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La semana pasada las autoridades de Estelí encontraron en un pozo el cuerpo sin vida de la niña Yesbeling María Espinoza Calero, de 12 años, quien desapareció desde el 24 de noviembre de 2017.

Según las autoridades, la menor tenía las manos atadas con alambre de púas y una enorme piedra amarraba su cintura para que no flotara en el pozo. El cadáver presentaba señas de tortura.

El año pasado, la osamenta de Rechell Rostrán Obando fue descubierta en la tubería de una casa en el barrio Sol de Libertad, en Managua, luego de seis meses desaparecida.

Las muertes violentas de las mujeres en Nicaragua. Gerald Campos/END

En septiembre pasado, dos hombres confesaron haber violado y matado a una niña de 10 años en el municipio de Yalagüina. La menor había desaparecido cuando salió a comprar arroz y aceite para la cena en su casa. El cuerpo fue encontrado tirado entre los surcos de una milpa. Un equipo policial que lo inspeccionó confirmó que tenía las manos amarradas y una faja alrededor del torso.

Una cultura machista

Para Magaly Quintana, activista del movimiento Católicas por el Derecho a Decidir, las desapariciones y asesinatos de menores en Nicaragua son una realidad que reflejan el machismo, la impunidad y la indiferencia de la sociedad y las instituciones públicas ante la violación de los derechos de las niñas y adolescentes.

Según Quintana, en 2017 la organización registró el asesinato de cinco niñas y los femicidios de seis adolescentes de entre 13 y 17 años.

Además, en el mismo periodo el Instituto de Medicina Legal realizó 4,425 pericias médicos legales a niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia.

De estas, 2,481 pericias se realizaron a niñas y otras 1,266 a niños, por violencia física, psicológica y sexual.

Consultada sobre el caso de Yesbeling María Espinoza, Quintana dice que es lamentable que “una niña haya estado desaparecida tres meses".

“Y no es la primera. Por ejemplo, el año pasado tuvimos a la Rechel, que si no es porque se descompuso un lavandero, esa niña nunca hubiera aparecido. La población y las autoridades mantienen una indiferencia a la gente que ha sido reportada como desaparecida, de tal manera que cuando la encontramos, ya la encontramos muerta. Yo estoy muy segura que esta niña antes de que la mataran tuvo que haber sido abusada, de todas maneras hay que esperar que dice medicina legal”, explica Quintana.

“Yo creo que, en primer lugar, el Estado y la sociedad deben asumir responsabilidad ante estas situaciones, lo fundamental es transformar la verdadera causa, es decir cambiar esa cultura machista, porque mientras esté instalada en hombres y mujeres, realmente podemos avanzar muy poco. Las niñas desaparecen y luego las encuentran muertas”, reflexiona la especialista.

Según datos de Unicef, cada 10 minutos, en alguna parte del mundo, una adolescente muere como resultado de la violencia. Violencia de género en el contexto del desplazamiento humanitario, la explotación sexual y la trata.

La mayoría de los asesinatos de las niñas en Nicaragua se registran en las zonas rurales.

En el 2016, la policía de Nicaragua, registró 486 denuncias por violaciones a menores de 14 años, de los cuales 465 fueron resueltos.