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Unos 72 cruzrojistas de 34 filiales del país y 50 del Benemérito Cuerpo de Bomberos de León participan esta semana de un taller sobre el manejo de trauma en atención prehospitalaria, con el que prevén reducir el tiempo utilizado para brindar el servicio en escena. 

El taller es impartido por especialistas estadounidenses del proyecto Semilla, con sede en Los Ángeles, California. Esta iniciativa consiste en fortalecer la medicina de emergencia invirtiendo en aprendices de América Latina, explica Aristides Orúe, del proyecto Semilla. En este taller a los socorristas nicaragüenses se les enseña nuevas técnicas para mejorar lo que se conoce como evaluación primaria de la A-E. 

En Nicaragua, el trauma por accidentes de tránsito son los más comunes, sostiene Orúe. “Pero cuando hablamos de trauma nos referimos también a daños por heridas, balazos, pleitos, caídas y quemaduras”. 

Solo en el mes de enero, Cruz Roja Nicaragüense brindó en Managua 297 servicios prehospitalarios por accidentes de tránsito, 67 por agresiones y 88 por accidentes domiciliares.

En este taller a los socorristas nicaragüenses se les enseña nuevas técnicas para mejorar lo que se conoce como evaluación primaria de la A-E. 

A, consiste en la evaluación de la vía aérea (nariz, boca y tráquea que llega hasta el pulmón).Solo en el mes de enero, Cruz Roja Nicaragüense brindó en Managua 297 servicios prehospitalarios por accidentes de tránsito, 67 por agresiones y 88 por accidentes domiciliares.

“Lo primero que se hace es ver que no haya ningún daño en esta área y sí lo hay, corregirlo inmediatamente. Es la más importante porque si hay obstrucción en la vía aérea podría haber un paro cardíaco”, explica el instructor.

B, consiste en valorar la respiración del paciente y cerciorarse que los pulmones funcionan correctamente. 

C, consiste en valorar cómo está la circulación, “aquí se evalúa el pulso y se controla alguna hemorragia”, comenta Orúe. 

D, significa verificar si la persona presenta una discapacidad producto del accidente. “Se hace un examen rápido del estatus mental del paciente para descartar o confirmar una alteración en el sistema nervioso central”, indica el especialista. C, consiste en valorar cómo está la circulación, “aquí se evalúa el pulso y se controla alguna hemorragia”, comenta Orúe. 

E,  es la parte final de la atención prehospitalaria en escena, tiene que ver con la exposición. “En este punto un paciente que ha sufrido un trauma le van a quitar la ropa para examinarle brevemente el cuerpo, para descartar heridas y examinar la espalda”. 

“Si el socorrista tiene presente estas letras, de la A a la E, en la atención prehospitalaria puede salvarse la vida de un paciente. El tiempo promedio para realizar todo el proceso hasta tener al paciente en la ambulancia va entre 5 y 10 minutos. El tiempo es clave porque puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”, asegura el instructor Aristides Orúe.

Importancia de capacitarse

Elvis Cordonero, coordinador de capacitación de Cruz Roja Nicaragüense, comenta que con las capacitaciones los socorristas han mejorado el tiempo de atención y prevén reducirlo aún más.

“Hemos avanzado en el manejo de la vía aérea (boca y nariz) y control de hemorragias. 

Ahora nos toma en promedio 10 minutos para estabilizar al paciente en escena, antes tardábamos entre 15 y 20 minutos y 15 minutos más para llevarlo al hospital y que el médico lo tenga en sus manos”, indica Cordonero.