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Granada
Con una inversión inicial de dos millones de dólares, a finales de junio o a inicios de julio próximo, iniciará operaciones en Granada una fábrica de botas industriales propiedad de un grupo de inversionistas taiwaneses, la cual dará empleo en una primera etapa a más de 200 personas, y pretende producir unos 50 mil pares de botas al mes, o sea unas 600 mil anuales.

La información la dio el presidente ejecutivo del grupo Amaral Consulting inc., Alfredo Marín, con quien se reunió un grupo de inversionistas taiwaneses y pequeños empresarios de cuero y calzado del departamento de Granada, para conversar sobre el proyecto de instalación de la fábrica de botas industriales.

Esta fábrica, que es propiedad de la firma taiwanesa Aleo Trade Company,  estará instalada en el local donde se encuentran las oficinas de la empresa curtiembre La Fuente.

La idea nació desde enero de 2008, cuando los dueños de Amaral compraron los activos de lo que fue Reptiles de Nicaragua (Reptinic. S.A.) con el objetivo de iniciar un proceso de reapertura de la empresa. “Ellos vieron la inversión y el interés que hemos demostrado, pero, además, que a 15 kilómetros tenemos una planta que produce 200 mil pieles al año; se nos acercaron y nos dijeron que por qué no les alquilamos uno de los edificios”, manifestó Marín.

Además de rentar el local, el grupo Consulting --que también es dueño del matadero “San Martín”, de Nandaime--, está analizando la posibilidad de asociarse con la empresa Pfcresin e invertir un millón de dólares para instalar en Granada una planta de acabado de pieles para el consumo local y para la exportación a Chile, a Venezuela y a Cuba.

“Si integramos todo: el matadero, la tenería, la fábrica de botas y la planta de acabados resultaría lo que los gringos llaman cluster, que es una agrupación de industrias que se ayudan unas a otras. No es lo mismo traer las pieles desde Taiwan que traerlas de unos diez metros, donde tenemos la tenería”.

Pero además de evitar que los taiwaneses tengan que traer las pieles desde su país, Marín aseguró que desean que Nicaragua termine con la exportación de pieles saladas sin ningún valor agregado a Guatemala o a Costa Rica, desde donde son importadas, ya acabadas, por los productores de calzado de esos países.

Por su parte, Alejandro Delgado, presidente de la cooperativa de cuero y calzado La Sultana, expresó que el proyecto les proporcionará asistencia técnica, alianzas de exportación y líneas de crédito para las Pequeñas y Medianas Empresas de Granada y Masaya.