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Washington / El País

La recesión económica y la elección del primer presidente negro en la historia del país han hecho que aumente en Estados Unidos el extremismo de derechas, que recluta nuevos miembros entre los veteranos de guerra frustrados que vuelven de Irak o Afganistán, según un informe del Departamento de Seguridad Interior conocido el miércoles.

Estos grupos explotan el miedo de los ciudadanos y utilizan los desahucios, el desempleo y la pobreza como caldo de cultivo perfecto para que todos aquellos descontentos con el sistema se sumen a las filas de la extrema derecha.

Sin embargo, el informe asegura que hasta el momento el Departamento no tiene “información específica de que esos grupos de extrema derecha estén planificando actos de violencia”. “La mayoría de las declaraciones de extremistas de derecha han sido retóricas al expresar su preocupación por la primera elección de un presidente negro”, asegura el documento, que tiene por título “Extremismo de derechas: el actual clima económico y político alienta un aumento de la radicalización y el reclutamiento”.

En sus nueve páginas, el documento preparado de manera conjunta con el FBI --Oficina Federal de Investigación-- compara la actual situación a la sufrida en la década de los 90, cuando se vivió una pésima situación económica, la exportación de mano de obra y la percepción de que la soberanía de EU estaba amenazada por poderes extranjeros.

El informe del Departamento de Seguridad Interior --DHS, por sus siglas en inglés-- recalca que los veteranos de guerra son un blanco perfecto para estos grupos de extrema derecha debido a sus altas cualificaciones para el combate y a su falta de perspectivas cuando retornan a la vida civil.

Se prepean con armas

Además, el hecho de que en varios estados se estén estudiando restricciones a la adquisición de armas ha hecho que diferentes grupos hayan comprado y almacenado munición y armamento, asegura el documento. “Existe una relación directa entre la posibilidad de que se apruebe un proyecto sobre control de armas y la mayor acumulación de municiones, armas y actividades de entrenamiento entre los extremistas de derecha”, señala el informe.

Pero, ¿cómo define el DHS el extremismo de derechas? Como aquel cuyos grupos tienen como orientación los crímenes de odio --aquellos basados en el sexo, la religión o la etnia-- o desafían la autoridad federal. Este extremismo también puede centrar sus amenazas sobre un asunto concreto, como el aborto o la inmigración.

Y, por supuesto, la elección del presidente Barack Obama, cuya llegada a la Casa Blanca ha supuesto un aliciente para el alistamiento en las filas de la ultraderecha. “Muchos extremistas de derechas son contrarios a la nueva Administración y la consideran una amenaza”, anota el informe. “En dos ocasiones antes de los comicios (en noviembre de 2008), esos extremistas parecieron estar en la etapa inicial de alguna actividad amenazadora contra el candidato demócrata, pero intervinieron las fuerzas de la ley”, señala el documento. El Departamento de Seguridad Interior se creo como respuesta a los ataques del 11 de Septiembre y se centró fundamentalmente en las amenazas del extremismo islámico.

Según Sara Kuban, portavoz del Departamento de Seguridad Interior, el análisis no es nuevo y forma parte de una serie de evaluaciones que cada cierto tiempo realiza esa dependencia del gobierno “para facilitar un mejor conocimiento del fenómeno de la radicalización violenta en Estados Unidos”.