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Nicaragua pierde US$337 millones anuales por los efectos de eventos relacionados al clima, como huracanes, sequías e inundaciones, reveló ayer José Milán, asesor presidencial para el Instituto Nicaragüense de Estudio Territoriales (Ineter), durante una conferencia en la Universidad Americana (UAM), donde se reunieron expertos en temas climáticos como Jaime Íncer Barquero y dirigentes de instituciones de atención de emergencia. Milán aseguró que desde hace 5 años el Ministerio de Hacienda y Crédito Público lleva contabilidad de los costos de estos fenómenos naturales.   

“Es indispensable hacerlo porque a la medida que vamos teniendo pérdidas de daños, va llevando la contabilidad de cuáles son los activos que como país se va perdiendo. Es importante llevar una contabilidad de la pérdida que generan estos eventos (climáticos), de esta forma uno sabe que es lo que le cuesta al presupuesto del pueblo nicaragüense tener pérdidas y daños que se producen anualmente”, detalló Milán. 

Precisó que “lo que se hace es sacar un promedio, cuantificar todas las pérdidas que ha habido y dividirla entre el número de años (5)”. Con el paso del tiempo esa cifra puede aumentar o disminuir, afirmó el científico. 

Expresó que también se cuentan las pérdidas de vidas humanas a causa de eventos relacionados al clima. “Si se cuantifican cuántas personas resultan dañadas, o cuántas se les dañan sus viviendas y cuántas fallecen”. No obstante, señaló que Ineter no maneja dichas cifras, sino el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred).​

Pruebas de afectaciones del cambio climático

José Milán también sostuvo que hay evidencia de que Nicaragua es afectada por el cambio climático. Explicó que “cuando hay fenómenos del Niño o Niña, en su fase de formación, los oleajes en la costa Pacífico y Caribe evidencian que el mar se mete en zonas donde tradicionalmente no lo hacía. Por ejemplo, en las Peñitas y Poneloya cuando  hay eventos de La Niña y El Niño, el oleaje se hace más fuerte y el mar se mete en los restaurantes, eso no había ocurrido hasta el 2014 y 2015 cuando empezó a registrarse”, afirmó. 

El experto indicó que el nivel del mar sube cada año 25 centímetros, según monitorios satelitales que realiza la Nasa. En Nicaragua no se cuentan con esos datos porque se necesitan unos mareógrafos, un equipo que está sumergido en el mar y mide esos valores, dijo Milán. 

“Solo hay tres de esas herramientas, uno en el Caribe y el resto en el Pacífico y que son utilizados fundamentalmente en los puertos. Esos no nos sirve para tener información científica o comprobada de cuánto se ha elevado el nivel del mar en el país”, expresó. 

Durante su exposición también indicó que el huracán Otto en 2016 fue otra evidencia, ya que en esa ocasión “se conocía que un huracán en el Caribe no podía entrar en los 10 grados latitud norte”, es decir, que era muy poco probable que pasara hasta el Pacífico. “Ese año nos calló y demostró que sí puede, porque entró en el Caribe y salió por el Pacífico”, declaró.