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Cristina Espino, de 38 años, acudió este sábado por la mañana a servicios de emergencia de un centro de salud capitalino para atender una enfermedad respiratoria que la afectaba desde hace más de una semana. 

La gripe fue leve al inicio y  los doctores del centro de salud le administraron fármacos para controlarla, relata Espino. Pero después de siete días los síntomas empeoraron por los cambios de clima, según le explicaron en la consulta. 

“El viernes me sentí muy mal, no podía respirar bien, por eso vine hoy a que me nebulicen”, relató la paciente, quien además comentó que ha procurado buscar atención médica a tiempo, debido a que en noviembre pasado sufrió una neumonía que provocó que la internaran en el hospital Lenín Fonseca.

Casi a la misma hora, en la sala de emergencias de otro centro de salud de Managua, Leda García pasaba consulta por una gripe que la había estado afectando por tres días. 

“Como no mejoré con el medicamento que tenía en la casa, vine a la emergencia y me atendieron. A mí lo que me hace daño es el polvo y el humo, me da alergia en la piel, me tranco rápido y empiezo a estornudar, y con los cambios de clima igual, siempre me da gripe y me voy complicando”, mencionó García. 

Al igual que estas dos pacientes, cientos de nicaragüenses acuden semanalmente a las unidades de salud públicas por una Infección Respiratoria Aguda (IRA), como la gripe y la bronquitis. 

Según el último informe del Ministerio de Salud (Minsa), que abarca los registros de entre el 1 de enero y el 4 de febrero de este año, 140,160 nicaragüenses se habían enfermado de una IRA.

El doctor Christian Sánchez, especialista en neumología y cuidados críticos respiratorios del Hospital Militar Escuela Dr. Alejandro Dávila Bolaños, consideró que la falta de vacunas, la contaminación en el ambiente y los malos hábitos de higiene de la población están contribuyendo a la prevalencia de las enfermedades respiratorias. 

“Las vacunas disminuyen las probabilidades de que dé un cuadro grave. No es que no te va a dar influenza, pero la vacuna te previene a que no te dé una neumonía por influenza. Pero el Minsa destina las vacunas para poblaciones de alto riesgo como mayores de 60 años o enfermos pulmonares crónicos, que si les da una influenza pueden tener un cuadro grave; pero no es algo que esté disponible para toda la población”, indicó el especialista. 

Según datos del Mapa de Salud del Minsa, el año pasado las autoridades aplicaron la vacuna de la influenza a 408,249 pacientes y la del neumococo a unos 51,842 adultos. 

Sin embargo, la población estimada en el país para 2018 es de 6,460,414  habitantes, de acuerdo con el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).

El cuido y los hábitos

Otro factor que está influyendo actualmente es que en general los pacientes no toman medidas para cuidarse mientras están enfermos ni para evitar contagiar a los demás, aseguró el doctor Sánchez. 

El asma bronquial es la quinta enfermedad crónica más frecuente en Nicaragua, después de la hipertensión, diabetes, afecciones reumáticas y epilepsia, según datos del Mapa de Padeci-mientos del Minsa.  Archivo/END

“Es algo que hace que nunca salgamos de las epidemias respiratorias, porque socioculturalmente ha cambiado el asunto; antes, las abuelitas decían: ‘Andás con gripe, reposá y no salgás de la casa’, pero eso se ha perdido. Ahora la gente anda con gripe y tiene que seguir trabajando porque así se acostumbra ahora”, indicó.

El neumólogo explica que mientras una persona tiene una enfermedad respiratoria está susceptible a adquirir infecciones bacterianas que circulan en el ambiente. 

“Todavía tenemos, incluso en la capital, muchas calles de tierra, muchas áreas baldías que en esta temporada de alto viento se levanta polvo y predispone tanto a una irritación de la mucosa, como para el hecho de que también van microbios en ese polvo seco y predispone más a estas infecciones”, agregó el especialista. 

