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La expansión del más grande mercado al aire libre de Centroamérica no se detiene, y al igual que hizo con el barrio 19 de Julio y residencial Ciudad Jardín, viene absorbiendo al barrio Los Ángeles, con la diferencia de sostener un orden relativo y la construcción de comercios de más de dos plantas, tomando el aspecto del viejo centro capitalino.

El ingeniero Álvaro Cortés considera interesante la manera en que se viene desarrollando el mercado Oriental, y mientras en la zona oeste sostienen la anarquía generalizada de comercios, en la parte norte-centro y noreste el movimiento es diferente.

Indicó que en estos momentos el barrio poco a poco viene dejando de ser habitacional, dando lugar a tiendas y bodegas a lo largo de la primera hasta la cuarta calle sureste, en especial la histórica calle 15 de Septiembre (o segunda calle sureste).

“Me recuerda cómo era el Oriental originalmente, calles angostas, con edificios comerciales, vehículos a los lados y el movimiento de la clientela en un comercio pujante. Eso era cuando había paso vehicular en la zona de lo que conocemos hoy como Cine México y los alrededores de los galerones que ya desaparecieron tras los incendios”, expresa el especialista de 58 años.

El ingeniero Cortés recalcó que la municipalidad, con sus planes de modernización de la capital, debe intervenir en este punto, para mantener los accesos, evitando que el comercio se expanda desordenado.

Frederman Reyes, responsable de la tienda Variedades Leo, comentó que antes tenían la tienda en la zona interior del mercado, pero por el temor a un incendio decidieron cambiar de lugar.

“Acá todavía es accesible para los vehículos, lo que permite que en una emergencia puedan ingresar los camiones de los bomberos, además tenemos un sistema eléctrico y carga estable. Esos requisitos permitieron que se nos asegurara el edificio”, dijo Reyes, agregando que en la zona muchos de los comercios son mayoristas y explicó que ellos no tienen necesidad de sacar sus productos a la calle para vender, a diferencia de los detallistas.

Olga Cruz, encargada de la tienda Variedades Kamila que vende vestuario, comentó que ellos no ven la necesidad de sacar su mercadería, además una ventaja es la accesibilidad para los vehículos e incluso para quienes vienen en bus, que tiene su parada al frente de la tienda.

Wilman Manzanares, responsable de tienda Monte Doret, señaló que el área de parque es indispensable, así también el tema de la seguridad, por lo cual pagan a una empresa privada C$100 a la semana para alejar a los delincuentes.