Eduardo Marenco
  •  |
  •  |
  • END

II Entrega/

“Hablo en nombre de todos y creo que hay que tomar una decisión, al margen de su estrategia; creo que vivir con este chantaje cuesta, creemos que es demasiado el chantaje de Daniel Ortega de mantenernos en esta situación”.

Así se expresaba el ocho de marzo de 2005 el ministro de Gobernación, Julio Vega Pasquier, ante el presidente de la República, Enrique Bolaños, refiriéndose al caso de los supuestos delitos electorales durante la campaña presidencial de 2001.

END tuvo acceso al audio de un despacho presidencial donde Vega plantea el chantaje permanente a su labor estatal por parte del Frente Sandinista. “En mi caso, en mi labor con la Policía, siempre está el chantaje, que ahí viene la sentencia, que ya viene, lo que crea inestabilidad”, afirmó Vega.

“Nosotros creemos que se tiene que poner un alto, llámese como se llame el alto, y creo que las circunstancias están dadas ante la debilidad que tiene Daniel Ortega, ya que está débil”, consideró Vega Pasquier, teniendo en cuenta que en esos días había estallado con fuerza la rebelión de Herty Lewites (q.e.p.d.) contra Ortega en las filas del FSLN.


“Vemos con buenos ojos una amnistía”
Vega continuó y afirmó que “vemos con buenos ojos una amnistía, vemos con buenos ojos un sobreseimiento definitivo de parte de Daniel Ortega, pero resulta que todos –-al igual que usted, Presidente-- ya hemos esperado bastante tiempo y hay que estar claros, Presidente, que estamos con usted hasta la muerte, pero no necesariamente una muerte en grupo, y ahí está la astucia que podamos tener”.

BOLAÑOS: Si interpreto tus palabras, ¿es que una amnistía para Arnoldo nos cubre a todos?

VEGA:
No necesariamente. El caso de Arnoldo no lo hemos contemplado.

BOLAÑOS: Es que normalmente la amnistía que se da hasta hoy, quedan perdonados todos sus pecados... Es un costo bien caro... (Alguien comenta que doña Violeta la dio cinco veces, y Bolaños aclara que fueron tres amnistías. En todo caso, la amnistía implicaba un arreglo con la bancada del PLC, y consecuentemente, la inclusión de Alemán).

VEGA: Yo creo que hay que ponerle un alto al chantaje. Un hasta aquí. Si va la sentencia, mandá la sentencia, mandala ya. Si ésta es tu manera de defenderte.

BOLAÑOS: La última vez, con el Cardenal, yo estuve allí, yo le dije (a Ortega) que estaba dispuesto a ir preso, si ya me echaste preso dos veces, me quitaste todo, además injustamente. Vos conocés (le dice a Julio Vega) que la amnistía los cubre a todos, es general. A todos los nicaragüenses.

VEGA: En todo el territorio nacional. A los presos de los delitos que se hablan.

Amnistía es política

BOLAÑOS: De los delitos que se hablan. Comúnmente, la tradición ha sido la amnistía política. Cada pereque que ha habido en el país termina en dos actos: amnistía para los sediciosos y constituyente. El pacto o arreglo político.

(Se hace un silencio)
Interviene una mujer miembro del gabinete: “¿Y de qué otra manera, don Enrique, cree usted que vamos a poner fin al chantaje?”. Entra una persona más y la conversación cambia de rumbo. Ya para entonces, Vega había formulado una amnistía para favorecer especialmente a todos los miembros del gabinete procesados por delitos electorales, lo que implicaba pactar con el PLC para beneficiar a Alemán, para poder aprobar tal iniciativa. Enrique Quiñónez, diputado del PLC, ya había introducido otro proyecto al Parlamento.


“No somos petate”
Después de un impasse, la conversación sobre la amnistía continúa. Don Enrique sopesa el asunto y dice: “Ese es el precio que hay que pagar. Aparentemente existen señales del PLC, del PLC igual a Arnoldo, pero no hay nada de sustancia. Siguen amarrados (con el FSLN). No somos petate para saber qué sigue. Hay otras señales que te dicen, en los periódicos... donde dicen que van a votar a favor de los misiles (la Ley de Armas) y retroceden sobre lo de la propiedad. ¿Será mensaje para acá? Vino doña ‘Rosa Laínez’ (Colin Powell) y les dijo: ‘Destruí los misiles o los destruí, si no, atenete a las consecuencias’, no nos gusta esa Ley de la Propiedad porque va en contra de muchos gringos que reclaman, gringos caitudos o gringos de verdad”.

Bolaños hacía referencia a la visita de Colin Powell, el tres de noviembre de 2003, donde instó al Parlamento nicaragüense a reformar la Ley de Armas para autorizar la destrucción de los misiles tierra-aire conocidos como Manpads, por sus siglas en inglés. La conversación transcurría el ocho de marzo de 2005, días después de los sucesos de Chinandega, donde la Policía Nacional desalojó a un grupo de precaristas instigados por Ortega, que se tomaron las tierras de la familia Montealegre.

EU y los desvisados
“Sabemos que Estados Unidos les ha dicho: ‘Cuídense’. A los que están participando, no sabemos que puedan entrar con sus hijos y sus familias, andan dando ese mensaje ahora”, agregó Bolaños, en clara referencia a la política de desvisados implementada por la EmbUSA para presionar al grupo arnoldista y del FSLN.

Bolaños insistía en preguntarse si las señales que enviaba el PLC eran respuestas a las presiones estadounidenses o un mensaje al gobierno. Citó a Wilfredo Navarro, quien le habría dicho a Mario Arana: “¿No ven ustedes los mensajes que les estamos enviando?”... Don Enrique se preguntaba: “¿Y si es trampa para que el sandinismo les dé lo que quieren, pero nosotros paguemos el costo?, porque con lo de Herty –-para Ortega-- es mal momento para ir a la Corte y decirle: ‘Dame esa resolución’”.

En la conversación quedó en evidencia que Bolaños negociaba con Ortega un sobreseimiento definitivo en los tribunales para sus ministros. Sin embargo, se mostró desconfiado tanto respecto del PLC como del FSLN, porque en el pasado adquirieron compromisos “y no cumplieron ni una coma”.

“Son decisiones no chiches”, afirmó Bolaños, pero Vega insistió en que “nos tienen chantajeados a todos, y además estamos en desventaja política, si usted quiere apoyar una tercera fuerza en las elecciones, que no sea el PLC ni el FSLN, estamos en desventaja, siempre vamos a estar bajo el chantaje”.

Bolaños se cuidó de no expresar con claridad que estaba dispuesto a apoyar una amnistía política a favor de Alemán, y recientemente ha insistido en que está en desacuerdo, aunque dicha amnistía le beneficie.

Mañana: Bolaños: “Todos están libres de culpa”. La conversación con Dan Fisk y un jefe policial que debuta de asesor presidencial