Por su parte, el neumólogo Jorge Alemán explicó que otro de los riesgos a desarrollar una enfermedad respiratoria es la alimentación, puesto que el estado nutricional del paciente evita que los virus y bacterias afecten su sistema respiratorio, especialmente en poblaciones vulnerables como adultos mayores y niños.

“Una de las causas de estas enfermedades es el aspecto nutricional, el hecho de comer diario no quiere decir tengamos una dieta nutricional adecuada; y segundo, se debe a la situación higiénico sanitaria, el lavado de manos es muy importante pero no lo realizamos y propiciamos la propagación de enfermedades”, declaró. 

Alemán señaló que también hay poco interés entre la población para realizarse chequeos médicos rutinarios. 

“Los informe mundiales indican que en América tenemos mayores complicaciones que en otros continentes, debido a que los pacientes tardan mucho en asistir a los sistemas de salud y al uso indebido de antibióticos”, subrayó Alemán.

En 2017 se registró a un total de 27,374 pacientes con asma Archivo/END

Alta incidencia de asma 

El asma bronquial es la quinta enfermedad crónica más frecuente en Nicaragua, después de la hipertensión, diabetes, afecciones reumáticas y epilepsia, según datos del Mapa de Padecimientos del Minsa.  

En 2017, la institución registró a un total de 27,374 pacientes con asma, la tasa de incidencia es de 43 por cada 10,000 habitantes. 

Este mismo informe indica que del total de personas diagnosticadas con asma bronquial, 4,840 habitan en la capital, donde la enfermedad también ocupa el quinto puesto en la lista de padecimientos que más afectan a la población.  En 2016 se contabilizó 22,026 nicaragüenses con asma. 

El neumólogo Pablo Amaya, miembro de la Asociación Nicaragüense de Neumología (Anine), afirmó que el asma es una enfermedad en la que se presentan tres síntomas recurrentes: tos, cansancio y silbidos en el pecho.

“Es un problema muy frecuente, gran parte de la consulta, tanto privada como la que se hace en los servicios de emergencia y hospitalizaciones, son pacientes con asma que llegan con crisis”, indicó Amaya. 

El especialista explicó que en el asma interactúan dos factores muy importantes: el genético, en el cual el paciente tiene predisposición genética porque sus padres padecen asma; y el factor ambiental,  que en Nicaragua son principalmente los cambios bruscos de temperatura, la contaminación ambiental, los ácaros y la exposición a alérgenos. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa en su página web que las causas de los ataques de asma aún no se conocen del todo, no obstante, los principales factores de riesgo implican la inhalación de algunos agentes.

Algunos de estos son los alérgenos en espacios cerrados, como “ácaros, el polvo presentes en la ropa de cama, las alfombras y los muebles tapizados, la contaminación y la caspa de los animales domésticos”, indica la información. 

También pueden ser ocasionados por el polen, moho, humo de tabaco y productos químicos irritantes; además de otros factores como el aire frío, una emoción extrema y el ejercicio físico, advierte la institución sanitaria.

Usualmente el asma se manifiesta desde la niñez, pero también hay una pequeña proporción de pacientes que desarrollan la enfermedad en la edad adulta, añadió el doctor Amaya. 

“Este paciente va a tener crisis asmáticas con frecuencia o con síntomas persistentes, se va a mantener cansado, con ruidos en el pecho, con tos y eso le va a afectar su calidad de vida, su rendimiento escolar o laboral”, precisó.

Sin embargo, las afectaciones por el asma se disminuyen si el paciente obtiene un buen tratamiento médico y además “tiene buen control ambiental”, es decir, que evita exponerse al humo del tabaco y a los cambios extremos de temperatura, concluyó el neumólogo. 

Recomendaciones

 Los especialistas en neumología coinciden en que la principal recomendación para evitar la transmisión de enfermedades respiratorias es tomar medidas de higiene, como lavarse las manos, usar alcohol en gel y tapabocas; además de evitar exponerse al humo de tabaco o leña. 

“Al presentar algún evento respiratorio, por menor que sea, que no se menosprecie, tampoco se automedique y busque ayuda médica para asegurarse que no tiene alguna complicación”, exhortó el neumólogo Jorge Alemán.