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Ezequiel Téllez Ramos recuerda cosas muy puntuales de cuando ocurrió el accidente de tránsito en El Dorado, que mañana cumple un año: El bus a toda velocidad. La música a reventar. El semáforo en rojo. Un frenazo y todos a volar. Después, los gritos y el brutal dolor de sus piernas desarmadas, una dentro del bus y otra fuera de la unidad.

“Quedé como si estaba montado a caballo”, precisa.

Este hombre de 38 años sigue sin poder caminar un año y 18 cirugías después del brutal accidente de tránsito en la pista El Dorado, que costó la vida a una mujer y dejó en prisión al conductor del bus: Danny Moisés Vicente Ramírez, sentenciado por homicidio imprudente.

Ezequiel Téllez Ramos cuando estaba en recuperación, en el hospital. Cortesía/ENDLa noche del 28 de febrero de 2017, Téllez Ramos iba en la fatídica ruta 164, cuyo conductor irrespetó un alto y por esquivar a otro vehículo, terminó impactando contra un enorme contenedor de basura de concreto, partiendo en dos el autobús y la vida de sus ocupantes.

Esa noche Téllez Ramos salió a la 9:00 p.m. y subió a la ruta 164 para dirigirse a su casa de habitación, en el Barrio 30 de Mayo, en Managua.

Cuando pudo sentarse dentro del bus, le envió un mensaje a su esposa, Cándida Rosa Manzanares, diciéndole que ya iba en camino.

“Recuerdo muy bien cómo el busero venía a exceso de velocidad y con la música a todo volumen, veníamos como 25 personas en el bus. Siempre estuvo la luz roja en el semáforo y aún así nunca se detuvo el busero. Además, la falta de imprudencia del carro, el conductor del carro miró que venía un bus a alta velocidad y no se detuvo, no le importó cruzarse, solo sentí el gran impacto”, relata desde su casa Téllez Ramos, en una silla de ruedas.

“En ese momento escuchaba gritos por todos lados, diciendo ‘Mis hijos, no encuentro a mis hijos’. Por mi parte, no sentía ningún dolor en mis piernas y quedé montado como que si estaba en un caballo en el depósito de basura. Tenía la pierna izquierda en el interior del contenedor de concreto y la pierna derecha en la chatarra del bus”, añade.

Téllez Ramos dice que tras el choque, una muchacha se sostenía de una de sus piernas. Era Ana Fabiola Vargas Tapia, de 28 años, quien murió pocas horas después del choque en Managua.

“La muchacha que falleció se estaba sosteniendo de mi pierna derecha, yo estaba agarrado con una mano del tubo del bus y veía al joven de 15 años arriba de mí. Para poder sacar a la muchacha de la chatarra del bus los bomberos tuvieron que retirar primero al adolescente y después a mí, y de último a la muchacha. Era una situación muy difícil”, indica.

Vea a continuación las primeras imágenes que se vieron tras el choque y luego siga leyendo la historia de Téllez Ramos:

 Ana Fabiola Vargas, Héctor Daniel Sandino y Ezequiel Téllez Ramos son las personas más perjudicadas en el accidente. La primera murió.

El adolescente se ha sometido a un sinnúmero de operaciones, igual que Ezequiel Téllez Ramos.

La vida o la muerte

Como los demás lesionados, a Téllez Ramos lo enviaron al Hospital Manolo Morales. Recuerda que uno de sus pies estaba destrozado, en forma de letra s. Sus opciones de vida eran pocas.

Ezequiel Téllez Ramos y su hija, el día de la graduación de sexto grado. Cortesía/ENDLos médicos dijeron a sus familiares que la única manera para que él pudiera sobrevivir era amputándole las dos piernas, pero se negó.

La madrugada del primero de marzo de 2017 Téllez Ramos ingresó al quirófano para ser operado de uno de sus pies y ese mismo día lo trasladaron al Hospital Militar, por la mañana.

En fotos: Las imágenes del choque en El Dorado

“Desde un inicio me resistí a una transfusión de sangre, por un solo hecho: ser leal a Jehová. Cuando los médicos no me daban signos de esperanza de vida, llegando a un punto de tener 2 grados de hemoglobina, los doctores requerían que mi hemoglobina estuviera en 11 grados para operarme y yo decidí que no me hicieran la transfusión. Después, logré tener 8 grados y en ese momento ingresé al quirófano. Gracias a la lealtad a Jehová es que estoy vivo contando esta historia”, comentó Téllez Ramos.

Complicaciones

Tras diez días de permanecer en el hospital, Téllez Ramos adquirió una bacteria letal en su pie derecho, por lo que fue sometido a 18 lavados quirúrgicos que le realizaban cada 48 horas. Su estado era crítico.

De acuerdo con el parte médico, este hombre sufrió 17 fracturas internas en la tibia y peroné de su pierna derecha, los cuales tuvieron que reconstruir.

Luchando por su vida es que supo que su madre, María del Socorro Ramos, falleció, tras una larga batalla contra un cáncer de hígado.

“Yo no pude ir ni a la vela ni al entierro de mi mamá, porque tenía pocas semanas de haber salido del hospital. Aunque mi mamá tenía más de siete años de luchar con el cáncer, le afectó demasiado mi accidente, que recayó en la enfermedad”, dice.

Téllez Ramos dice que la empresa donde trabaja, Ultraval, lo ha respaldado en todo este año, no así la cooperativa a la cual pertenecía la unidad del bus que chocó.

Ezequiel Téllez Ramos quiere emprender. Cortesía/END“Aquí a mi casa no ha venido ningún responsable de la cooperativa de la ruta a ver cómo es mi estado, ni si quiera al menos a preguntar. Ya tenemos un año y no han dado la cara, no han desempeñado el rol de responsabilidad social. La única ayuda económica que hemos recibido ha sido la de la póliza de seguro, la que fue distribuida proporcionalmente con base en la mayor afectación y gravedad de los lesionados”, indica Téllez Ramos.

Sin poder caminar y con el trauma, Téllez Ramos gana un dinero extra haciendo comercio mediante las redes sociales: ayuda a uno de sus primos a vender nacatamales en línea. Por cada venta se gana cinco córdobas.

Metas

Así, Téllez Ramos va sumando el dinero que usa para ir en taxi a sus fisioterapias, las cuales son de lunes a viernes.

El año pasado, en Nicaragua murieron 781 personas, de acuerdo con cifras oficiales. Téllez Ramos pudo ser el 782, pero desafió a la muerte.

Ahora tiene tres metas: volver a caminar, tener su propio negocio y escribir un libro.

“Sé que me falta mucho para mi recuperación, aún me faltan dos cirugías, el hueso no ha pegado, pero confió en Dios que yo volveré a caminar”, manifiesta.

“Mi próximo proyecto es emprender, yo quiero tener mi propio negocio, es más ya compramos algunas cositas para empezarlo, sé que es difícil pero lo quiero hacer. Yo sé que lo voy a lograr con la ayuda de Jehová. Mi mamá vendía comida y yo quiero rescatar ese negocio, sé que mi esposa, me va a apoyar en todo, como lo ha hecho hasta el momento”, afirma.

Pese a su delicada condición, Téllez Ramos pudo asistir el año pasado a la promoción de sexto grado de su hija, Yuhona Stephany Del Socorro Téllez Manzanares.