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La importancia que casi nadie conoce de Bosawás es que los principales ríos de Nicaragua, como Prinzapolka, Bocay, Waspuk, Wawa y Kukalaya, nacen en las montañas que alberga en toda su extensión. 

El naturalista Jaime Íncer Barquero afirmó que al destruir el bosque de esta reserva de biosfera, la capacidad de disponer de agua irá disminuyendo y también habrá pérdida de fauna. 

“Estos ríos que nacen de Bosawás son utilizados por las poblaciones para realizar sus actividades económicas. Una vez que salen de la reserva, pasan por municipios y poblaciones donde la gente los aprovecha. Si se sigue destruyendo, esta gente tendrá que consumir agua de menor calidad o cantidad, porque al deforestar hay erosión y se arrastran sedimentos”, explicó. 

En el corazón de la reserva está el cerro Saslaya, la montaña más alta que existe en este bosque, con 1,650 metros de altura. Este lugar está en camino de ser un ecosistema aislado si se continúa la depredación. 

Se estima que Bosawás mide 20,000 kilómetros cuadrados y su zona núcleo tiene una extensión de 631 kilómetros cuadrados. La creación de ríos solo es una de las bondades de esta masa de bosques, que es devorada en su centro por 34,000 colonos. 

“Si Bosawás llega a desaparecer, afecta a toda Nicaragua porque en esta época de manifestación de cambio climático, el bosque es un refuerzo contra huracanes, lluvias y sequías”, precisó Íncer Barquero. 

Bosawás es también importante para el Pacífico, detalló el naturalista. En un período de sequía, podría producir la nubosidad para crear las condiciones de lluvias; también es una barrera natural que disminuye el impacto de huracanes al contrarrestar las fuerzas de los vientos y el exceso de humedad. 

Cómo detener la deforestación

Íncer Barquero aseguró que debe detenerse la invasión de colonos inmediatamente, no solo en la zona núcleo, sino también en toda la reserva. El experto añadió que la naturaleza se regenera, solo hay que dejarla, es un proceso que lleva años. 

“Las replantaciones o reforestación no podrían alcanzar las alturas y dimensiones del bosque natural. Lo que hay que hacer es proteger lo que queda para que la misma naturaleza se restaure”, explicó Íncer. 

Según el Marco Estatuario de la Red Mundial de Reservas de Biosferas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), cada 10 años el estado de una reserva de biosfera debe ser revisado. 

Víctor Campos, director de la organización ecologista Centro Humboldt, recomendó hacer dicha evaluación porque brindará información más a fondo de todo Bosawás. “Es una evaluación que se hace en conjunto con el Gobierno, hasta ahora no sé si se ha hecho. Sé que se ha pedido en algún momento, pero no conozco un informe”, dijo.  

El estatus puede perderse

La Red Mundial de Reservas de Biosferas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) establece que un área declarada como tal puede perder su estatus. Si Bosawás o las otros dos reservas, Indio Maíz y Ometepe, dejaran de cumplir con los criterios del Artículo 4 del Estatuario, que son contener “sistemas ecológicos representativos, tener importancia para la diversidad biológica y la conservación”, perderían esta importante designación. 

“No sabemos si la Unesco está informada de lo que está pasando en Bosawás e Indio Maíz. Si le retiran la denominación, casi nadie interesado en proteger las selvas tropicales dará un solo centavo para programas ambientales”, afirmó Íncer Barquero. 

Campos agregó que, en la práctica, estos bosques son evaluados cuando el Gobierno lo solicita. “Que yo sepa no ha habido evaluación de la Reservas de Biosferas de Nicaragua, en particular de Bosawás”. 

El Estatuario establece que, si después de la revisión del estado de las reservas, se encuentra que estas no tienen el valor para seguirlo siendo, le dan un plazo al Gobierno para que tome acciones para remediar o mejorar la situación; si el problema persiste, una comisión decide quitarle el rango. 

El director del Centro Humboldt afirmó que la situación de las reservas de biosfera de Indio Maíz y Bosawás no es buena, la primera perdió entre 2011 y 2016, 163,600 hectáreas. “Hemos prestado más atención a Bosawás, e Indio Maíz está siendo más destruido, según los datos de monitoreo de imágenes satelitales y el mapas del Gobierno”. 

El avance de frontera agrícola es el problema en común para dichas áreas protegidas. Campos precisó que muy pocos proyectos hay dentro de la reserva de Bosawás. “Existe una Comisión Nacional de Reservas de Biosferas que no se reúne desde 2008, la que está formada por los ochos alcaldías que tienen territorios en Bosawás, los siete territorios indígenas que hay, más los ministerios de línea como el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena)”.