•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Ruth Lumbí Blandón, la mujer que este viernes murió a manos de Eddy José Noguera Zamorán, fue sepultada este sábado en el cementerio San Francisco de Asís, de Estelí, en ausencia de sus hijos, a quienes la madre del femicida confeso, a pesar de que los niños lloraban, decidió retenerlos para que sus tías maternas no los llevaran al sepelio. 

Kenia y Mileydi Blandón, hermanas de Ruth Lumbí Blandón, llegaron la tarde de ayer hasta el barrio Waspam Sur, de Managua, donde con un tono grotesco y retador, las recibió Reina Isabel Zamorán, abuela paterna de los niños, quien cerró puertas y ventanas para evitar que se los llevaran al sepelio.

Los niños, en el interior de la vivienda, lloraban y pedían ir al entierro de su progenitora y, ante la negativa de la abuela, Kenia y Mileydi decidieron acudir a la Estación 6 de la Policía Nacional para interponer una denuncia. Ruth, según sus hermanas, siempre decía que si llegaba  a morir, sus hijos debían quedarse con su tía Kenia. Archivo/END

La Policía les recomendó ir a la Comisaría de la Mujer, pero ahí las remitieron al Ministerio de la Familia. Finalmente, la burocracia del caso hizo que Kenia y Mileydi regresaran a Estelí sin sus sobrinos para el entierro de su hermana. 

“Nosotros venimos para llevar a los niños, pero la señora dice que ellos de aquí no salen, nosotros somos la familia víctima y tenemos derechos. No es sano para ellos que se queden con la familia del hombre que les mató a su madre. Además, nunca han tenido contacto con esa señora”, dijo entre lágrimas Kenia Blandón. 

Ruth, según sus hermanas, siempre decía que si llegaba  a morir, sus hijos debían quedarse con su tía Kenia, con quien han desarrollado una buena relación y tiene las condiciones necesarias para mantenerlos. 

Círculo de violencia

A inicios del año pasado, en un intento por poner fin a la relación con Eddy José Noguera Zamorán, Ruth Lumbí Blandón se trasladó a vivir junto a sus dos hijos a Estelí, pero la distancia no sirvió de nada, pues en ese municipio fue asesinada por su pareja el pasado viernes. 

La mujer de 32 años era originaria de Wiwilí, Jinotega, y fue sometida a violencia sicológica y física por años, según relatan sus hermanas. Asimismo, aseguran que la víctima era constantemente amenazada con que sería separada de sus hijos.La Policía les recomendó ir a la Comisaría de la Mujer Archivo/END Al llegar a Estelí, decidió rentar un cuarto en un inmueble de dos pisos del barrio Omar Torrijos. Hasta ahí llegó Eddy José Noguera Zamorán, quien no aceptaba que la relación entre ambos llegara a su fin después de casi 12 años y la convenció para que le diera una segunda oportunidad. 

“Él es un hombre muy posesivo y dominante. Lo que nosotros creemos es que ella decidió seguir con él bajo amenazas, le quería quitar a los niños o le decía que nos iba hacer algo a nosotras, sus hermanas”, relata Mileydi. 

Los actos de violencia a los que era sometida Ruth también fueron confirmados por Harold Ruiz y Raquel Martínez, quieres eran inquilinos de la misma cuartería. Ambos aseguraron que Eddy José Noguera Zamorán aprovechaba los momentos que estaban solos para agredirla.

Betania Blandón, otra de las hermanas, indicó que la pareja estaba en proceso de separación cuatro días antes del crimen, pero él no quería dejarla.

“Él es una persona fría, sagaz, aprovechada y de doble carácter, que frente a las personas que no lo conocían mostraba un cosa, pero que ya a solas era otra. Se portaba violento y patán”, afirmó. 

Según Betania, su hermana también era víctima de violencia económica. “Cuando él no trabajaba ella debía asumir los gastos de la comida y la renta, porque si no, iban a tener problemas”. 

De hecho, una semana antes del crimen, el femicida confeso perdió su trabajo como conductor de camión “por problemas”, según la Policía Nacional de Estelí. 

Sin padre y madre

La familia más cercana de Ruth Lumbí Blandón eran sus ocho hermanos, pues su madre murió hace ocho años y su padre cuatro años atrás.

Ruth trabajaba como obrera en una empresa tabacalera de Estelí y soñaba con el día en que acompañaría a sus hijos a su graduación universitaria. 

Luego de ser capturado por la Policía Nacional, Eddy José Noguera Zamorán aceptó haber estrangulado a su pareja y aseguró que después tomó a sus hijos, quienes todavía estaban dormidos, y los envió en autobús sin compañía a Managua, donde los esperaría su abuela.