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Treinta y siete nicaragüenses arribaron ayer al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, de Managua, deportados de Estados Unidos, quienes resienten las redadas de los agentes de migración de ese país.  

María Aragón es una de las nicas que ayer regresó al país. Ella contó que ingresó a Estados Unidos legalmente cuando tenía 5 años, pero tiempo después permaneció de manera indocumentada. 

“Lo que ha pasado es que las leyes han cambiado muchísimo, no es porque seamos nuevos o la gente haya hecho algo mal, simplemente a la gente la están parando manejando, les piden los papeles y (al no presentarlos) los llevan presos”, contó a medios oficialistas a su llegada a Managua. 

Este es el segundo vuelo que llega este año con nicas deportados de Estados Unidos por permanecer indocumentados en ese país. El primer vuelo llegó el pasado 10 de enero con 17 connacionales. 

Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el 20 de enero del año pasado hasta el 30 de septiembre del mismo año, la Oficina de Detención y Deportación efectuó 110,568 arrestos, lo que representó un aumento de 40% en comparación con el año fiscal 2016, todavía bajo el mando del expresidente Barack Obama. 

Solo entre el 11 de enero y el 13 diciembre del año pasado llegaron a Nicaragua 18 vuelos con al menos 560 deportados de Estados Unidos, de acuerdo con un recuento basado en reportes de medios oficialistas.

Consecuencias

La desintegración familiar es una de las consecuencias más dolorosas de la deportación, según el sicólogo Juan Daniel González. 

“La mayoría de las consecuencias en estos casos suelen ser emocionales y pueden desencadenar otros problemas. Estas personas experimentan un sentimiento de fracaso por no haber alcanzado su objetivo, angustia y frustración por estar lejos de su familia”, explica el especialista.

A nivel sicológico también desarrollan un nivel de miedo e ira, por el trato que sufren durante el proceso de deportación, agrega González. “Todas estas emociones juntas provocan que se les dificulte la readaptación social, ya que generalmente tienden al aislamiento. Otros hasta sienten un grado de vergüenza y caen en depresión”.

Las deportaciones también tienen un impacto económico a nivel familiar. El año pasado Nicaragua recibió US$1,390.8 millones en remesas y el 55% provino de nicas residentes en Estados Unidos, según datos oficiales.