•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Para las personas sin limitaciones físicas es difícil movilizarse entre los obstáculos de las calles de Managua, y lo es más para quienes tienen discapacidad motora, discapacidad vidente y auditiva, por lo cual una comisión de la Asociación de Personas con Discapacidad Físico Motora (Adifim) ha solicitado a las autoridades de la Alcaldía de Managua (ALMA) una reunión para dar recomendaciones a los proyectos de infraestructura de la capital.

El presidente de Adifim y coordinador del gabinete nacional de personas con discapacidad, Juan Pío Ortiz Gamboa, señaló que como organización deberían ser tomados en cuenta a la hora de desarrollar los proyectos de infraestructura que contempla el Plan de Modernización de Managua.

“Hicimos una solicitud al secretario general de ALMA, Fidel Moreno, solicitando que escuchen nuestras recomendaciones en las obras de construcción de carreteras, parques y edificios, con lo cual se permita la accesibilidad tal como lo especifica la Ley de los derechos de las personas con discapacidad y sus normas”, indicó Ortiz.

En la capital hay 20,844 personas con discapacidad y la mayoría en el Distrito V, según datos del Programa Todos con Voz publicados en el Mapa de Padecimientos de Salud de Nicaragua 2017.

Entre los proyectos en desarrollo o a desarrollar están los pasos a desnivel de Las Piedrecitas y 7 Sur, entre otros que cruzarán de lado a lado la próxima ampliación de la pista Juan Pablo II, que será de 10 carriles, también está un proyecto de transformación del transporte colectivo, entre otros.

El presidente de Adifim-Managua señaló que la municipalidad viene trabajando en algunas especificaciones, pero no siempre se cumplen con los detalles.

“Se vienen haciendo rampas en los parques y edificios públicos, se instaló un ascensor en el puente peatonal (de la colonia 14 de Septiembre), también rampas en andenes en las cunetas, sin embargo en el caso del Distrito V no están señalizadas ni pintadas con el color azul, en la ciudad tampoco se pusieron cebras (las rayas blancas) que representa el cruce de peatones”, dijo Ortiz, considerando que detalles como estos pueden significar la vida o la muerte de la persona, ya que los conductores no practican la educación y cortesía de ceder el paso.

Entre los proyectos emblemáticos se realizó la ampliación de la pista Solidaridad, pero en uno de los lugares neurálgicos, que es el paso al mercado Roberto Huembes, no hay señalizaciones, ni hay ascensor.

Rampas, ascensores, señalizaciones, letreros y otros elementos tienen que estar adaptados para las diferentes discapacidades que pueden padecer algunas personas.

“Es de tomar en cuenta que la accesibilidad no es solo para las personas con discapacidad motora, también para embarazadas y personas de la tercera edad”, expresó el presidente de Adifim-Managua. 

La Norma técnica obligatoria nicaragüense de accesibilidad para todas aquellas personas, que por diversas causas de forma permanente o transitoria se encuentran en situación de limitación o movilidad reducida, dicta que su objetivo es la consideración obligatoria “de criterios básicos para la prevención y eliminación de barreras en el medio físico: barreras arquitectónicas, urbanas, de transporte y de comunicación sensorial; cuya aplicación debe manifestarse en la actividad del diseño arquitectónico y urbano, así como en el mejoramiento continuo de los servicios: de transporte, comercio, salud, turismo, educación, recreación; tanto de propiedad privada como pública”.

La concejal del Partido Liberal Constitucionalista, Santos Isidora López, miembro de la Comisión de Personas con Discapacidad, indicó que como instancia rectora de las obras municipales, la Alcaldía está obligada a cumplir con las normas.

“En el Distrito V todavía hay calles sin las rampas adecuadas y están solicitando que se construyan. Gestionaremos para que se incluya en el presupuesto un proyecto que permita dar solución”, comentó la concejal López.

Señaló que las calles son estrechas en la zona del barrio La Fuente, entre otros barrios de la zona, y los andenes no prestan las condiciones para acceder a ellos, por lo tanto el paso de las personas con discapacidad, ya sea en silla de ruedas o con el bastón blanco, es un riesgo.