiar el idioma chino en su primer año. Estando en dicha conferencia me di cuenta que cumplía con todos los requisitos sin obstáculo alguno. Al salir de esa reunión estaba decidido que aplicaría a la beca MOFA. 

En este momento la agitación de mis aspiraciones era cruzar el océano Pacífico para aprender un tercer idioma (domina el inglés) de forma mucho más ágil que en un salón, compartir un ambiente académico de analistas internacionales de diferentes partes del mundo, interactuar con los miembros de una cultura ajena a la occidental y en el tiempo libre aprender a dominar un arte marcial asiática. 

El julio de ese mismo año concluía mi carrera con la noticia de ser aceptado en el programa de beca MOFA.   

¿Qué tan difícil fue para vos adaptarte a Taiwán? 

Estudié un año intensivo del idioma chino tradicional en Taipéi. Tres horas de clases de lunes a viernes. Esta es la parte que más me ha costado, el chino es considerado uno de los idiomas más difíciles del mundo, no solo por su complejo sistema de escritura, con más de 6,000 caracteres. La pronunciación también es muy difícil, principalmente porque tiene combinaciones de sílabas cuya fonética no conocemos en idiomas de habla latina y, por más que intento, me cuesta mucho diferenciar. A esto hay que sumar los tonos. La mayoría de las palabras, aún con el mismo tono, también tienen una gran cantidad de significados, y muchas veces este solo se puede deducir por el contexto.

¿Y además de aprender el idioma oficial de Taiwán, a qué carrera aplicaste con la beca que te dio la embajada?

A comienzos de septiembre del año pasado comencé una maestría en Estudios Internacionales en la National Chengchi University. Ha sido la experiencia académica más enriquecedora, debido al alto nivel académico de los docentes y la variedad de nacionalidades con las que intervengo.

No ha sido difícil adaptarme, Taiwán es un país desarrollado, con un nivel de seguridad muy alto. Conjuntamente ofrece servicios públicos de alta calidad. 

Una vez instalado y adaptado a esa nueva cultura, ¿en qué momento decidiste practicar taekwondo?

Es impresionante el número de clubes y actividades extracurriculares que ofrecen las universidades de Taiwán. En mi primera semana en la universidad Fu Jen (donde estudió chino) logré visitar la feria anual de comienzo de año donde casi 80 clubes situaron sus stands para atraer nuevos miembros. En mi adolescencia practiqué judo en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) y a partir de ahí vine con la decisión de practicar un arte marcial asiático.

Recuerdo que tenía opciones como kung fu, karate, judo, kendo y aikido, sin embargo, aunque nunca había practicado antes, la variedad y espectacularidad de técnicas de patada que ofrecía el equipo profesional de taekwondo sedujeron más mi atención.

Al comienzo fue un poco complicado debido a la barrera del idioma, pero eso no me detuvo de asistir disciplinadamente a cada práctica.  

Mi equipo era muy amigable, disciplinado y rudo al combate, esa fórmula fomentó mucho mi deseo de dominar este arte marcial.

¿Cómo funcionan las competencias allá y cómo es que lograste ir subiendo de nivel?

Las competencias nacionales interuniversitarias se llevan a cabo en la Hungkuang University bajo el nombre de “Hungkuang Cup”, ubicada a tres horas Taipéi. Estas competencias se desenvuelven por eliminación directa, cada participante se mide a través de tres rounds de minuto y medio, el competidor con más puntos pasa a la siguiente ronda. 

En mi primera competencia en noviembre del 2016 a nivel nacional logré ganar la medalla de bronce a nivel individual y el trofeo de primer lugar en combate en equipo. Cinco meses después, en abril del 2017, logré por primera vez hacerme de la medalla de oro. 

Fue una gran sorpresa grata llena de emociones ser nombrado Orgullo de mi País por el Gobierno. Me llenó de orgullo a mí y a mi familia, y sirvió como un estímulo para seguir esforzándome. Asimismo le tengo gratitud a la UAM por considerarme Orgullo UAM.

¿En qué consiste tu entrenamiento como deportista?

Entreno taekwondo tres veces a la semana, tengo una rutina que me permite cumplir con mis compromisos académicos y deportivos. Siempre y cuando siga con ella, ninguna obstruye a la otra.

Me levanto temprano por la mañana para ir a la biblioteca de la universidad y cumplir con mis responsabilidades académicas. Luego por la tarde voy a clases y en la noche voy a entrenar.

Los días que no entreno taekwondo visito el gimnasio de la universidad o hago cardio en las pista de atletismo. Los entrenamientos de taekwondo previo a las competencias son muy duros y rudos, pero mi condición física cada vez va alcanzando mejor nivel y los resultados se ven en las victorias que he logrado.

¿Qué es lo que más te ha gustado de Taiwán?

La gente y lo amables que son. La bondad y la acogida del pueblo de Taiwán es lo que más me ha gustado.

¿Qué es lo que más extrañás de Nicaragua?

Desde que me fui no he vuelto. En algunos momentos te da nostalgia no estar allá, pero la emoción de poder cumplir los objetivos por los que estoy aquí es aún más grande.

¿Cómo valorás las relaciones que Nicaragua mantiene con Taiwán?

La cooperación internacional y de amistad que hay entre Nicaragua y Taiwán es excelente, con numerosos efectos positivos. Taiwán es un país lleno de gente honrada y fraterna que hará sentirte bienvenido en cada ambiente. De igual manera el embajador de Nicaragua en Taiwán, William Tapia, siempre se ha asegurado de celebrar las fechas festivas más importantes de Nicaragua e invitar a todos los residentes nicaragüenses en Taiwán, además de hacernos sentir seguros que tenemos una embajada en la cual podemos confiar. 

¿Cuáles son tus planes una vez concluyan tus estudios?

Tengo el compromiso personal con Nicaragua de regresar y utilizar todas las nuevas herramientas para contribuir con su desarrollo. Combatir la desigualdad es un tema que siempre me ha motivado, al igual trabajar para multiplicar mis conocimientos con la juventud, tanto en el plano académico como en el deporte. Proyectos innovadores para ayudar a jóvenes de pocos recursos y crear oportunidades de todas las dimensiones.

En el plano académico voy a seguir estudiando para llegar lograr un doctorado en Ciencias Políticas, Economía o ser especialista en Asia. En ese mismo escenario poseo el deseo de algún día de ser profesor en la universidad.

En el ámbito profesional me gustaría construir una carrera diplomática y buscar cooperación internacional para Nicaragua.